viernes, 4 de mayo de 2007

¿Para qué sirve el arte?

Por Iván Sánchez Moreno

De entre todas las cosas para las que no sirve el arte es para hacernos mejores personas. Un esteta como Hitler llegó a cotas tan sibaritas como inhumanas cuando se negó a bombardear Florencia porque contenía demasiada belleza como para ser destruida. Seis millones de civiles no corrieron mejor suerte en los campos de exterminio.

De igual modo, tampoco existe una evidencia clara de que algunos experimentos científicos demuestren la supuesta afectación cortico-neurológica, anímica y conductual del arte sobre la mente humana, por más que los estudios de la última hornada de psicólogos del arte se emperren en ello.

El crítico John Carey denuncia precisamente que las mayores inversiones públicas en el campo artístico se lapiden en la promoción de los nuevos paladines del arte contemporáneo, que sólo beneficia a las clases más favorecidas de la población, en vez de costear iniciativas de formación y desarrollo en cárceles y otras instituciones correctivas. Da la casualidad de que Carey es también catedrático de literatura en Oxford y eso se nota especialmente en los últimos capítulos de su ensayo “¿Para qué sirve el arte? (ed. Debate), cuando defiende la eficacia de la literatura por encima de las demás artes a la hora de fomentar y transmitir con mejores resultados las ideas y la capacidad de crítica. La literatura, a diferencia de la pintura, por ejemplo, es más inmediata, directa y rápida porque rehuye el subterfugio y la obligatoriedad de la traducción del mensaje.

Y aunque el tono de Carey es acertadamente irónico y desmitificador, el hombre llega a la misma pesimista conclusión que aquel gamberro nihilista que fue Warhol: el arte es todo aquello que alguien consideró alguna vez como tal... lo cual incluye desde una lata de sopa de tomate Campbell a un tambor de detergente Brillo “estéticamente” reproducido.

Sin embargo, englobar en un mismo paquete de masas un cuadro de Velázquez y un mingitorio de Duchamp tiene guasa si no se argumenta bien, y por descontado provoca ríos de tinta y una encarnizada polémica entre puristas y relativistas extremos.

Carey cita otros ejemplos en su citado ensayo. El caso de aquella señora de la limpieza que confundió una de las obras de arte que se exponían en un museo con lo que parecía, esto es, una simple bolsa de la basura sobre una peana. Otro caso similar lo provocó el escultor John Chamberlain en Nueva York: bastó sólo un momento de descuido para que los barrenderos se deshicieran de una pieza ensamblada con chatarra y restos de coches desguazados que había dejado aparcado frente a una galería (hay que ser tonto, Mr. Chamberlain...). El desaguisado más excepcional es el que sufrió el coleccionista Charles Saatchi hace unos años, cuando los albañiles que le hacían unas chapucillas y unos arreglillos en casa le desconectaron la luz, con tan mala fortuna que un molde de la cabeza de Marc Quinn realizada con cinco litros de su propia sangre y que guardaba en el frigorífico se derritió irremisiblemente dejando un reguero de sangre fresca por todo el hogar...

Y, al final, la respuesta al título de su ensayo lo ofrece el mismo Carey al enumerar la ingente cantidad de pasta que mueve el arte en galerías y salas de subasta, en la transacción de artistas entre ferias internacionales y museos públicos, sufragados con el bolsillo del ingenuo contribuyente. Lo más escandaloso no es que un magnate como Steve Wynn, enriquecido con los casinos de Las Vegas, reviente sin querer de un codazo un cuadro como “Le rêve” de Picasso, sino que pague por él casi 140 millones de dólares y se quede tan pancho. ¿De veras aún hay gente tan inocente que no sabe para qué sirve el arte? Pues que se lo pregunten a los asesores de Wynn...

8 comentarios:

Carla dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Marc Vintró dijo...

¿Per a què serveix l'art? Mmmm, bé, bé... sóc de la humil opinió que l'art serveix per aprendre a valorar les coses belles i verdaderes. Clar que, de la mateixa manera que per a veure una cosa no n'hi ha prou amb que t'ho indiquin, un pot saber molt d'art sense veure res bellesa ni veritat per enlloc. Potser Hitler era un d'aquests, no ho sé...

paula dijo...

¿Para que sirve el arte?....para no HELARTE .Digan lo que digan los “gogos”(neologismo de Carles),hace mejores personas ,incluso a aquellos, para los cuales el término es pura metáfora(kit kat antidestructivo, aunque de opción piedras).
Otro tema son los artistas ¿Qué o quienes son?,aunque me duele hasta el pensarlo
¿Quién extermino con mas arte?.
Y otro la censura de miradas, versus educación.(dedo puesto en la llaga por Rufino)
Respecto a las conclusiones , no sabia que estabamos en vacaciones de Navidad….menuda inocentada,lo confieso INOCENTE,INOCENTE!!!!!., el año que viene ,a lo mejor no me la pegan.

paula dijo...

Se me olvidaba,con perdón para el reconocido y docto ensayista....poca poesia heavy ha leido....es literatura ¿no?,aunque mas barata(je).

R.P.M. dijo...

Más que un servicio, el arte es una necesaria vía de expresión que permite exteriorizar elementos poco concretos del alma humana -dígase rabia, emoción, denuncia, diversión, miedo, religiosidad...- Que el ojo del contemplador los asigne después a un apartado racional-político-social es ya otra cosa. Y ahí entraremos otro día.

Núria Domènech dijo...

Navegant per aquesta xarxa plena de sorpreses, he arribat aquí; quin blog més ben pensat!
(Després de xafardejar els vostres textos i quedar-me amb ganes de més, ho confesso)

Set veus, cadascú amb un timbre personal, però tots en una harmonia; encantada d'haver-vos descobert Iván, Andreu i companyia!
I moltes felicitats a tots per aquest raconet d'internet tan acollidor!

Per a què serveix l'art... és que ha de servir per a alguna cosa? no en tenim prou, senzillament amb l'art?
O potser la seva gràcia és, precisament, que no serveix per a res... i alhora serveix per a tant...

ivansan69@latinmail.com dijo...

Gràcies, Núria, per afegir-te entre nosaltres. Trobar veus noves és sempre un plaer inmens. Per a qui no et conegui, haig de fer esmena dels millors elogis per la teva obra. De ben segur que ben aviat et llegirem per aquí o per allà.
Si l´art serveix per quelcom és, principalment, per fer-nos apassionar (o no) per una cosa tan inútil com els mots que enriqueixen i dónen vida a la poesia: amor, ànima, mort... De no existir, els hauriem d´inventar, i ara que existeixen, no sabem què fer-ne d´ells. Ah, què complicat que és allò tan idiota com la vida...

Anónimo dijo...

excelente blog y respondiendo a la pregunta de la portada del libro... el arte no va a cambiar nada y este mundo en unos 80 anys será un infierno como los de las pinturas del Bosco más o menos.