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jueves, 12 de marzo de 2009

Antígona de María Zambrano


Por Raquel Casas

Tras el día de la mujer, relectura del mito de Antígona
La historia de Antígona tiene una prolífica descendencia, sin embargo es Sófocles el primero en utilizar a este personaje para hacer una definición del hombre por sí mismo en un acto de enfrentamiento. La tragedia se abre en los primeros momentos de la posguerra. Creonte, el nuevo rey, ha restaurado el orden en la ciudad y ha dispuesto las pompas fúnebres de Polinices, hermano de Antígona, a la vista de todos. Polinices no podrá ser enterrado ya que Creonte ha ordenado pena de muerte para quien lo haga. El cuerpo no se ve, pero se respira la putrefacción de la carne: es un olor amenazante, que confunde, que enloquece. Antígona decide sacrificarse y dar sepultura a su hermano, aun sabiendo que el castigo será ser ella misma enterrada. Pero Sófocles hace que se suicide antes de ser enterrada. María Zambrano modifica en su obra este argumento haciendo una particular lectura. En la historia de la tragedia, la diferencia está en el final que imagina para ella: la conduce a la tumba, pero la mantiene allí viva como en una cuna, como en un nido. Así permanecerá recibiendo la visita de los personajes. En su obra Creonte le pide que salga de la tumba por interés propio, porque quiere que se salve su hijo, novio de Antígona, que ha decidido suicidarse. Zambrano la mantiene con vida porque se merece más tiempo para ser plenamente consciente del sentido de su sacrificio; por eso hace que baje viva al mundo de los muertos, de la oscuridad, de la sombra. Ella misma justifica su sobrevivencia afirmando que “sólo viviendo se puede morir”. Como auténtica heroína de la conciencia quiere saber y sufre por ello y para ello. El punto de vista de la autora es interesante por su dimensión política, pero sobre todo por su dimensión metafísica. Lo que hará Zambrano es pensar el pensamiento y se da cuenta de que la visión filosófica occidental se ha alimentado de una ceguera originaria, de un no querer ver (como Edipo). Zambrano intentará desmontar, cuestionar las categorías sobre las que se ha construido la cultura porque ha sido un pensamiento pretendidamente universal y se ha convertido en un muro, ha perdido la capacidad de dialogar con la realidad. Zambrano defiende una manera de estar en el mundo admirándose, sin reducirlo a nada (lo llama “razón poética”). Se trata de otro modo de pensar la vida relacionado con su condición de mujer. Fue consciente de ser una mujer que escribía y evitó la masculinización. Advirtió las limitaciones del feminismo; aspiró a una verdad capaz de trastocar el discurso de la sexualidad. La pretensión de universalidad del discurso filosófico estaba asexuada y con una visión masculina del mundo: el mundo puede y debe ser sometido a la voluntad del hombre. El hombre empezó por someter o neutralizar a la mujer y la construyó a su antojo. Sobre ese sacrificio se ha levantado toda ley, todo gobierno (Creonte representa la ciudad levantada frente al sacrificio femenino). Para Zambrano la realidad, las cosas no son manipulables, existen para que las escuchemos. En esta filosofía entran las mujeres como protagonistas que se han ofrecido humildemente para socorrer la realidad (han sido negadas por la Historia y por eso su lugar ha sido la vida); no han participado de la Historia pero sí de la vida.

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martes, 9 de diciembre de 2008

Rock'n roll

Por Carlos Rull


Hasta hace muy poco, lo único que sabía sobre Tom Stoppard era que había nacido en Chequia, que residía en la Gran Bretaña y que había escrito y llevado al cine Rosencratz y Guildersten han muerto, hilarante y sorprendente revisitación del shakesperiano Hamlet, algo así como un Hamlet visto por detrás, o exactamente eso. Sin embargo, no hace mucho leí que Alex Rigola, uno de aquellos directores a cuyos montajes vale la pena acudir – el acongojante Titus Andronicus, el inteligente montaje de Glengarry Glenn Rose, la arriesgada y sublime 2666 - estaba adaptando una obra de Stoppard. El producto que dos nombres como esos prometía no podía decepcionarme. Y no lo hizo.

El Rock ‘n’ roll de Stoppard deviene en manos de Rigola una obra densa y arrolladora a la vez, simultáneamente intelectual y pasional, divertida y trágica, política y humana, de una autenticidad y una cercanía implacables e implicadoras. Y es que el espectador se ve rápidamente sumergido en este canto a la libertad, personificada - si así puede decirse – en ese rock ‘n’ roll rebelde por indiferente de los Plastic People -, al amor y a la amistad, esos valores que, por encima de ideologías y creencias, fundamentan el sentido de nuestro lamentable paso por el planeta.

Rock ‘n’ Roll reconstruye en boca de los protagonistas los enfrentamientos intelectuales que los pensadores y líderes del reformismo checo protagonizaron en artículos y columnas durante los peores años de la represión comunista, desde la Primavera de Praga hasta la caída del Muro. Sin embargo, debajo de los conflictos políticos y los sesudos debates se revela en toda su intensidad el auténtico drama de aquellos sometidos a los vaivenes de la historia y al capricho de los poderosos – esto es, de todos nosotros -, el drama de la lucha por la libertad incluso en la derrota y la capacidad de la amistad – el amor-, la sinceridad y la autenticidad como baluartes personales y grupales ante lo absurdo de sistemas, ideologías y otras pesadillas colectivas.

Con sobriedad pero con una considerable muestra de imaginación escenográfica, Rigola ha llevado a escena las largas charlas políticas e ideológicas de los personajes - sostenidas a lo largo de tres décadas - con inteligencia no exenta de un humor que las exonera de una posible pesadez. Pero además ha sabido primar – gracias a un extraordinario elenco - el soterrado discurrir de los sentimientos, las pasiones y las emociones, que son, al fin y al cabo, el material del que está hecha la historia que más merece la pena contarse.

El montaje ya no puede verse. El domingo 19 fue la última representación. Con ella se fueron tantas cosas que desde el escenario se creaban en la magia fugaz del teatro: la duda, los remordientos, la traición, la libertad – personificada en esa idealización del rock en que se convierte Syd Barret, el dios Pan que hace sonar su flauta en la primera escena del montaje -, la amistad – ¡qué gran momento el abrazo final entre Jan y Max! -, la humildad y la esperanza, el embrutecimiento en el que nos hace caer todo sistema en algún momento, el amor que sobrevive a los años y a la distancia y a la ignorancia y al conocimiento, y la triste historia de un pueblo y una ideología que, perdidos en la corriente del tiempo, nos siguen dando lecciones.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Persèpolis: Iran amb ulls de dona

Per Raquel Casas






Marjane Satrapi va escriure Persèpolis, un còmic autobiogràfic en 4 volums, on plasmava les seves vivències d'infantesa i joventut a Teheran. Més endavant, l'any 2007, en va fer la pel·lícula, juntament amb Vincent Paronnaud.


Persèpolis és un film tràgic i irònic alhora; l'acció comença a Teheran l'any 1978 quan la nena Marjane somia ser profeta i salvar el món. Llavors el Sha és enderrocat i expulsat d'Iran i en un principi hi regna al país un ambient de felicitat i optimisme. Però de seguida es veurà que tot és una sensació falsa i les esperances d'obtenir una república moderna desapareixen ja que ben aviat els fanàtics religiosos acaparen el poder.


D'un dia per l'altre la Marjane (i totes les dones, és clar) haurà de dur mocador al cap, patir la degradació de la dona en diferents i variades formes, viure la mort del seu oncle, víctima de les accions de "neteja" del nou règim, i carregar les conseqüències de la guerra entre Iran i Irak, fets que deixen el país agonitzant.


Per escapar de tota aquella bogeria, cap a 1986, quan la Marjane és una adolescent, és enviada sola a estudiar al Liceu francès de Viena, un autèntic viatge cap a un altre món, cap a una realitat que no havia ni imaginat. Malgrat la llibertat que aconsegueix, la Marjane haurà d'aprendre a sobreviure en un país estrany i a enfrontar-se a la soledat i a les seves pors.


Passats uns anys convulsos, decideix tornar a Teheran, a casa. Al començament el seu estat d'ànim és caòtic i depressiu, fins que tria anar a la Universitat per estudiar Belles Arts. Més endavant es casa, es divorcia i marxa definitivament, en aquesta ocasió a França on pensa començar una nova vida i treure's el vel per sempre.


El que finalment ens vol transmetre l'autora en aquest film excel·lent és l'angoixa que provoca haver de decidir entre pàtria o llibertat.




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Un tràiler:





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sábado, 24 de mayo de 2008

LAURA FERNANDEZ-MCGREGOR MAZA ILUSIONA EN BARCELONA



Por Rubén García Cebollero


Barcelona palpitó el jueves con Laura Fernandez-Mcgregor Maza. La poesía elegante, señorial y auténtica llegó desde México con el arte visceral de la belleza, la humildad y el gusto de la mirada magnética de Laura. Su voz resonó como el acordeón de un corrido, la embriaguez del tequila y la electricidad de una ranchera en los labios de Isabel Pinar Roa, cuya interpretación palpitará tatuada en el corazón de los asistentes.

Las voces poéticas de Jose Antonio Arcediano, Iago de Balanzó, Jose Jorge Prado y Eduardo Luis Feher arroparon magnificas a Laura. El excelso nivel de la presentación se debe a la constante, responsable y abnegada labor de Marcenia Baqués, quien agradeció, en la Libería General de Arte Martínez Pérez, la colaboración del Consulado General de México, el Museo Chincolo de México, o la AEN entre otras instituciones.

La voz poética de Laura se alzó con la elevada profundidad de Sor Juana Inés de la Cruz, quien decía que entre el llanto que el dolor vertía/ el corazón deshecho destilaba (..) y en líquido humor viste y tocaste/ mi corazón deshecho entre tus manos. Imposible saber qué destibalan cuerpos, mentes y corazones de tan ilustres personalidades ante el justo, preciso y merecido evento. La grandeza se muestra en la humildad y Laura brinda al lector la exquisita sensibilidad de su criterio, y como el gran Jaime Sabines no se esconde tras una máscara y se arriesga a mostrar, compartir y cantar que la poesía es emoción.

Así en los versos inéditos como en los publicados defiende a la mujer, el derecho de madres, hermanas, esposas normales a ser bendecidas por el sexo. Como diría la también mexicana Lina Zerón, en Consagración de la piel, Benditas las hembras con fracturas y fragmentos/ Benditas Nosotras, matriz del universo.

Laura consagra la poética de la efervescencia, el amor sexual más allá de la dimensión corporal como un derecho placentero de la mujer, de toda mujer, de todas las mujeres al margen de los cánones estéticos que intentan imponer sueños y negar realidades. Bendito erotismo. A los hombres nos gustan las mujeres de carne y hueso. Sabemos que la belleza brota en la mirada.

La fuerza decisiva de la poesía de Laura radica en su elegancia, en su desnuda reflexión, exposición y reivindicación de la sensibilidad. La poesía efervescente de Laura conduce al estremecimiento, la comunión y el goce sensorial de lo tangible. Nos invita a conocer, reconocer y descubrir el tiempo eterno en las palabras que nos dan sentido: amor, pasión, deseo.

Más allá del orgasmo evoca el pálpito sereno de la lucidez, dispuesta a dar cuerpo, alma y luz con su intensa, enérgica y vital voz. La poesía de Laura tiene el carácter telúrico del volcán, la claridad estimulante de las nubes, y una poderosa presencia que descansa en su esencialidad, concreta como el fuego, el aire, el agua o la madera. Laura no escribe poesía, Laura la besa para que no muramos de amor, como Sabines, y muramos de ella. Y vivamos por ella bajo la lava del volcán, que el deseo aroma con el calor de los sentidos y la pasión y pensamiento de sus perlas.

Por fortuna, nos queda la magia de Madrid.

¿Te dejarás besar?

sábado, 17 de mayo de 2008

La poesía de Laura Fernandez MacGregor Maza


Por Rubén García Cebollero


El 22 de mayo de 2008 es un día grande para Barcelona. Será jueves y se presentará, en la Librería de Arte Martínez, la poesía de Laura Fernandez MacGregor Maza. Una semana después será Madrid la afortunada, en el Círculo de Bellas Artes, con la presencia de un servidor y de Luis Luna entre otros poetas.

Las poesías de Laura Fernandez MacGregor Maza en México de 10.000 ejemplares, en los poemarios El sabor de lo prohibido, Al calor de los sentidos, Perlas de pasión y pensamiento, y Aroma del deseo.

Por los títulos comprenderéis que en esta voz poética fluye el erotismo sincero, directo y femenino de una señora ardiente, elegante y capaz de desvelar la intimidad de los sentidos, los cuerpos y los incendios.

En el poema "Bajo tu almohada" de El sabor de lo prohibido nos avisa e incita a "saborear entre líneas y adivinar cuánto fue escrito expresamente para ti... ahora mis palabras te pertenecen". Y al margen de la edad lo que importa es la palabra, el fluido que susurra la vida, el carpe diem de la sexualidad natural que nos sugiere, nos tensiona, nos precisa sensual y profusa con los cimientos de impulsos, liberaciones y placeres auténticos.

Laura desgarra la palabra hasta transformarla en apasionado aire, en visceral torrente, en borbotón de sueños. Nos dice en Al calor de los sentidos, en el poema deseo, que: "deseo vaciarte para llenarme de ti". Sin embargo, también encuentra espacio para la reflexión. Por ejemplo, en Recordando a Einstein, del libro Perlas de pasión y pensamiento, "Todo es relativo/ después rectifiqué/ Sí, todo.../ Menos lo que dejé de hacer/ a tiempo". Y aún con todo, ya lo afirmaba en Aroma del deseo, en el poema descoyuntamiento, "nuestros sentimientos/ siguen siendo incontrolables".

No sé si en España alguna editorial de poesía se animará a apostar por una voz madura, desnuda y firme. Una voz acompañada del arte de México, del embrujo telúrico de la pasión y de la piel que vibra con la valiente voz del silencio.

Si el corazón tuviera lágrimas, como los ojos, lloraría de alegría.

Y por si os animáis en junio impartiré el taller "Microrrelato y poesía: la ironía del relámpago" en

Artistic Formació. Av. Diagonal 363 2º 1ªB 08037 Barcelona

artistic@autenticart.com

en 4 sesiones:

1) La estética de lo mínimo. Augusto Monterroso, Eduardo Galeano, Javier Tomeo.

2) El mensaje y la forma. Joan Margarit, Vicent Andrés Estellés, Bertolt Brecht.
3) El ritmo y la dosificación. Marco Denevi, Luis Mateo Diez, Franz Kafka.

4) La brevedad de lo implícito. Anne Michaels, Sharon Olds, Sam Shepard.


Los jueves de 16.00 a 18.00 horas.

Y me despido recordando a Kavafis "más frías son las lágrimas que la nieve fría". ¿Os dejáis derretir el corazón?


sábado, 8 de marzo de 2008

LOS ENCAJES DEL PARAISO


8 de marzo de 2008
Por Rubén García Cebollero

La semana pasada la gripe pudo commigo. Dedico ese silencio a la memoria de Josep Palau i Fabre.

Los encajes del paraíso es el título de un poemario en catalán de Raquel Casas Agustí. Sí, les randes del paradís. Sí, la misma Raquel que en 2008 se ha convertido en una de las 7 voces.

He escogido una imagen de Amy Winehouse. Quizá porque no todos encajamos en el paraíso. De hecho siempre he creído que uno está mejor con chicas malas que con chicas buenas, porque las malas van a todas partes y las buenas no. Tras cortarme el pelo he entrado en una librería (no voy a hacer publicidad) donde pronto se presentará otro libro de Raquel y he estado viendo novedades. Entre ellas, la última novela de Javier Tomeo con la cual mi bolsillo ha salido más ligero.

Sí, no todos encajamos en el paraíso y dice un verso de Raquel que (traducción propia): nunca se palpa/ el Paraíso des de la ventana. Tendrá que perdonarme Raquel por traducirla, pero es lo que apetece tras una gripe: dentro de los límites de tu carne/ he escrito con las uñas/ que no soy el hombre que esperabas.

No sé porqué he pensado en "el hombre de mi vida", de Vazquez Montalbán. Ayer hablaba en un club de lectura de "Obabakoak" de Bernardo Atxaga. Esta tarde leo un verso de Raquel: sácame de la monotonía. Con la música/ un pezón agresivo se elevaba bajo la blusa/ sobre la piel se colaba un dedo, dos dedos/ una mano. Te palpaba lentamente y suave/ como un auténtico afinador de pianos.

Y a todo esto la voz de Amy Winehouse. Y Sócrates diciendo que todo discurso debe tener una composición en la forma de un animal, con un cuerpo propio, de manera que no le falten la cabeza ni los pies, y tenga una parte central y extremidades, escritas de forma que se correspondan las unas con las otras y con el todo.

¿Y porqué los encajes del paraíso, de Raquel? ¿Por qué rescatar un libro de poesía en catalán? ¿Por qué recordar a Atxaga? A todo esto aún no he empezado la novela de Tomeo, pero caer, caerá. Quizá no haya respuestas para tantas preguntas y quizá Haris Vlavianós lo sabe: quien se encuentra dentro de un laberinto/ no busca la verdad:/ busca su Ariadna.

Así que entre las páginas Canta Raquel: regalándome el tacto lacerante/ de un pecho implacable sin sujetador. Y Amy Winehouse sonríe. Vale la pena escucharla. Aunque sepas que no es buena. Nada buena. O quizá lo es demasiado.

Así que la última novela de Javier Tomeo se llama Los amantes de silicona. Y Obaba es un lugar memorable, como diría Flaubert, no por su descripción sino por las cosas que suceden en él. ¿Os imagináis qué debe suceder en el Paraíso? Preguntadle a Raquel por sus encajes....



















jueves, 28 de febrero de 2008

No country




Per Raquel Casas




Navegant cap a Bizanci




I


Aquell no és un país per a vells.


Jóvens als braços de jóvens, ocells


Als arbres, -generacions que moren-


Els seus cants, salts de salmons, mars plens de verats,


Cos, vol, o fons, hi celebren, d'estiu.


El que és engendrat, naix, i mor.


Pres en aquella música sensual tot defuig


Els monuments de l'intel·lecte etern.




W. B. Yeats


El vell Yeats es lamenta en aquest primer poema de “Navegant cap a Bizanci” que aquell no és país per a vells per totes les coses que estan canviant i ja no entén. És el mateix que li passa al sheriff Bell (Tommy Lee Jones); està cansat, desil·lusionat i gens preparat per enfrontar-se a una societat que canvia massa ràpidament. Allò que més el preocupa és no saber com lluitar contra un nou tipus violència, encarnat en l’assassí psicòpata sense remordiments Anton Chigurh (Javier Bardem). No serveixen les manilles, ni les armes, ni córrer ni amagar-se.
Chigurh obre la pel·lícula amb un terrible assassinat que anuncia tot el que vindrà a continuació. Ningú no se li resisteix perquè els seus moviments són sorprenents, impensables. Amb un pentinat impossible, es passeja amb una superoritat implacable, aconseguint tot el que es proposa perquè, a més de retorçat, és sumament intel·ligent i s’avança als moviments/ pensaments de tots els personatges que l’envolten. Només hi ha un fet que li trastoca els plans i l’atura un moment cap al final de la pel·lícula: un accident de cotxe, és a dir, una situació que no es pot calcular, imprevisible. La resta de persones, llocs i fets estan a les seves mans.
A més del personatge que interpreta magníficament Bardem, el que considero millor de la pel·licula són les el·lipsis. Com un bon relat literari, n’està plena, però són dues les més interessants: la trobada i enfrontament entre Lewellyn Moss i Chigurh (o sigui, la no trobada perquè l’espectador es troba davant el motel amb la porta oberta i un cos al terra, des de la perspectiva del sheriff Bell) i la de l’assassinat de la dona de Lewellyn, Carla Jean. Ni tan sols veiem com la despatxa, ni el seu cos sense vida, en aquesta ocasió sabem què ha passat a l’interior de la casa pel gest, carregat de significat, que fa Bardem en mirar-se la sola de la bota.


Aquell no és un país per a vells, però tampoc per a sensibles. Ningú no està preparat per a tanta violència, encara que en els darrers anys sembla que s’hagi instal·lat en molts més racons. Com diu Yeats en un altre vers del mateix poema, “i és per això que he navegat per mars”.
Però malgrat les fugides, el temps no es pot aturar i ens farem vells “el que és passat, o és ara, o serà.”
Mentrestant, podem anar a un lloc on no hi ha cotxes, ni avions, ni vaixells:




martes, 26 de febrero de 2008

NO ES PAÍS PARA VIEJOS


Por Carlos Rull

Una obviedad: la literatura es una fuente de inspiración fundamental para el cine contemporáneo. Un enlace interesante: el Babelia del pasado fin de semana incluía un interesante artículo sobre la eficaz, efectiva y efectista relación entre papel e imagen. Otro enlace interesante: esta sección de Verba incluye una larga, insuficiente e incompleta relación de adaptaciones famosas. Una noticia: Bardem ganó ayer el oscar por su escalofriante composición del presunto psicópata Antón Chigurh.

Traigo todo esto a colación porque el viernes tuve por fin un par de horas para asistir a lo que parece la segunda mejor película de mis apreciadísimos hermanos Coen. No es país para viejos (o “Los viejos no bailan country”, en castiza traducción al Gomespuminglish de un buen amiguete) me acongojó, me escalofrió, me dejó anonadado y atónito, luego embelesado y finalmente debo admitir que deslumbrado. Es una película de una enormidad sencilla en su realización y composición, y de unas connotaciones temáticas de tipo ético, moral e incluso filosófico que resultan una destructiva carga de profundidad a la conciencia del común de los espectadores.

No hablaré de sus méritos como adaptación de una obra literaria. Y no lo hago por dos motivos. Uno: no he leído la novela de Cormac Macarthy (salvo algunos fragmentos que no me han gustado). Dos: valorar una película en función de su éxito o fracaso como adaptación de una obra literaria es una pedantesca memez.

En cambio, sí hablaré, por encima, de su mérito cinematográfico. Para empezar, no he encontrado aún película de los Coen que no me guste. Incluso en las olvidables Crueldad Intolerable o Ladykillers he podido degustar retazos o chispas de la genialidad de estos tipos. Desde el divertidísimo vapuleo que le dedicaron a la fábula capriana en El gran salto no he podido dejar de ver ninguna de las creaciones de la pareja: la estrambótica pero genial Barton Fink, la desmadrada El gran Lebowsky – icono indispensable de la comedia moderna -, la subversiva e incomprendida Oh, brother y, sobre todo, sus grandes obras maestras, la reinvención del cine de gangsters en Muerte entre las flores, el camusiano nihilismo de El hombre que nunca estuvo allí y, por supuesto, la ácida y cáustica desesperanza de Fargo. No me atrevo a decir que No es país para viejos sea la culminación de tan brillante carrera – ojalá no – pero sí que es un paso importante en ella y que no desmerece tan brillante pasado.

Recogiendo lo mejor del cine de frontera, del western crepúscular, de la violencia a lo Peckinpah, de la novela y el cine negros, aderezado con un mucho de fatalismo posmoderno, los Coen han construido una acongojante metáfora del derrumbe del mundo civilizado ante la impotencia de los agentes que lo sostenían en el pasado y la indiferencia de los superviviente de la hecatombe, demasiado ocupados en matarse por dinero como para pensar en otra cosa. En toda crítica de cine, debería empezar ahora la ristra de adjetivos laudatorios y de epítetos lisonjeros: dirección impecable, actuación sobrecogedora, bellísima fotografía, etc, etc, etc. Para evitar repetir lo que ya han dicho muchos, os dejo estos enlaces a La Butaca y a Filmaffinity, dos páginas indispensables que superan de largo mi criterio. Añadiré, en cambio, un par de rápidas observaciones.

En primer lugar, suele señalarse como defecto la frialdad o aridez de la película, la sensación de que uno no se puede acercar ni puede identificarse ni con paisajes ni con personajes, ni con motivos ni con ideas. A mí me parece un mérito, porque trasladan el desierto con que se abre la película - ¡y qué fotografía, por cierto! – a la relación entre imagen y espectador. Nos enfrentamos al desierto, al frío glacial de la nada que ya nos habían presentado en otras de sus películas y allí no podemos buscar identificación ni calor. De ahí el brusco final que algunos consideran un fallo de guión. No creo que haya manera más poética de acabar una historia en esta épica del acabamiento.

Por otro lado, no sé quienes eran sus competidores porque no sigo el asunto de las estatuillas, así que no sé con certeza si Bardem se merecía el premio, pero sí sé que su actuación es de las que no se olvidan, porque logra humanizar al monstruo, crear un contorno y un perfil específicos y concretos de su metódico psicópata particular y su singular código de honor, y eso lo hace muchísimo más terrorífico, muchísimo más cercano. No le andan a la zaga Josh Brolin, que recrea con intensidad la tierna dureza de ese esteinbeckiano Lewellyn Moss, abocado a la destrucción por su particular perla. E inolvidable es también el trabajo de Tommy Lee Jones en su elaborada construcción de ese personaje crepuscular y avejentado que carga a sus espaldas la decadencia y consumación de toda una sociedad moribunda y marchita, de un orden y una justicia desbordadas y caducas, incapaces ya de encender un fuego que alumbre la noche fría y helada en la que nos vamos hundiendo.
En resumen, que efectivamente no es país para viejos (o en la traducción original de la novela: "No es lugar para los débiles"), y, sobre todo, que vayáis a verla.

sábado, 23 de febrero de 2008

TENGO GANAS DE QUE CAMBIEN LOS DIAS



Por Rubén García Cebollero

El poema Pende el tiempo de "El único lugar" de José Manuel Soriano Degracia acaba así: Tengo ganas de que cambien los días/ que dejen de ser noches de una vez.

Hoy pensaba comentar "Vista cansada" de Luis García Montero y lo voy a dejar para otra ocasión. Quizá porque la jornada, y la situación actual de la poesía, me han llevado a rescatar ese "tengo ganas de que cambien los días", con la carga metafórica que conlleva el triunfo de la luz sobre la oscuridad.

No sé si con el lujoso vista cansada de Montero me dolerá la vista o se me cansará, pero como el primer poema interroga si ¿está lloviendo? he tenido que ir en busca de un paraguas, mientras Eliot cantaba que no pensaramos que el pasado ha terminado o el futuro va después de nos.

Así que no voy a comentar ni el libro de Montero, ni todavía el de José Manuel, porque es cierto que tengo ganas de que cambien los días. Ganas de que cambien muchas cosas. Mucho.

No sé si el follonero triunfará con su "Salvados por la campaña" pero tendrían que hacerle una operación de cirugía estética (lo siento Jordi) o retirarlo de la circulación televisiva. ¿Alguna vez os han confundido con alguien de la tele? Es que tienes que ser tú, aunque no lo seas, y cuanto más digas que no lo eres, más confirma el interesado (la interesada) que te quieres escaquear.

¿Por qué cuento esto? Por la poesía. Le está pasando lo mismo. La original no está ni en la tele, ni en quien nos recuerda al de la tele. Lo que sucede es que Goebbels y la propaganda dejaron claro que una mentira repetida hasta la saciedad acaba pareciendo una verdad.

¿Y por qué un corazón dentro de un ojo y un lágrima? Por si llueve. De antemano agradecer a quien creara la imagen, pues desconozco el quien y yo no he sido. Mi corazón esta semana lo lleva mi mujer, rumbo a París. Yo estoy con una "galipandria" que ha convertido mi oído izquierdo, mi garganta y mi nariz en las cataratas de Iguazú. Sí, también hay poesía que nos resfria, nos contagia o nos hace estornudar.

Lo que sé es que el tamaño de letra del libro de Montero, editado por Visor, es demasiado pequeño para mi gusto y para el precio. 18 euros. Aunque después de todo hay un par de versos, quizá el azar los puso ante mis ojos, que retrataban con cierta honestidad lo que a veces resulta cierta poesía: ¡Qué habitados están los lugares sin nadie! / Igual que estas palabras escritas con orgullo.

Por eso tengo ganas de que cambien los días, porque hallar un verso de José Manuel Soriano Degracia es hallar un lugar habitado por alguien, y escrito con palabras humildes.

¿Tienes tú ganas de que cambien los días?

sábado, 16 de febrero de 2008

SI PINOCHO FUERA POLÍTICO


Por Rubén García Cebollero

Podríamos saber la cantidad de mentiras que nos cuentan los políticos. Hemos entrado en el "mercado persa" donde por un voto nos dicen que somos los mejores, que todo va bien, y que los problemas tienen solución. Algo tan simple como votar a un candidato.

Después cuando el político manda, si le montan una manifestación de profesores o de autobuseros, siempre está "injustificada". Qué desagradecido es el pueblo que se queja, y que expresa su disconformidad. Hemos entrado en el "baile de máscaras" donde hasta las ideas sufren un lifting para justificar que unos u otros son la mejor opción.

Lo que sucede es que todas las promesas son como Pinocho, están hechas de madera, y el cuento sería que se hicieran de carne pero se hacen cenizas, se olvidan, se convierten en una coartada para que todo siga igual. Todo menos las cuentas bancarias de quien manda, la situación laboral de los amigos, o la sombra de Gepetto.

No es país para viejos, dirían los Cohen y Cormac McCarthy a quien debo leer urgentemente. Es país para Pinochos. País para creer en las maravillas y las promesas de los "alí babás" que nos suben o bajan los impuestos, nos dan o nos quitan, nos muestran o esconden como los magos con su nada por aquí nada por allí. País para llorar por el país que no es.

Y todo sigue igual aunque a veces alguien recuerde tres versos de Bukowski, alojamiento nuevo: que los dos colgamos el teléfono/ suavemente pensando que de alguna forma/ el tonto es el otro.

Si Pinocho hablara diría que es país para tontos, país para timados, país para esclavos y todos pensaríamos que el tonto es él.

¿Por qué no votar nulo? ¿Por qué no votar "pinocho"?


sábado, 9 de febrero de 2008

LA SOLEDAD Y LA BELLEZA


Por Rubén García Cebollero


Descubrí a Yolanda Castaño con la edición bilingüe, de Huerga&Fierro editores, de Vivimos en el ciclo de las erofanías. Y me encantaría hablar gallego o euskera, lo mismo que otras lenguas sin que por ello mi catalán, mi castellano, mi inglés, mis otras lenguas pierdan algo, sino que se enriquezcan. Le pese al político que le pese. En esa época me interesaban también otras poetas y otros poetas, pero hoy quiero acordarme de Yolanda.

Dicen que pronto llegará el AVE a Barcelona. Será un buen momento para gritar por la estación de Sants que vivimos en el ciclo de las Erofanías. Somos antinormales. Aunque Yolanda ya cantó que el punto de contacto es el primer punto de la divergencia.

Si he querido hoy hablar de Yolanda Castaño es para traer a esta palestra al Libro de la egoísta. Llegué a él con reservas, casi a regañadientes. Muchas veces la forma nos predispone a aceptar o rechazar el contenido. De aquí el título para este comentario: la soledad y la belleza. Sí, por este orden.

Dice Yolanda en un poema fechado a sábado, 6 de diciembre, que Yo, soy muy guapa, parece evidente./ Pero ¿quién es que dice esto? Yo no me sé. El maquillaje funciona. La poderosa Verdad del maquillaje; él crea, hace asumir, proyecta// (La belleza es un cerrado círculo, un vicio oscuro, un/ remordimiento./ Como una impostura en cuya defensa se/ me va la vida. La consciencia de la usura. La necesidad/ de sentirme fraude).

La belleza es solitaria y parece más bella en gallego: a necesidade de sentirme fraude. Sin embargo, la verdad del maquillaje es una mentira porque la belleza no nace de la forma, ni debe ser ningún remordimiento. La luz ilumina la oscuridad, y la luz nace entre tinieblas.

Dice Yolanda que mi inteligencia no compre mi sentido. También dice que lo interesante son sus pasos, un bosque de símbolos del que su ignorancia es significativa. Pero sabemos que nada puede hacer para dejar de mentir. La voz del poeta, la voz de la poeta, no es la voz de la persona. Yolanda nos canta que todo espejo es un abismo.

Al final del libro de la egoísta sabemos que la belleza es demasiado trágica y Yolanda no quiere compartir su vida con la tragedia, el espacio de la miseria, se enamoró de un mentiroso, la gratitud es tirana.

Con un poema epistolar acaba la sétpima parte del libro, como la séptima vida de un gato, de una gata, no sé si sobre un tejado de zinc. La soledad y la belleza quizá sean esa imagen nocturna de un animal que contempla la luna desde las azoteas de una ciudad cualquiera, desde las montañas de una isla, donde el eco de un verso nos recuerda que también la consciencia produce desperdicio.

Y de la soledad y la belleza vamos a la poesía que nunca puede ser una talla de mármol, por mucho que halla que tallarla hasta alcanzar sus latidos, reproducirlos y dejarlos latir.

He querido acordarme de Yolanda para acordarme así de Gloria Fuertes, mientras el AVE llega y no llega a Barcelona, la personalidad es un tipo de belleza, y las apariencias no engañan. Quien lo parece lo es.

En cualquier caso no hay tarde que no parezca o abra, y Gloria lo confirmaría, una immensidad más infinita que el mar... unha inmensidade máis infinita có mar...

¿Y vosotros que preferís, soledad o belleza?

sábado, 2 de febrero de 2008

SI TEMIERAIS MORIR



Por Rubén García Cebollero


Si temierais morir. Así se titula el último poemario de Vicente Gallego. En su poema Mediodía dice: no hay cosa entenebrada / en el sombrío mundo que no nazca / y sea conocida en el favor / de la segura luz de inteligencia.

Tras leer el libro no tenía subrayado ni un solo verso. Ya sabéis que me puede la sinceridad. Sin embargo, es un libro recomendable. Tuve la sensación de estar leyendo a otros poetas mucho más antiguos y más grandes que él. Aunque Gallego ya lo sabe: ni poeta hay que mande / ni vivo que respire; sólo un juego / de espejos y de espejos y de espejos.

Pese a todo Vicente se ha mirado despacio y no se encuentra. La muerte es un lugar donde no hay muertos / y es cosa de difuntos estar vivo. En fin: si temierais morir, abrid los ojos.

De Gallego se cuentan demasiadas leyendas que, a lo que aquí nos ocupa, poco importan. Podríamos resumirlas con el inicio de la historia interminable, del poemario la plata de los días, que dice así: la discoteca flota como un barco,/ y tú tomas pastillas con alcohol.

Tal vez la poesía de Vicente Gallego sea como el viento del poema santa deriva, del poemario Santa deriva, cuando dice: Y no hay más voluntad que la del viento. / Y el viento nos arrastra.

Una poesía que parece hecha como en los ojos del extraño, del poemario los ojos del extraño, para descubrirse tras otros rostros que amaron tus objetos, extraños y olvidados.

Bueno, si no temeis morir: esta semana empieza la Barcelona Negra 2008. No os la perdais. Y si alguno se anima, el jueves 7 de febrero, también empieza el Taller de narrativa, de un servidor, en Artístic Formació / Av. Diagonal, 363, 2º 1ª-B 08037 Barcelona, con cupo limitado. Información: artistic@autenticart.com Telefono 902 17 50 17.

Os dejo pues con Vicente, por una lágrima nuestra: quien ha llorado entiende / cuánto gozo gravita en una lágrima.


sábado, 16 de junio de 2007

HORA DE LA VERDAD



Como veis por la hora y por la falta de imágenes, hoy me estoy peleando con las tecnologías. Quería subir la imagen de Maxi Lopez, el jugador cedido por el Barça al Mallorca, sentado en las rodillas de la Moreneta, mientras Rikjaard reza. Mañana los culés sólo pueden esperar un milagro.

Por eso, va por Andrés, felicito al próximo campeón de Liga, al Real Madrid, por ganarla antes de haber jugado contra el Mallorca. Estos días me acordaba de la "carta Velez", la que usaban en el Força Barça de Arús en las ligas del Dream Team. Ahora sólo nos queda eso, y si Vélez no es suficiente gafe, ya me pongo yo: así que les deseo mucha, mucha, mucha suerte. Toda la suerte del mundo.

Mañana a estas horas y un par más: el desenlace. Por lo demás los dos últimos fines de semana los he pasado recogiendo algunos premios de poesía, y con la satisfacción de ver publicados los poemas en Argentina, y uno de ellos recitado en México el próximo miércoles. Ésas son otra historias que nada tienen que ver con la que aquí se cuenta.

Mañana habrá equipos históricos que vivirán el drama del descenso, y puede que el Atleti juegue la Uefa del año que viene, pese a tener mucho en contra. Al Barça le queda pensar sólo en lo suyo, en ganar al Nàstic y en esperar el milagro. Quien tiene fe sabe, como decía el Quijote, que todo puede ser. A fin de cuentas, si Capello nunca pierde mañana no lo hará, a no ser que la "carta velez" decida un final a la holandesa, un final PSV, justo en la hora de la verdad.

Mucha suerte;)

sábado, 26 de mayo de 2007

PIRATAS DEL CARIBE 3 Y FACTOR X


Ruben García Cebollero

Ya han vuelto los Piratas, y eso anuncia espectáculo y verano. Ahora llega la tercera parte de esta rentable saga para la Disney, y ya están trabajando en la cuarta película. Parece que tenemos capitán Sparrow para rato. No por eso me olvido que mañana hay elecciones municipales, o que hoy hay un capítulo más del final de infarto de la Liga de fútbol. Lo que pasa es que ni aún el regreso de los Piratas va a ayudarme la próxima semana: la semana del relato erótico.

Decía PROUST que la sabiduría no nos viene dada, sino que debemos descubrirla por nosotros mismos, después de un viaje que nadie puede ahorrarnos o hacer por nosotros. Así que no sé si seré sabio postergando un post sobre El ingrediente secreto de Vanessa Montfort, o sobre premios de poesía que aún no pueden ser hechos públicos.

El caso es que el post de la semana que viene será difícil. Un escritor debe saber siempre qué se le da mejor o peor, y qué le presenta más dificultades. Los temas son los que nos eligen, y si no nos seducen poca huella dejan. El erotismo no es nada fácil, así que yo no me perdería el resultado.

Me está gustando Factor X.





El casting ha sido fresco aunque no sé como será cuando el concurso esté en marcha. Sí, también me engancho a veces a la tele y las series. A House, a Prison Break, al CSI, etc. Ya sabéis: nadie es perfecto. Lo mejor de la semana ha sido acabar un largo poema sobre la RENFE que no sé si nunca se publicará. En resumen: con Piratas del Caribe 3 y con Factor X el espectáculo está garantizado, pero la próxima semana este blog va a ser INCREIBLE.


miércoles, 16 de mayo de 2007

Terrorismo literario

¡Adelante!, de Charles Bukowski. Visor, Madrid, 2007, 331 p.

Por Andrés González Castro

Estos poemas póstumos del escritor americano no hacen variar un ápice el concepto que se tenía de él. Su poesía es a la literatura lo que el Potro de Vallecas a la técnica boxística: casi el grado cero de elaboración. Como explica Eduardo Moga en Poemas de la última noche de la Tierra, la elipsis es el recurso básico de la escritura del de Los Ángeles. Dicho de otro modo: los poemas están repletos de huecos, de apuntes solo sugeridos. Son poemas en que se calla al menos tanto como se dice.

Ahora bien: sus composiciones toscas, simples por pura pereza, descarnadas y en las que menudean los tacos, directas y efectivas, atraen casi fatalmente a su aspiración, a la turbulencia que dejan tras de sí. Quizás porque late bajo su piel el encanto de la fuerza bruta y casi nunca incurren en lo convencionalmente poético, lo que les otorga un grado de sinceridad poco frecuente. Bukowski poetiza la violencia, los márgenes, el alcohol, las prostitutas. La reincidencia en esos temas, así como el fondo nihilista, atraen a lectores jóvenes porque es fácil acceder a ese mundo, pero también a otros experimentados que hallan en él una manera de decir y un universo personales, muy diferentes a casi todo. Con sus muchas limitaciones, Bukowski es un poeta fuerte y, como tal, generador de epígonos. Un poeta nada preocupado por la angustia de las influencias.

Una de las paradojas del autor es que proyecta una imagen de haragán que no se corresponde con el número ingente de obras que publicadas, muchas de ellas después de muerto. Otro de los falsos mitos es la del semianalfabeto, pero sabemos que devoraba libros en la Biblioteca Central de Los Ángeles desde su infancia. Es cierto que no se preocupa por la ortografía ni por enviar textos inteligibles a las revistas, algunas de las cuales se los publican con los tachones a máquina, como si estos formaran parte del poema. Parece una especie de último Fonollosa, lector de la guía de teléfonos, y es algo más que eso. Tal vez la distorsión en la recepción se deba a que el concepto crítico de Bukowski parece reducirse a una noción intuitiva. La poesía, para que a él le plazca, no debe parecerlo y, además, debe tener “brío”. El “brío”, el empuje, la fuerza son el único elemento distintivo de la poesía que a él le interesa.

Sus poemas son los de alguien en quien la distancia entre persona y personaje es mínima, casi inexistente. Los temas, como se ha apuntado, son limitados (caballos, mujeres, alcohol, hastío), pero en ¡Adelante! se añade una conciencia crepuscular ante la inminencia de la muerte. La cantidad de poemas sobre la literatura y sus aledaños es ingente: ora se ríe de un verso de T. S. Eliot, ora de la Generación Beat... Sus dicterios contra las contradicciones en que incurren quienes le critican son hilarantes: unos le reprochan que ya no escriba sobre caballos y otros que no hace otra cosa que escribir sobre ellos.

Para desaprender retórica, como ejercicio de ascesis encaminado a conseguir cierta contención verbal, nada como el canto del cisne de este terrorista de las buenas costumbres.

miércoles, 9 de mayo de 2007

Passions compartides

Relacions particulars, de Josep M. Espinàs. La Campana, Barcelona, 2007, 155 p., 15 €

Per Andreu González Castro

El breu volum del periodista i escriptor octogenari, subtitulat “Moments viscuts amb”, fa una incursió personal en el record que serva de sis personatges de la literatura catalana i castellana del segle XX: Salvador Espriu, J. V. Foix, Miguel Delibes, Josep Pla, C. J. Cela i J. M. de Sagarra.

Espinàs fou impel·lit pel seu primer editor a visitar Espriu. D’ell recorda una extrema cortesia, la capacitat d’autocontrol i la por a fer el ridícul. De la meticulositat del poeta i dramaturg en dóna fe una dada que ja apareix a la portada: trigava una hora a afaitar-se. Amb tot, potser el que més impressiona a Espinàs és la consciència del paper històric que Espriu sap que encarna. Espriu, en una cerimònia de record a Bartomeu Rosselló-Pòrcel és l’encarnació de la Catalunya humiliada.

Quant a Foix, a banda de l’anècdota dels bombons, graciosa però trivial (Foix, com que tenia una pastisseria, obsequiava els hostes amb un nombre de bombons proporcional a l’estima que els professava), destaquen dos records. El primer és hilarant: el jove Espinàs va a casa del poeta a demanar-li un parell de poemes i, quan Foix comença a recitar-ne el tercer, Espinàs comença a sospitar que la sessió serà llarga. “Semblava que es drogués amb la seva pròpia veu”. Efectivament: 4 hores i mitja de lectura. Un segon record té el valor de consell per a escriptors: el sarrianenc felicitava a tothom les pasqües nadalenques amb poemes, cosa que, a còpia d’anys, va fer que és guanyés el favor incondicionals del gremi d’escriptors.

Pel que fa a Miguel Delibes, el corrent de simpatia és evident i explícit. La manca d’afectació del de Valladolid, encara i la seva poca capacitat d’entendre que és Catalunya, posen Espinàs del seu costat. A més, l’acaben convencent que el castellà només el pot fer servir de manera funcional, no pas expressiva. A Delibes el qualifica de “gran escriptor” en atenció a la manca d’afectació, el rebuig dels dogmes i la manca d’excentricitats en el capteniment. Abrandat, Josep M. Espinàs acaba dedicant-li un paràgraf vibrant i emotiu: “Admirat i estimat Delibes. L’escriptor en castellà del segle XX que m’ha donat més plaer.”

El quart escriptor que compareix en aquestes Relacions particulars és Josep Pla. D’ell es destaca la capacitat de persuasió, però se li retreu, com a Cela, la capacitat de fabular. Pla “tenia una biblioteca, una memòria i, sobretot, una gran capacitat de construir uns textos que bategaven com si fossin viscuts”. Fins i tot per escriure de Bilbao sense haver-se baixat del taxi. D’altra banda, si bé es titlla l’empordanès de mal educat, també es lloa una actitud la passió per l’ofici, aliena a altres preocupacions: “Sóc un decidit contrari de la màquina de fer bitllets”. Finalment, amb tot i els peròs que ha anat afegint a la persona, Espinàs acaba per confessar planianament: “Sóc un convençut, infatigable, colossal admirador seu”.

De Cela, més que l’home dels estirabots, a Espinàs li interessa subratllar l’aspecte d’home metòdic i bon company de viatge (al Pallars i a l’Aran, l’any 56). Amb tot, el gallec no estava gaire interessat en el viatge real: “[Cela] és un escriptor que no escolta. La gent no li interessa. La falsifica per sotmetre-la al seu estil”. Per Espinàs, Cela sabia o intuïa, als 42 anys, que no tenia res a dir. De manera que es clou en el refugi de la llengua i s’aboca a planificar objectius com entrar a la RAE o aconseguir el Nobel, fites que demanen anys de gestions. En resum: “Era un mestre de la llengua i de l’organització”.

Per acabar, hi compareixen els records de Sagarra. L’afecte que s’hi traspua és notable. Perquè l’actitud mofeta vers el dramaturg a Espinàs li sembla immerescuda: Sagarra era un tot terreny de les lletres, un escriptor torrencial però complet, capaç d’improvisar versos a raig en un sopar, però també de traduir la comèdia de Dante o tot Shakespeare. L’enterrament de Sagarra va ser una demostració de fervor popular digna de recordança. Espinàs ho té clar: si pogués passar una estona amb els difunts Pla o Sagarra, triaria aquest últim. Perquè el traspassat no li faria un monòleg (l’aticisme de Sagarra es devia a la ingestió de bons licors i bons àpats, hàbits que l’enveja no perdona).

Amb aquest llibre, Josep M. Espinàs fa una meritòria incursió en el ball de màscares de personalitats literàries a qui va tenir el gust de conèixer.

sábado, 5 de mayo de 2007

HOMENAJE A JOAN VINYOLI



Rubén García Cebollero

En la Librería Catalonia, en Barcelona, durante diez horas se ha celebrado un maratón de lectura poética, con el que se homenajea a Joan Vinyoli.

Durante dichas horas la sociedad civil, presentada por el poeta de la ciudad, Jordi Valls, ha ido desempolvando los versos de Vinyoli. He podido asistir durante un par de horas, con la fortuna de coincidir con Miquel de Palol, Maica Duaigües, Ruben Pla o Miquel-Lluís Muntané.

Por supuesto, con Toni y con Rox y mucha otra gente que ha querido sumarse al homenaje. Incluida una joven, más nerviosa que un político en día de elecciones, que está haciendo su tesis sobre "Domini màgic" (Dominio mágico) y una señora que lo ha homenajeado en castellano. Y que yo sepa, en pleno centro de Barcelona, nadie ha politizado el uso de la lengua.

Es de agradecer que, por cuarto año, se produza un esfuerzo semejante en memoria de ejemplares poetas. A pesar de que al entierro no fuera el presidente de la Generalitat, o el alcalde de turno apareciera para hacerse la foto con la medalla de la ciudad, concedida al poeta.

Decía Joan Vinyoli que el poeta que más importancia había tenido en su formación literaria había sido Rilke. Por ello haré un doble homenaje traduciendo del catalán a Vinyoli, que a su vez traducía del alemán a Rilke, al recordar los versos finales del poema el poeta:

Todas las cosas a las que me entrego
se enriquecen y a mí vacío me dejan.

Por lo demás he conseguido, al fin, comprar El ingrediente secreto, de Vanessa Monfort, y aviso que Perez Reverte comentó 300, sin haberla visto, y la semana que viene pienso gritaros: ¡viva la madre que parió a Perez Reverte!


Y como diría Vinyoli:

no hagas ninguna pregunta:
lo que era se acabó, el ya-no-ser comienza.

P.D. Y felicidades a Andreu Gonzalez Castro, e Ivan Sanchez Moreno, por los Vila de Martorell;)

miércoles, 2 de mayo de 2007

Esmena a la totalitat

[Presentació manipulada de La cançó de bressol dels assassins, Emboscall, Vic, 2007. Pròleg de Manel Zabala. ACEC, 28 d’abril.]

Per Andreu González Castro

El problema de molts poetes –encara que potser seria més exacte dir un dels molts problemes– és que són fastigosament perfectes. (Aquesta expressió la feia servir un professor de Químiques a la facultat per referir-se als alumnes que ho aprovaven tot a la primera, grup al qual sortosament jo no pertanyia.) Aquest no és el cas d’en Rubén Pla. La seva és una poesia arravatada, passional, imperfecta però lúcida alhora. Imperfecta ja des de l’ús d’un català fins i tot amb faltes d’ortografia perquè defuig la paraula “gota a gota pensada”, com va escriure Gabriel Celaya de la poesia innòcua del seu temps.

Temàticament i estilística, Rubén Pla escriu una poesia semblant a la de Bukowski o la del nord-americà rediviu i nostrat que respon al nom de Ferran Anell. Amb tot, la xarxa de referències explícites o implícites és més atapeïda i diversa (George Orwell, Patxi Irurzun, Eva Vaz, Patricia Rascón), i fins i tot pot venir al cap G. A. Bécquer en alguna ocasió. L’actitud vital del poeta que es queixa, tal vegada s’excusa, és inevitable que recordi els versos prou coneguts del malaguanyat sevillà tot parlant de la sífilis (Rima LXXIX): “¿Puedo dar más de lo que a mí me dieron?”. Pregunta retòrica davant de la qual un psicòleg amb visió de negoci es fregaria les mans amb delit.

La visió del món dels versos de Rubén Pla és la d’algú marcat per un desencís vital que no desemboca en el dandisme, en un apartament elegant, esteticista i tibat de la circumstància, sinó en un cinisme no del tot creïble. No del tot creïble perquè tot i la ràbia dels versos, es percep dessota l’afany d’establir un pacte de no-agressió amb la circumstància, potser no política ni social, però sí amb un àmbit personal. Encara que el mateix Rubén Pla ho negui, crec que hi ha semblances amb l’Albert Forns de Busco L que em gemini (Granollers, Tarafa, 2007):

[Llegeixo] algú que escriu notes a la nevera a l’estil Bukowski i que vol ser dur i que vol ser cínic i fer sang amb la lletra, però que abans d’anar a dormir detesta el futur i recita Neruda i potser, fins i tot, abraça.

La lletra potser no és exacta, però sí que ho és l’esperit. Endemés, cal considerar l’exactitud del que escrivia fa poc Miquel de Palol sobre que cap escriptor no és enterament marginal perquè ho hagi escollit: cal també el rebuig extern que posa en marxa la retroacció.

Quant als eixos vertebradors de la poesia d’en Rubén Pla, no són originals: dualisme caos-ordre, malditisme que exalça el món marginal (l’alcohol, la merda). És una poesia de la fúria, de la revolta, escrita a la contra, especialment en contra de les convencions. Com hem titulat, una aparent esmena a la totalitat.

Tot plegat, quan es desfà l’onada de la fúria, la ressaca ens deixa un grapat de versos memorables: “vorejo / una bovina suficiència” (sobre l’èxit dels mesells); “el teu dolor és un acudit / no et facis l’important” (fuetada que deixa caure el jo poètic sobre, presumiblement, el poeta); “les associacions / d’idees / aclareixen / els conceptes inhibits” (galimaties apodíctic de ressonàncies psicoanalítiques).

Sense fer gaire soroll, Rubén Pla s’aferma amb aquest tercer llibre en un espai poètic ben personal: el d’aquells que no fan posat de la marginació i, a més, ens ho diuen en vers.

miércoles, 25 de abril de 2007

Bendita locura

El carnaval de los locos, de José Florencio Martínez. Emboscall, Vic, 2007, 71 p., 7€

Por Andrés González Castro

Esta nueva obrita teatral de José Florencio Martínez (JFM) vuelve a constatar la capacidad del autor para crear un personalísimo teatro de la palabra. En él, los elementos escénicos ceden su importancia a los diálogos de los personajes, que en numerosas ocasiones no son sino desdobles de una única personalidad, diferentes facetas de un mismo poliedro. Se trata, cabe insistir, de un teatro estático, sin argumento apenas, en que la ambición estética del dramaturgo cabe buscarla en el barroquismo verbal antes que en la innovación del lenguaje escénico.

Los once personajes de esta obra coral (el poeta-loco, el beodo-perenne, tres cortesanas, el fumador de opio, el eunuco, el rey de los locos, el copero del rey, el cochero de los locos, el mendigo) se sitúan en tres espacios correspondientes a otros tantos actos: el Palacio del Rey de los locos, la prisión de este mismo rey y la nave de los locos en que confinan a estos apestados sociales. En esta estructura tripartita clásica se insertan, como sucede de manera prominente en la primera parte del Quijote, diversas historias explicadas por los personajes. De este modo, la estructura de cajas chinas permite una riqueza de espacios imaginarios, a través de las palabras de los protagonistas, que trasciende la limitación espacial a que están confinados. Estos lugares a los que nos transportan son la Grecia prehomérica y homérica, la Judea de Jesús, la Francia de la Pompadour, la Persia de Omar Jaiam (sic) y una China estilizada y de incierta ubicación temporal.

Los referentes o antecedentes medievales y renacentistas más destacados de la fabulación alegórica de “la nave de los locos” los aclara el propio JFM en el prólogo: en lo literario, Sebastian Brant y Erasmo de Rótterdam; en el plano pictórico, El Bosco, Durero o Hans Holbein. Dicha nave no es sino una representación del conjunto de la sociedad que no quiere aceptar una verdad esencial nihilista: “En el centro de la rosa no hay nada. Ese es el misterio de los misterios. No hay nada. Allí vi el rostro de la nada” (p. 19). Esa sensación de vacío solo cabe distraerla con banalidades como los intentos de organización social: “Nuestra anarquía no puede estar más tiempo sin rey” (p. 17). O, en el mejor de los casos, combatirla con la poesía, según el poeta-loco: “La palabra creadora es todopoderosa, es la mano que descorre el telón de la imaginación. Luego en ese teatro se puede representar todo. Es la boca de la esperanza” (p. 30).

La lectura de este Carnaval deja para la memoria algunos pasajes inspirados. Por ejemplo, las páginas 26-28, en que se describe el museo de palabras, trasunto del diccionario, con una viva pintura de sus formas y propiedades. “Había, en fin, palabras luminosas y vacías al mismo tiempo, como «desierto», y otras aisladas, refrescantes y verdes como «oasis»”. O las definiciones de poesía enumeradas en cascada entre la 47 y la 48, exhibición de la torrencial capacidad metafórica de JFM: “es el acto amoroso de la mantis religiosa [...] una gema de tristeza en los ojos del otoño”.

Todo ello se presenta envuelto de la grave ligereza característica del escritor. Como cuando en el acto tercero pregunta el mendigo: “¡Ah! ¿También aquí las leyes están en sánscrito?”. A lo que una cortesana responde: “Como en todas partes. Si no, todo el mundo las entendería enseguida”. Destellan a menudo las sentencias en esta obrita de tono apodíctico, de frases rotundas, como corresponde a quien sabe que los propios referentes de la escritura no pueden ser sino las cumbres literarias precedentes. Este deslavazado y libérrimo El carnaval de los locos es otra extravagancia teatral, de fuerte huella poética, de un autor aquejado del lúcido trastorno de la creación.

sábado, 21 de abril de 2007

LA NOVELA EMERGENTE

Por Ruben Garcia Cebollero

He tenido el placer de disfrutar, en el Visor-07, de una jornada muy reconfortante. Sin duda, gracias a Albert Sanchez Piñol, Alvaro Colomer, Care Santos, Segi Doria, Carlos Villarrubia, Francisco Casavella, Ignacio del Valle, y Vanessa Montfort.

El lunes es Sant Jordi, la fiesta del libro y la rosa en Cataluña, una tradición que, en los últimos años, refleja una lucha de cifras y de ventas que nada tiene que ver con lo que, para mí, es la escritura. ¿Qué novela creéis que triunfará este año? Apuesto por la clave Gaudí, pero lo más seguro es que el lunes por las Ramblas la gente compre el libro del Buenafuente, aunque prefiero recomendaros el de Pepe Rubianes, "me voy".

El mundo editorial hoy día es tan veloz y loco como el imperio de la globalización. Alvaro Colomer ha apuntado que en España se publican 130 libros al día, y unos 30.000 al año. La media de supervivencia cara al público es de unas 3 semanas, pasadas las cuales desaparecen de las librerías, con la excepción de unos 20 0 25 títulos que destrozan estas estadísticas.

¿Qué le gusta a la gente? ¿Qué lee la mayoría? Al salir de la jornada reflexionaba sobre el eterno dilema: escribir para vender, o escribir sin que te importe que se venda lo que escribas. Mi opción es la segunda, todo el mundo lo sabe, porque puedo permitírmelo y porque no me llevo muy bien con las prisiones. De presión a prisión suele haber poca distancia. Sin embargo, respeto a quienes pueden conseguir escribir y vender. Y si además les gusta, pues mejor para ellos.

La escritura no es mi profesión, aunque le profeso una fe imposible de perder. Escribo porque no puedo dejar de hacerlo. No niego que cuando a uno le leen y tiene público eso, en mi caso, te hace sentir bien. No obstante, diría Risto "no puedes pretender gustarle a todo el mundo". Para mí lo que importa son las personas, los amigos, por ejemplo aquellos con los que ayer cené en el Poble Sec, o aquellos (los que escribimos este blog) que mañana (hasta los que no estén) estaremos de comilona. Y esto viene a cuento porque, por muy bien que se me den las cartas del tarot, no quiero saber quién va a leerme, pues como le enseñaban a Vanessa Montfort "hay que engañar al policía que llevamos en la cabeza para no censurarnos".

Al margen de las ventas de rosas y de libros, sé que la novela sobrevive entre los creadores, y los fabricantes de best-sellers. Toda la vida y la historia es una pulsión binaria, una lucha de protagonistas y antagonistas, y me temo que los papeles son intercambiables y no implican bondad o malda alguna, sino pura y simple oposición, conflicto, lucha de intereses.

Ignacio del Valle ha dicho que la vida es dura y el amor nos protege de la intemperie. Me ha recordado un libro de poemas, que el año pasado tuve la fortuna de ver publicado mediante el Ayuntamiento de Zaragoza junto a otros participantes del Premio de Poesía de Zaragoza, cuyo título es "Máscaras de Florencia", pues como han apuntado Carlos Villarrubia y Francisco Casavella, todos somos ficción, todos vivimos rodeados de ficciones, con nuestras propias mentiras.

Se ha hablado de la novela emergente porque a la poesía, con la que nací y moriré, pertenece a esos márgenes literarios que, sin decirlo, Sergi Doria ha apuntado: todo lo que no es novela o teatro es literatura que no llega al gran público.

No me siento poeta por haber publicado algunos libros de poesía, ni cuentista, ni novelista, ni por los premios que pueda o no recibir. Lo soy porque no me importa la saturación del mercado, sino la subjetividad, lo que Care Santos llamaría la historia arrebatadora, la crítica inteligente, la valentía para fijar algo en el alma o el recuerdo de los seres humanos.

Es curioso que Nocilla Dream, de la que hablé hace ya bastante tiempo, haya asomado en un tema de novela emergente, cuando quizá nunca sea una novela, sino un inmenso poema, pues los poetas no pueden disimular su combate en los márgenes. Así que el lunes, los que tengáis Sant Jordi o tan sólo el deseo de comprar o leer algún libro, si queréis un consejo: elegid lo que os plazca. Al fin y al cabo lo que cuenta es lo que sentimos, mucho más que las cuentas de resultados, porque nada emerge si no se ha sumergido en las profundidades de una oscura noche, tan reconfortante como el blanco y negro de los sueños, los de tinta, que han movido desde hace muchos siglos el arte y el oficio de contar, esa pulsión binaria, que es al fin y al cabo la raíz de cualquier existencia.