Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta reflexión. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de marzo de 2009

HAMLET Y LA POSESIÓN.

Por Rufino Pérez

“Quizás estemos enfermos a fuerza de tener demasiado”.

¿Dónde he leído yo esa frase?
¿Tiene sentido para mí que dispongo de lo necesario para vivir y aún me sobra algo?
¿Tiene el mismo sentido para quien es pobre?

A sus catorce años y después de no encontrar la respuesta adecuada a tanta pregunta, copió la frase en el cuaderno de clase y empezó a dudar de que aquel ejercicio propuesto por el profesor resultase provechoso.

Porque en realidad, pensó, me faltan más cosas de las que tengo. Total, rellenó más o menos una hoja con reflexiones más o menos serias y entregó el trabajo al profesor.

Se lo devolvió corregido al día siguiente con una nota: “Tienes percepciones acertadas de lo que es el problema de escasez del agua en el mundo. Te falta profundizar en el concepto de posesión y poseedor”.

Bien, pensó el alumno, tengo pero aún me falta, luego estoy fuera del grupo a quien supuestamente iba dirigida la pregunta. Y esa noche, como cada noche, durmió sin pesadillas.

domingo, 20 de abril de 2008

A PECATIS TUIS

Por Rufino Pérez



*** [ Transcripción –y traducción- literal del manuscrito encontrado en la las cercanías de una cueva que bien pudo ser el sitio donde habitó el fraile Bartolo, primer ermitaño que se retiró al paraje del Desierto de las Palmas, en Castellón. Dicen las Crónicas que fue él quien en 1697, fundó el Convento viejo de los Carmelitas. Éste convento sería trasladado en 1796 al emplazamiento actual, después de que un corrimiento de tierras dejara en muy mal estado el monasterio primigenio.



No se sabe de dicho fraile salvo su condición de ermitaño, amante del retiro espiritual, la naturaleza y el silencio del Desierto. Si hay o no más escritos que procedan de su mano, o si realmente éstos son auténticos, tampoco hay manera de probarlo. El transcriptor se limita a publicar con rigor filológico no exento de admiración, unos papeles encontrados en la casualidad de los tiempos. Tal vez, la misma casualidad le lleve a descubrir nuevos documentos que hará públicos si se considera oportuno]



DE HUMANITATIS MUNDI



Si algo tengo


es porque lo gané,


dice el rico.


¿Debería el pobre


decir que no tiene


porque lo perdió?


-----


Para ver lo que hay


dentro


debes abrir la puerta


y los ojos,


aunque esto último


no es preciso, si en la mano


llevas


el corazón.


--------


No puedes vaciar


el mar


con un vaso.


Y sin embargo


qué vacío se encuentra


el mar


sin el pequeño vaso


de las ilusiones.*



(IMAGINUM vale aquí como imagen, representación, pero dado el carácter del verso, se ha preferido el sentido de ilusión. Nota del traductor)


-----------


Ir, venir,


comprar, vender.


El mundo está lleno


de acciones


que se eliminan


unas a otras.


------------------

*** No se ha podido transcribir el resto del escrito por encontrarse en condiciones difíciles de lectura, ya que el tiempo ha desfigurado los trazos de la escritura. Más adelante, será posible descifrarlos con ayuda de la tecnología adecuada, de la cual no dispone el transcriptor en estos momentos)

sábado, 9 de junio de 2007

SABER REÍR

Por Rufino Pérez
(* Debía ser publicado el domingo, pero me va a ser imposible. Siento robar este tiempo de adelanto al artículo de Rubén)
____________

Lo máximo que podemos obtener sea de lo que sea es alegría. Y ¿qué es la alegría? Un sí espontáneo a la vida que nos brota de dentro, a veces cuando menos lo esperamos.

Releyendo a Savater, uno encuentra que tiene razón. Andamos por la vida cautivados por la terrible sensación de que todo esto es un asco. Y acabamos de cruzarnos con la sonrisa de un niño, o sencillamente hemos pasado al lado de un jardín de olorosas adelfas, y no hemos podido gozar de todo ello. Oportunidad perdida. La vida que se nos escapa.

Es verdad que yo estoy ahora cómodamente sentado en el sillón, delante del ordenador, y que he abierto la nevera hace diez minutos para tomarme un zumo. Y que mañana puedo levantarme y desayunar churros, si me apetecen. Por consiguiente, puede ser fácil para mí hablar de alegría. Y que hay otras personas que antes que hablarles de alegría, hay que darles de comer. Pero a lo mejor yo no llego a mañana, aunque haya comido hoy.

Y si tú hoy no has comido, pero respiras, acuérdate de que hay siempre una bocanada que sabe distinta a las otras. Sigue respirando hasta encontrarla.

Cito a Tomás Moro a través de Savater: (---) –y ninguna virtud es tan propia del hombre como ésta- suavizar lo más posible las penas de los otros, hacer desaparecer la tristeza, devolver la alegría de vivir, es decir: el placer.

A quien acepta demasiado bien el placer, se le suele llamar “perdido”, “calavera”, “jeta”… “niña mala”, “casquivana” … y no digo que no, pero entre la abstinencia y el abuso, está la templanza (amistad inteligente con lo que nos hace disfrutar, vuelve a decir Savater).

Es como la sensación de vacío que se te queda cuando, al comer con la tele encendida –muy mala costumbre ésa- aparecen noticias de la hambruna en África. Ya no te sabe igual el plato que estabas comiendo. Te sientes egoísta. Y sin embargo, comprender a quien padece nos tendría que lanzar a la acción para remediarlo, a poner de nuestra parte para que el otro cambie su situación, pero no a la vergüenza de nuestro propio goce.

Placer y dolor, muerte y vida van siempre juntos. Lo peor es quedarse en medio. Esto se me ha ocurrido ahora, os lo juro. No me deis las gracias, pero tampoco os paséis en los comentarios. Savater lo dice mejor: la alegría es la experiencia que definitivamente acepta el placer y el dolor, la muerte y la vida.

Y por ahí detrás se me queda algo más respecto al placer. Otro día –otra noche- tal vez me acucie la incógnita del placer sexual y me ponga a buscar citas. Y de estas dos últimas líneas no os quedéis con la expresión “incógnita del placer sexual” sacándola de contexto. Reconozco que no sé mucho de ese tema, pero tampoco llega a ser una incógnita.

No es que con todas estas reflexiones me sienta filósofo, ni mucho menos. Ni que quiera convencer a nadie –dios me libre- Sencillamente, reflexiono para convencerme a mí mismo.

Y a todo esto, y por lo de la estructura encuadrada, lo de saber reír viene a propósito de mi primera experiencia en una sesión de risoterapia, hace apenas una semana. Y sí, me reí, nos reímos de vernos los unos a los otros, mira qué modo más sencillo de reír. La parte denominada “ducha de sensaciones” estuvo muy bien. Salimos a unos cinco euros a escote. Y lo cierto es que antes nos habíamos reído toda la mañana –la sesión fue por la tarde- a cero euros por persona. Si sumamos las risas, el precio es lo de menos.

Hasta la semana que viene. No dejéis de sonreír.