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lunes, 18 de octubre de 2010

The making of an idiot

Is he bound to support Toweel, this ugly little man with hunched shoulders and a big nose and tiny blank, black eyes, because Toweel (despite his funny name) is a Sotuh African? Do South Africans have to support other South Africans even if they don't know them?

J.M. Coetzee in Boyhood


Por Ester Astudillo

Está difícil la cosa hoy para competir en heroicidades y llevarse la palma. A la mínima de cambio te nominan y ale, fuera del ruedo, te quedaste sin probar el pastel. Y es que ser laureado requiere mérito, tesón, perseverancia, continuidad, resistencia ante las adversidades y un largo etcétera de otras virtudes nada en boga actualmente.

Me llama la atención la iniciativa hasta cierto punto novedosa derivada del creciente poder de los mass media: la de hacer extensiva la distinción no a los más destacados en un campo determinado, como viene siendo costumbre, sino… a los menos. No a los sobresalientes, sino a los muy deficientes. Ahí están los galardones al peor cantante del año, peor grupo artístico, peor álbum musical, peor guionista cinematográfico, peor actor secundario, la peor vestida del año, etc.

Loable me parece esa peculiar propuesta. Al fin y al cabo, en un tiempo en que la mediocridad es la norma -y me atrevería a decir que incluso el objetivo-, tan meritorios son quienes, desobedeciéndola, descuellan por arriba como quienes lo hacen por abajo.

Aun así, echo en falta la posibilidad de que seamos los ciudadanos anónimos, los españolitos de a pie, el pueblo llano, por así decirlo, quienes también podamos entrar en el ruedo de los aspirantes a galardonados. ¿No tenemos acaso merecido derecho a participar de esos excelsos certámenes, derecho a ser nominados –o no- y distinguidos si no ya por nuestra excelencia, al menos por nuestra crasa deficiencia?

De hecho, yo soy una firme seguidora de la teoría de la conspiración, lo que en tiempos se llamara el contubernio franco-masónico: me da que hay ya alguna campaña en marcha para distinguir entre los ciudadanos rasos sin más notoriedad que la que denota nuestra (abreviada) nómina, a los sobresalientes en habilidades tan diversas y divertidas como ser el más palurdo, kitsch, gamberro, maleducado, incívico, obtuso, etc.

No encuentro, si no, otra explicación para el tremebundo éxito de ventas de esas camisetas de vivos colores tan a la orden del día con leyendas estampadas en un flanco y/u otro y literales tan sesudos como ‘Yo no soy una cebolla’, ‘Jo sóc català’, ‘Yo soy … español español español…’, que lució hasta la saciedad este verano, o el consabido, simpático lema ‘Yo no soy tonto’.

Mi única enmienda a esta popular y subversiva iniciativa –me pregunto quién andará detrás-, responde a que dados los tiempos que corren y lo peligrosos que resultan los términos con doble género, se escogiera alguno que, resumiendo las principales virtudes comunes a, por abundar en lo presente, ser / no ser una cebolla, ser / no ser catalán / español y ser / no ser tonto, además gozara de la bondad de carecer de doble forma. ¿Y qué fórmula mejor que la que me viene a las mientes en primer lugar: IDIOTA?

Voz archiconocida, en boca de todos en todo momento y apta para todas las edades, géneros, orígenes étnicos, simpatías ideológicas, adscripciones religiosas o filiaciones sindicales. Mi voto, pues, voto popular se sobreentiende, para que sea distinguido en alguna de las categorías de esos novísimos galardones que, estoy segura, are in the making, es para este lema: YO (NO) SOY IDIOTA. Laureado/a el / la portador/a. Fijo.

lunes, 14 de junio de 2010

'Cause Bedlam's, oh!, So Fine / El asilo de una locura

To someone very dear I'd like to say:

"So why don't we go
somewhere only we know?"
K
EANE


The poem is for B J,
for all the thought invested around the special species
we like to call ourselves



By / Por Ester Astudillo



Bring me back to my needs
Where existence is no wonder:
Only hunger, and thirst and lust.

Take back all my wants;
I’d sell my idiosyncrasy
For a common room, a cup of tea,
A heartfelt knockout.

Hold the lessons
I packed and wrapped in lace for you;
Throw them with the waste then
Even that not being your wish.

I’ll take your bite –or your fuck-
Like an animal no more in hiding.

We’ll lie unburied when all is past,
With no dreams in stock,
In a haven where no hell or ruins,
Nor God or tombs apply.



* * *

Llévame de vuelta a mis necesidades,
donde la vida no genera dudas:
sólo es hambre, y sed, y lascivia.


Devuelve mis carencias;
venderé mi idiosincrasia
por un corrillo apenas,
una taza de té,
un gancho de corazón.


Acuna las lecciones
que envolví en celofán

para ti;
deshazte luego de ellas
aun no siendo ése tu deseo.

Tomaré tu muerdo -o el polvo que me ofreces-
como un animal que ya no se esconde.


Cuando todo haya acabado
yaceremos en la tierra,
sin sueños en espera,
asilo donde el mal,
ni las ruinas -o Dios
o las tumbas- aplican.



Copyright of the image Kazuya Akimoto (Sleeping Beauty in the Wood), at http://kazuya-akimoto.blogspot.com/2008/03/sleeping-beauty-in-wood-fairy-tale.html

martes, 23 de febrero de 2010

Intento formular mi experiencia de la década.

Por Carlos Rull

"Pero también es cierto que es una bestia el niño"

Jaime Gil de Biedma


"¡Se sienten, coño!" retumba en la sala la fatua voz por encima del atronador guitarreo de Barón Rojo. Y entonces Diana se atraganta con su ratón ton ton. Annibal se traga el puro del susto, otro plan que no sale bien. Mcgiver saca el bic cristal - escribe normal -, los PetaZetas y el envoltorio de un Tigretón para convertir su 600 en un De Lorean. Michael Knight ha salido zumbando que se las pela en su 131 Supermirafiori en dirección a Perpinyà. En las sedes de muchos partidos algunos líderes se hacen KK de Luxe en sus pantalones de pana mientras se les encogen los pegamoides. En la bola de cristal el futuro se ve chungo, así que la bruja Avería y los electroduendes solicitan asilo en Alaska. Cunde el horror en el hipermercado, y Espinete y Don Pimpón aprovechan para sisar un par de vinilos de Cyndi Lauper. Pepi, Luci y Boom no se maquillarán hoy y se les ha quedado cara de extras de Thriller. A Rick Astley ya no le apetece estar together forever, se siente más bien en the final countdown. Antes de bajarse al moro, la rana Gustavo afirma que "ni el 12 a 1 a Malta compensa los sustos de vivir en este país". Y no nos podemos ir con Starbuck y Apolo, ni con Buck Rogers, ni con el Doctor Who, en busca de otra galaxia por explorar.

Hoy no me puedo levantar del sofá. Nadie puede. Permanecemos todos pegados a nuestra televisión en blanco y negro y sin mando a distancia. No hay muchos canales donde elegir. Yo, que siempre quise ir a L.A., y ahora estoy aquí sentado, ante la tele, en este país triste y solitario. "¡Se sienten, coño!". Así somos y así seguiremos. Nadie, nadie puede cambiarnos.

Pero es mentira. Hemos cambiado. Los 80 son ya mito, leyenda, fábula, de vez en cuando relato de terror. Y yo he querido viajar en el tiempo sin un condensador de fluzo y me ha salido una frikada. En realidad, aquel día, hace ya 29 años, yo estaba contento porque, por alguna extraña razón que no alcanzaba a comprender, no tuve que ir a clase extraescolar de inglés. Pasé la tarde jugando con los clics de Famóbil - indios y vaqueros - y probablemente me la traía floja la música que ponían en la radio o dónde estuviera L.A. o que Madrid se moviera o dejara de moverse o el golpe de estado o el estado del golpe. Recuerdo algunas caras de susto y alguna de disimulada satisfacción. Creo que cené tortilla de patatas.


martes, 2 de junio de 2009

Del esfuerzo y de las subvenciones.



Por Alejo Dido.

El Barça ha arrasado con todo. Felicito a los campeones, al entrenador y al correspondiente porcentaje de afición civilizada. Sotovoce, sin embargo, maldigo a los garrulos que la noche del miércoles - y otras dos anteriores - inundaron las ciudades de bárbaro griterío, de vandálicos desahogos y zafios petardeos hasta bien entrado el cansancio ajeno. Esa noche nada quise saber del mundo real: me refugié bajo unos auriculares a todo trapo (Antony and the Jhonsons, para información de curiosos) y una buena lectura (Céline, Viaje al fondo de la noche, para los mismos) hasta que me entró el sueño. La mostrenca algazara me pasó casi completamente desapercibida.

Igual de desapercibida parece haber pasado a muchos la medida que, mientras la disciplina férrea de Guardiola conducía a sus jugadores a la gloria, aprobaba el hispánico gobierno en pro de la aún más hispánica desidia, la imperecedera mediocridad ibérica, la pollinada general y el aborregamiento colectivo. 1350 euros en concepto de "beca de mantenimiento" para los alumnos en riesgo de abandono escolar- que no es lo mismo que "pobres", no nos dejemos confundir -. Nada para los que estudian. Nada para el esfuerzo y la constancia, no hay compensación para la disciplina y el trabajo, no hay galardón para el interés y la motivación, sólo hay subvenciones a la holgazanería y la vulgaridad. En este país, definitivamente, hay y habrá tres maneras de triunfar, a saber, político, constructor y futbolista.. Lo demás, subvenciones y frustración. Seguir empujando, como dice Céline, la vida y el día y la noche delante de cada uno.

Probablemente, la medida, tan de izquierdas, se matizará, se adornará y se legitimará alegando ciertas desigualdades sociales que la escuela publica debe combatir. No se crean nada: hay medidas mucho más efectivas si se persigue sinceramente compensar esas desigualdades. Dice Céline que confiar en los hombres es ya dejarse matar un poco. Y si esos hombres son progres hispánicos, es ya directamente tragar salfumán.

Mientras unos triunfan en todo el mundo a base de trabajo, de esfuerzo, de rigor, responsabilidad, ambición y disciplina -felicidades de nuevo, aunque no me guste el fútbol -, los responsables de fomentar esos valores prefieren seguir inundando el sistema educativo de anodina idiocia y mezquina mediocridad bajo la falsa bandera de un malentendido igualitarismo democrático. Y pensar que lo que venga siempre será peor. Menos mal, como decía la canción, que nos queda Portugal, y los libros.

***

A pie de página 1: gracias, José, por la recomendación, el Viaje me está encantando. A pie de página 2: me disculpo por adelantado ante quien pueda sentirse ofendido. A pie de página 3: yo también me dedicaré a tirar petardos-bomba y a hacer sonar trompetas a horas intempestivas cuando el equipo de petanca del barrio gane el campeonato local, os vais a enterar. A pie de página 4: URL de la imagen



martes, 5 de mayo de 2009

DE LA INUTILIDAD

Por Carlos Rull

- Pero entonces,... ¿tiene o no tiene usted alguna idea solvente que aportar en pos de la solución de la crisis?
- Pues... Hombre, se me ocurren algunas vagas posibilidades, ocurrencias, pero así como una idea solvente, no. Ya le he dicho que yo escribo.
- ¿Escribe? ¿Así, a secas? ¿Y qué se supone que escribe?
- Poesías. Relatos. He empezado una novela. También teatro.
- Bueno, pero eso... No sirve.
- Ya le decía yo.
- Pues se ha equivocado de ventanilla.
- Ah. Es que en información me dijeron que aquí...
- Ya, ya. Pues nada, diríjase al quinto piso, departamento de educación, ventanilla tresciento cuarenta y dos. Tal vez allí lo suyo sirva de algo.

*******

- Así que le envían del segundo, ¿eh?
- Pues sí, me han dicho que aquí tal vez pueda ser útil.
- Y dice usted que escribe.
- Sí. Cada día un par de horitas.
- Cuentos, poemas, teatro.... ¿No escribe usted textos prácticos?
- ¿Prácticos?
- Textos didácticos, informativos, instructivos,... Prospectos, instrucciones, textos administrativos o jurídicos, reglamentos,... O bien para educación: cositas sencillas para los chavales. Que no hagan pensar mucho. Nada complicado. Ya sabe.
- Bueno. Yo,.. Alguna cosita así tendré, pero en general no. Mis referentes son otros.
- Puf. Pues me temo que aquí tampoco va a sernos usted útil.
- Lo siento, si quiere me vuelvo a casa y lo dejamos.
- No, hombre. Ya que le han hecho venir.... Además, algo tenemos que encontrarle. Todos debemos ser útiles. Acérquese al octavo, ventanilla seiscientos veintisiete, departamento de ciudadanía. Allí le encontrarán alguna utilidad a lo suyo.

*******

- Escritor, ¿eh?
- Pues sí. Nada profesional, ¿sabe? Una afición. No he publicado nada, pero he ganado algunos premios.
- ¿Y de qué escribe usted exactamente?
- Buf. No sé. De nada y de todo. Lo que se me ocurre.
- Ya, ya, claro. Pero, ¿textos ejemplares? ¿Relatos con moraleja? ¿Ensayo ideológico? ¿Algo patriótico? ¿Sociología? ¿Historia patria? ¿Loas a algún partido o club de fútbol? ¿Revisionismo histórico? ¿Ha trabajado alguna vez de negro?
- No, no, no. Literatura. Describo momentos, intento transmitir emociones, y dejo que el lector encuentre sus propias respuestas. No pretendo enseñar ni moralizar.
- ¿Que el lector saque sus propias conclusiones? ¿Y para qué sirve eso?
- Bueno, cada uno sabrá para qué le sirve.
- ¿Se ve usted escribiendo discursos para nuestros líderes politicos?
- No me joda.
- Entonces, ¿nada patriótico?
- Que no. Casi todo lo que leo y me inspira es extranjero.
- Pues vamos apañaos, encima eso. Pruebe en el último piso.

*******

- Sí, ésta es la duodécima planta: sección de literatura y artes en general.
- Menos mal. ¿Se imagina usted lo que me han mareado mandándome de una ventanilla a otra antes de enviarme aquí?
- Lo sé, lo sé. Siempre es así. Empecemos con su ficha. A ver, ¿a quién vota?
- Me llamo... ¿Qué?
- Que a quién vota.
- A nadie.
- Mal empezamos. ¿Algún amigo, padrino, compadre o simple contacto que pueda avalarle?
- No, que yo sepa.
- Pues estamos apañados.
- ¿Quiere ver alguno de mis poemas?
- No, hombre, quite, quite. ¿Para qué? ¿Afiliado a algún partido, sindicato, ONG, asociación, fundación o institución?
- Estoy suscrito a un par de revistas literarias.
- Con eso no hacemos nada. Me temo que aquí tampoco podemos ayudarle. ¿Qué tal si prueba en el edificio anexo?
- Hombre,...
- Lo verá desde la ventana.
- ¿Ése con la plaquita de "Exiliados interiores"?
- Ése.

martes, 24 de marzo de 2009

MIERDA PARA TODOS

Por Esopo Sitor


"Qué razón tiene, me digo cuando leo un fragmento

de un autor cuya opinión concuerda con la mía.

En caso contrario, declaro que se equivoca".


(Jonathan Swift)

Ahora que todos estamos de crisis hasta el cuello y avizoramos a lo lejos, gracias a nuestros sabios y prudentísimos mass media, la hidra de nueve cabezas del apocalipsis del capital, se repite un ritual tradicional en estas ocasiones tan especiales. Rito a través del cual se invoca una solución confortante y salvífica que nos arrancará de las garras de la injusticia y la pobreza y traerá de nuevo la confianza y la seguridad que son el maná de nuestras sociedades. Este rito, sano y necesario, al que dedican sesudas columnas y sutiles comentarios tantos periodistas y tertulianos, no es otro que la entrañable y tradicional caza del funcionario, perfecto saco de boxeo para desahogarse de la crisis.


Según algunos de estos superdotados plumíferos - por lo de escribir con ella, la pluma, dicen - lo que hay que hacer para acabar con la crisis es congelar el sueldo y acabar con las plazas vitalicias de esos privilegiados gorrones, de esa rémora arcaica y estamental, de esos parásitos consentidos y arrogantes, los funcionarios. Según una señora periodista de largo apellido que escribe en un importante periódico de la capital imperial, es insultante que a estas ladillas de la sociedad capitalista se les haya subido el sueldo por encima del IPC mientras los demás trabajadores sufren las funestas consecuencias de la crisis. Cierto, igual que cuando había oro se lo quedaban unos pocos, ahora que cae mierda la repartiremos entre todos. Afirma además esta señora que es indignante que en una sociedad competitiva perviva aún un sistema retrógrada de oposición que perpetua en el cargo a incompetentes, haraganes, holgazanes y vagos, vamos, a esos piojos insufribles y molestos que son los funcionarios. Y así, mete en el mismo saco a policías, profesores, bomberos, bibliotecarios, jueces, administrativos, médicos, enfermeras, bedeles, conserjes, secretarias y demás ralea de pedigüeños perezosos y perrunos a los que tal vez deberíamos mandar a picar piedra a las carreteras de Extremadura. Sí, señora. Mejor los nombramos a dedo, o por enchufe o, en solidaridad con la sagrada monarquía borbónica, hacemos esos cargos hereditarios entre los amiguetes del partido. Porque lo que es ahora, todos, absolutamente todos los funcionarios, sin excepción alguna, son unas ratas haraganas que no merecen ni el aire que respiran, ¿verdad?. A ver si por haber aprobado una vez un examen después de dejarse las cejas y la paciencia estudiando les tenemos que regalar algo, total, mi niño los aprueba en la ESO cada día, y sin estudiar. Y eso sí, los profesores, los peores, que encima tienen más vacaciones.


Uno, que aprobó una vez un examen y tal vez debería arder eternamente en el infierno por ello, piensa que si de repartir mierda y miseria para todos se trata hay medidas muchos más efectivas. La cuestión es que, en lugar de atacar a los verdaderos culpables de la pobreza, en lugar de criticar a cuantos se han forrado hastas las cejas a costa de la futura miseria de muchos, nos saquemos los ojos unos currantes a otros. En lugar de exigir que se bajen sueldos y primas los altos cargos y los altos ejecutivos, lanzamos mierda sobre el currante público. Funcionario vagos los hay, y muchos, y sobran cargos vitalicios, sin duda, pero meterlos a todos en un mismo saco,... Esos periodistas iluminados de sabiduría celestial deben saber algo que yo no sé. Si tienen tan claro que los culpables de la crisis no son los ejecutivos de las grandes financieras ni los políticos que han tolerado y fomentado sus desmanes sino que los únicos y absolutos culpables son los funcionarios, por algo será, que cuando el río suena....


Así pues, siguiendo el ejemplo de tan preclaros cráneos de la prensa y radio españolas, propongo que además de esterilizar a los funcionarios para que esa raza de parásitos gorrones no se perpetúe, llevemos a cabo otras medidas destinadas a acabar con las crisis. Si éstas no funcionan, podemos repescar y ampliar la propuesta del sabio Swift y comernos a todo el personal no rentable ni competitivo, o sea, hijos de pobres, estudiantes, parados, jubilados, pensionistas, funcionarios y enfermos. A las ricas galletitas Inserso. Pero vamos a las propuestas.

  • Primero, reconversión del sector futbolístico en parque móvil de los cargos electos. Con las colecciones de deportivos de los jugadores de primera, tenemos coche para todos los políticos de las españas y chóferes jóvenes y guapos para todas las ocasiones. ¿Y como no va a mejorar la imagen del país cuando Zapatero se presente en la reunión de la OTAN en un Ferrari rojo conducido por Mesi o Raúl? El sueldo de los futbolistas, que ahora cobrarán como simples chóferes, se nacionalizará y servirá para reflotar a golpe de subvención la industria automovilística. Los nuevos modelos de Seat, el Seat Bernabeu, el Seat Mestalla y el Seat Guardiola serán símbolo de la nueva pujanza nacional: Dios bendiga el fútbol.
  • Segundo, a los banqueros, políticos y ejecutivos no podemos tocarlos pues, según estos mesías de la prensa, de nada tienen culpa, pero sí podemos exigir a actores, famosetes, toreros, coplistas, cantaores, obispos, presentadores de televisión y demás modelos de conducta nacional que apadrine cada uno a diez parados/as, verás qué pronto nos sobra subsidio del paro para emplearlo en otros menesteres.
  • Tercero, aunando toda la demagogia y odio que destilan determinados periodistas y tertulianos, propongo creación de un partido populista-lerrouxista que convierta, mediante mensajes simples y directos, toda la rabia y la decepción de la sociedad en crisis en una ola superdemocrática de renovación y transformación, como en Italia o Alemania en los 30. Al lado de esta nueva raza de líderes, Berlusconi y Le Pen parecerán Gandi y John Lennon.

En todo caso, agradezco a 7V el haberme cedido un rincón para esta perorata y dejo abiertos los comentarios para otras propuestas anticrisis realmente efectivas. Eso sí, siempre que entren en un edificio público, hagan caso a los cráneos pensantes de nuestros medios y griten bien alto, a ritmo de proclama sindicalista: "¡Funcionario, malo: sueldo congelado!".


© de la imagen: http://www.buscarempleo.es/files/2008/07/56046.jpeg

martes, 16 de diciembre de 2008

Per què dic no a la LEC

Per Carles Rull


La LEC, que esdevindrà, si la societat catalana no hi posa remei, el futur marc legal de l'educació de Catalunya, és objecte d'una agra polèmica entre sindicats, Departament d'Educació, pares, alumnes, tertulians de tota mena, mestres i professors. Tots els implicats tenen el dret i el deure de dir la seva i, per donar exemple a aquells a qui afirmem voler educar, senyor conseller, també tots tenen dret a ésser escoltats. Encaboriat per la manca de resposta del professorat a aquesta enèsima agressió a la tasca docent per part de les administracions, vull deixa dita la meva abans de la pausa nadalenca.


Sigueu indulgents i pacients si m'extenc més de l'habitual. La meva humil aportació, com a docent que ha fet una lectura ràpida de la LEC, no pretén més que donar una resposta personal - una de moltes possibles - als dubtes i interrogants que, submergits en la demagògia i el populisme, ni sindicats ni partits ni administracions han estat capaços - o no han volgut - respondre. Tant de bo serveixi per a alguna cosa.

  • Cal una Llei d'Educació de Catalunya?


Segurament. Catalunya necessita un marc educatiu nou adequat als nous temps i a les noves necessitats. Tammateix aquest nou marc legal necessita d'una reforma prèvia de tot el sistema educatiu espanyol que no s'ha dut a terme ni té aparença de fer-ho en el futur més immediat.

  • Aquesta llei privatitza l'ensenyament públic?


En realitat, no; aquesta afirmació sembla un pèl demagògica. La LEC, això sí, introdueix de manera subtil i amb una redacció oberta a diferents interpretacions mesures de gestió i administració pròpies de l'empresa privada en l'àmbit de l'educació pública. Aquesta mesura, en si mateixa, tal vegada fóra encertada sempre que s'implementés amb precaució i des del respecte a l'esperit democràtic i participatiu del sistema públic. Nogensmenys, hom té la sensació que el que es pretén fer és just el contrari: crear un sistema de prebendes, primes i incentius encaminat al foment de l'endogàmia i l'amiguisme. En el fons, es mercantilitza el coneixement i se'l converteix en un producte d'intercanvi i consum, mutant així l'educació en un procès de compra-venda en que el professor esdevé venedor; l'alumnat i els pares i mares, consumidors, i l'administració, tuteladora i sancionadora de tot aquest mercadeig.

  • Soluciona la llei els problemes reals del sistema educatiu?


No. Ans el contrari: en primer lloc, en modificar només aspectes de gestió i implementar un sistema d'incentius del professorat, culpabilitza, de manera implícita, aquest del fracàs del sistema - que, recordem, va ser inventat, implementat i imposat pel mateix partit que ha redactat la LEC -. En segon lloc, la LEC no ataca l'arrel del procés de degradació imparable en que es troba submergida la nostra educació pública i que la mateixa administració, en un curiós exercici de creació de clima, s'ha encarregat de publicitar i baladrejar pels mitjans. La LEC canvia algunes coses per a que tot segueixi igual, i, així, perpetua els defectes del sistema, sobradament coneguts per tothom: batxillerat més curt del món civilitzat, reducció de continguts, mínima capacitat operativa d'inspecció, indisciplina, manca de material, manca de mitjans, manca d'espais, manca de personal, saturació d'alumnat, incompliment de ratios, manca de sortides adequades per l'alumnat objector, burocratització hiperbòlica de la feina del docent i un llarg etcètera. La LEC hi passa de randes sobre aquests i altres problemes, que són l'autèntic corc que corroeix el sistema, o fins i tot tendeix a agreujar-los o perpetuar-los.

  • Perjudica la LEC les condicions laborals del personal docent?


És possible. De fet, sembla que molt possible. El personal docent deixarà de ser funcionari de l'Estat transferit al govern local i passarà a ser funcionari de la Generalitat, un cos de nova creació que pot fer perdre molts dels drets dels que sí gaudiran la resta de professors de tot Espanya, causant un desequilibri injustificat que poc ajudaria a la suposada voluntat de motivació, incentivació i revalorització social dels docents. L'aposta evident per la jerarquització del personal docent i la professionalització dels càrrecs directius, clarament inspirada en la gestió de l'escola privada, va, a més, acompanyada de mesures laborals - de mobilitat, de contractació, d'organització - que poden perjudicar greument tant els interins com els funcionaris, amb la repercussió forçosament negativa que un deteriorament de les condicions laborals ocasionaria sobre la qualitat de la tasca docent.


El propassat curs, el Departament va fer gala del seu infinit cinisme quan, front a un informe PISA que demostrava a les clares la incompetència generalitzada de l'alumnat de secundària en les dues llengües del país, va decidir sense previ avís reduir el nombre d'hores de català i castellà al batxillerat. Al cap i al fi, molts del problemes del sistema educatiu han estat i són provocats i alimentats per la pròpia administració que ara intenta marcar a la societat catalana aquest gol de dretes xutat des de l'esquerra. És la LEC un altre exemple d'aquest cinisme descarnat de l'autodenominat tripartit progressista? Tot sembla indicar que sí. Aleshores, i tornem al principi, cal una llei educativa o no cal? Indubtablement, ens en cal una, i urgentment, però jo dubto molt que la llei que ens cal sigui la LEC.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Los tiempos están cambiando

Por Óscar Sotillos


Los tiempos están cambiando. Esa es la frase que unos arqueólogos norteamericanos han descifrado a partir de unos símbolos hallados en Cockermouth, la Atapuerca yanqui. En efecto el paso del tiempo ha sido la primera preocupación del hombre desde el nacimiento de la humanidad. En la rueda de prensa los arqueólogos sorprendieron a propios y extraños cuando respondieron a la típica pregunta de quién fue primero, ¿el huevo o el dinosaurio? El calendario, dijeron.

Después de los colmillos de mamut tallados con representaciones de las fases lunares, Johny Walker enumeró los variados ingenios con los que el hombre había intentado medir el tiempo: el reloj de arena, el de sol, el de cuerda, el calendario lunar, el azteca, el Gregoriano… Fue sonado el intento de un Luis de tantos que reinó en Francia. En pleno ataque racionalista mandó cambiar todos los relojes del país. En lugar de 12 las esferas habrían de contener solamente 10 horas. El fracaso estaba anunciado.

En su sapiencia inmemorial las clases populares lo expresan cada año con la llegada tardía del frío. Preguntado por nuestro corresponsal en Soria, Saturnino Pérez nos aseguró que el invierno ya no es lo que era, sobre todo al lado de la estufa.

El cambio climático amenaza como el virus del año 2000, aquel que habría de acabar con todos los PCs del mundo, pero el primo de Rajoy nos ha dejado tranquilos. Todo es un bulo inventado por los socialistas. Y sin embargo la afirmación del Hombre de Cockermouth puede ser cierta. El Banco Mundial, El G7 y el Corte Inglés han aprobado que la Navidad se celebre en noviembre y se prolongue hasta finales de febrero, momento en el que comenzará la cuesta de enero para que a continuación despierte la primavera con las últimas ofertas en lencería y viajes a Never Moore. Las reacciones no se han hecho esperar y un grupo de meteorólogos indignados se ha manifestado en la Plaza del Sol. Sindicatos y gobierno discutieron a la hora del almuerzo una solución digna para el sector en crisis, y a media tarde los pusieron a la sombra. Efe.

martes, 7 de octubre de 2008

CRISIS

Por Carlos Rull

Nos dicen que ese reducido porcentaje de la humanidad que vive tan rebién a costa del otro porcentaje está en crisis. Los privilegiados de la pantalla LCD, el móvil GPS, el automóvil TDI, ABS, ESB y ASR, del ferrocarril AVE y los certificados ISO estamos en crisis. Es curioso que entre el mar de mentes lubricadas en el que nadan el CNI, la CIA, la CNMV, la CEPYME, la CEOE, el SIBE, la SIM, el FMI, y la MQLPAT (Madre Que Los Parió a Todos) nadie se haya dado cuenta - o haya querido avisar - antes de que: 1) esto tenía que pasar y 2) esto no es una crisis.

El Diccionario del Español Actual define crisis como 1) "situación difícil o delicada" y 2) "momento en que se produce un cambio importante". Bien, pues para situación difícil la de la inmensa mayoría de seres humanos con los que compartimos este planeta y a los que los países ricos hemos explotado inmisericordemente durante décadas hasta condenarlos a una crisis perpetua. Situación difícil es la de la inmensa mayoría de ciudadanos felices del “primer mundo” - ¡qué pedantería! - que alimentamos las carteras de los mismos poderosos que nos hunden en el barro mientras nos venden la miseria ajena para que adornemos nuestras casas hipotecadas. No, en ese sentido, esto no es una crisis. En segundo lugar, y respecto la ídem acepción de la palabreja, se forma uno la impresión de que aquí el único cambio que se va a producir es el imprescindible para que todo siga igual. Los de siempre ya están pagando con el dinero de todos el desaguisado organizado por los otros de siempre. En ese sentido, esto tampoco es una crisis.

No. Esto no es una crisis. Es, en todo caso,... un empacho. Volviendo al cementerio de palabras, la entrada de “empacho” nos emplaza a la de “indigestión” donde nos remite de nuevo – qué aventura el diccionario – a “hartura”, “saciedad”, para acaber definiéndolo como “enfermedad causada por una mala digestión” – sin comentarios -. “Hartura” y “saciedad”, a su vez, se definen como "total satisfacción del hambre". Y ahí está el quid, el meollo del asunto. Cuando una minoría se harta de todo lo necesario y empieza producir masivamente lo innecesario para mantener a la otra mayoría en la miseria, esa minoría está condenada al empacho, a la indigestión y - ojalá - a la mala conciencia. No. Esto no es una crisis. Es un empacho de ambición, una indigestión de avaricia, un hartazgo de mezquindad, un empalago de rapacidad y ruindad.

Dije antes que ninguna de las preclaras e iluminadas mentes que organiza el cotarro previó esta situación. Pero sí hubo quien mucho antes las vio venir y lo dejo escrito con versos que ellas – las preclaras mentes – nunca podrán entender. Mientras me voy a buscar una cerveza, os dejo con el gran y auténticamente preclaro
Oliverio.



LO QUE ESPERAMOS
Tardará, tardará.

Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.

Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra de opresión,
de ceguera,
de mezquindad,
de bosta.


Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.


Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.

Oliverio Girondo, Persuasión de los días, 1942.

martes, 2 de septiembre de 2008

TRIBUS

Por Carles Rull

Escribo esto antes de partir. Esta noche me marcharé para nunca volver. Tal vez consiga llegar hasta mi destino, un lugar al que en el pasado llamaron Francia, y donde, al parecer, los caracoles somos bien recibidos. Abandono esta ciudad olvidada de los dioses por la que jabalís y caballos campan a sus anchas. Barcelona la llamaron en tiempos ya olvidados. Decían los ancianos que en su centro se alzaban cinco torres mágicas cuyo resplandor guiaba a los viajeros y orientaba incluso a las estrellas. Según me contaron las torres cayeron en el gran túnel en el principio de todo, y se interpretó como un terrible presagio. Qué acertados. En el principio de todo. Nadie recuerda ya cuando ocurrió. Salvo yo. Soy el último que conserva la memoria de las voces ancianas. Soy el último de los escribas, el último amanuense, el último que conserva el arte de transformar la voz en papel y de descifrar los símbolos. Sé que nadie podrá leerme, sé que nadie recordará lo que ocurrió en el principio. Pero quiero contarlo. Necesito contarlo.

Cuentan que todo empezó con las siluetas. En el principio fue una broma inocente: colocar en la parte trasera de los vehículos pegatinas con siluetas de animales. Pronto, sin embargo, la silueta identificó al conductor como miembro de un grupo determinado y se formaron bandas cada vez más agresivas. Dicen que en el principio sólo estaban los burros y los toros, y que luego surgieron los gatos, los jabalíes, los caracoles y otros muchos. La costumbre se extendió por todo el continente y cada conductor colocaba en su máquina pegatinas cada vez más grandes y vistosas, o marcaba sus ropas y su casa con siluetas de su animal. Pronto llegaron las primeras agresiones.


En un principio fueron roces inocentes al aparcar, rayadas en la carrocería, pegatinas arrancadas, pintadas en las lunas. Luego fueron golpecitos en los parachoques al frenar o arrancar. Más tarde empezaron los ataques en las carreteras. Surgieron los núcleos de lo que en el futuro serían los primeros clanes y tribus: grupos de conductores toros o burros que circulaban juntos y sacaban de la carretera a los vehículos con distintivo diferente. Los antiguos agentes del orden, vinculados en su mayoría a una u otra tribu, raramente actuaban de manera imparcial. El conflicto estalló. Los peatones, ciclistas y motoristas desaparecieron de las calles. Los coches sólo salían ya en manada y el territorio se dividió en función de los clanes. Desaparecieron las antiguas naciones y estados y sólo restó la selva de asfalto. Cuando dos tribus se encontraban, luchaban sobre la carretera hasta que todos los coches de un bando eran destruidos o capturados. Y esa sigue siendo la norma hoy. No hay piedad para los prisioneros: se rumorea que los macacos, allá en el sur, son especialmente crueles con los enemigos capturados. Cuentan, por otro lado, que existen lugares en el norte, donde empiezan los hielos, que han sido capaces de conservar el orden y mantener alejadas a las tribus. Otros afirman que en el oeste, donde acaba el océano, existe un país de orden que nos hace llegar la gasolina para que sigamos luchando entre nosotros. Tal vez sea verdad. O tal vez sea tan cierto como que algún día se acabará la gasolina o como que el mar tenga límites.


Soy el último de los caracoles en esta ciudad. En el maletero de mi coche luce la última silueta de un caracol. Soy el último escriba. Aquí dejo mi testimonio. Conduciré de noche, me esconderé de día. Espero que los conductores burros me permitan cruzar sus montañas y llegar a la tierra de los caracoles. Que los dioses Petro y Leo protejan mi viaje.

martes, 22 de abril de 2008

En el super

Por Carlos Rull

Deja las bolsas de la ropa que ha comprado en la consigna y se dirige a la fila de carritos, todos ellos unidos por brillantes cadenas en hilera perfecta, brillante en su rectitud geométrica. Introduce en la ranura la moneda de 50 céntimos que previamente ha extraído de su monedero y tira del anterior. Procura no hacerlo de manera escandalosa, le molesta que la reja final del carrito anterior caiga estrepitosamente al retirar el suyo, así que prefiere moverlo con cuidado, lentamente. A continuación, empuña el mango verde con el que conducirá su vehículo rodante de adquisición de productos alimenticios y se dirige a la línea de cajas, una sucesión idealmente rectilínea de mostradores, pantallas, estanterías con pilas y chicles, y señoritas sentadas en incómodos taburetes.

Cruza la línea por la única abertura entre las cajas, y se introduce en la gran superficie por el primer pasillo, en el que hábilmente están dispuestos todos aquellos productos que uno no pretende comprar cuando se dirige a este tipo de lugares: libros superventas, televisiones, herramientas, cámaras de fotos, productos de jardín, cedés, deuvedés, electrodomésticos,... Está tranquilo – porque el protagonista de este relato es un señor, ¿qué os habíais pensado, machistas? -, y lo está porque sabe que lleva en el bolsillo la lista de la compra, confeccionada con detenimiento, de manera cuidadosa y bien meditada, en la mesa de la cocina, con la ayuda inestimable de su pareja. Está tranquilo porque con la lista en la mano todo está bajo control, una lista da seguridad, una lista es una fortaleza inexpugnable. Introduce la mano en el bolsillo derecho del pantalón en busca del papel alargado en el que está escrita la lista, palpa, busca, y no lo encuentra.
.
En su cara se dibuja una expresión de angustia, cercana al horror, rayando el pánico. Su mano se dirige rauda hacia el bolsillo trasero, donde lleva la cartera, la extrae, la otra mano deja suelto el carrito, y busca afanosamente en el interior de la cartera: billete de lotería, billetes de veinte y cincuenta euros, tarjetas de crédito, más tarjeta, más tarjetas, del videoclub, del gimnasio, del hipermercado, de la mutua, de la oficina, del coche, de la gasolinera, de El Corte Inglés, de la biblioteca,... La lista no está. Su respiración se acelera. Su corazón empieza a bombear más rápido, más fuerte. Siente calor. Siente frío. Sudoraciones, Palpitaciones. Busca en el otro bolsillo del pantalón: las llaves de casa. En otro: el monedero. En la americana: móvil, pañuelo, tarjetas de visita, llaves de la oficina, llaves del coche. Bolsillo de la camisa: la PDA, y... suspira aliviado, ahí está el ansiado papel, el pasaporte a una compra tranquila y controlada. Lo extrae con devota lentitud, con extremo cuidado y contempla, con la mirada desorbitada, que no es su lista: es el papel donde apuntó apresuradamente el teléfono de un posible cliente. Lo arruga con furia antes de lanzarlo enérgicamente al suelo. A punto de llorar, recuerda que, al vestirse en el gimnasio tras su partido de paddle, tuvo que remeter el forro de uno de los bolsillos del pantalón, que se había salido. La lista debió caer al suelo entonces, en el vestuario. Y entonces comprende y acepta la insoportable verdad: la ha perdido.

Ya no oye la versión edulcorada de la canción de Nana Mouskouri que suena por el hilo musical, ya no se fija en las parejas que pasan a su lado empujando carritos idénticos al suyo, sólo es capaz de contemplar con los ojos muy abiertos los interminables, rectilíneos, brillantes pasillos que se extienden infinitos a su alrededor en todas direcciones, pasillos llenos de productos absolutamente necesarios que se le ofrecen seductoramente, estanterías abarrotadas de brillantes cositas que le hacen falta en casa, filas interminables y simétricamente dispuestas de botes, potes, tarros, cajas, bolsas, bolsitas, paquetes, botellas, latas, envases, todos fulgurantes, todos impolutos, todos perfectos. Y él no tiene la lista. No hay lista. Es el vacío. El terror.

Dos horas más tarde, empujando con esfuerzo dos carritos a la vez, tratando de alargar el cuello para ver por encima de la montaña de cosas que lleva cada carrito, se dirige hacia el aparcamiento rogando que todo eso quepa en su maletero. En la consigna, olvidadas, quedan varias bolsas de ropa y un papel alargado.

martes, 15 de abril de 2008

De l'educació com a assumpte social


Per Carlos Rull

Magdalena Álvarez continuarà com a ministre de Foment. No està malament la nova botifarra que – ara hauria de dir - “ens fan des de Madrid” - però no ho diré perquè estaria incorrent en la clàssica demagògia populista de ja se sap qui -. No, la botifarra ens la fa exclusivament el senyor president i la seva colla de la pessigolla; la immensa majoria de madrilenys – que van votar per quelcom encara pitjor - hi tenen ben poc a veure. La senyora Álvarez, doncs, continuarà passejant en tren la seva arrogància del sud més caspós mentre els catalans estarem ben contents perquè l’alegre Carme de l’etern somriure lluirà la seva gràcia dicharachera per les reunions de la OTAN i passarà els caps de setmana conduint tancs per Cerro Muriano tot cridant “¡Viva España!”. La malagueña salerosa continuarà encarrilant o descarrilant AVES com si aquí no hagués passat res i, si tot li surt bé, tal vegada aconsegueixi fer caure la Sagrada Família, però no hi ha problema, perquè ara tindrem l’aigua de l’Ebre que fa un parell d’anys no es podia ni tocar. És curiosa la manera del senyor president de donar les gràcies als catalans que li han regalat la cadira monclovita.

Tot això, evidentment, no passa de simple i mera anècdota. El que més preocupa, o hauria de preocupar, de la llista de ministres de la legislatura que encetem és la desaparició del Ministeri d’Educació. “No, que no desapareix”, diran alguns, “que ara es dirà de Educación, Asuntos Sociales y Familia”. I no es això desaparèixer? Amb aquest nom, la educació passar a ser un assumpte exclusivament social i no, que era el que jo sempre havia pensat, pobre de mi, un assumpte bàsicament cultural. Amb aquest curiós matxambrat de ministeris – que no passar de ser també anècdota, ja que les competències d’Educació estan transferides i el canvi nos ens afecta gaire, que prou pena tenim amb el nostre propi departament d'Ensenyament – el que es revela és tota una manera de pensar que els progres del PSOE han trigat setze anys a fer evident: que l'educació pública es merament un servei social, una institució assistencial destinada a que els fills del pobres aprenguin a llegir, escriure - amb prou feines -, restar, sumar - d'aquella manera -, i prou, i que estiguin controladets fins el dia que siguin aptes per a treballar i produir.

El nom d’aquest nou ministeri, que ja no gestiona les universitats – això que guanyen elles -, es pot interpretar com una prova més de que la destrucció sistemàtica de la qualitat de l’ensenyament que va començar amb la LOGSE del 92 era un pla ben meditat per a convertir la educació pública a la versió més cruel i radical del sistema d’ensenyament comprensiu del capitalisme anglosaxó. És a dir, en un sistema que alimentarà un proletariat acrític i mal·leable que no doni en el futur problemes a les élites que, educades a institucions privades, tindran accés als coneixements que els permetran perpetuar-se com a élite. El Ministerio de Educacion, Asuntos Sociales y Familia y la LOE són la prova definitiva de que la educació pública s’entén, des de les ments privilegiades del pensament únic que domina en el sí del socialisme espanyol, com una eina de control que, perpetuant les diferències socials i la rigidesa dels estaments establerts, permetrà crear una enorme massa social semianalfabeta fàcil de controlar i amb els suficients i mínims coneixements tècnics per a esdevenir mà d’obra semiqualificada. L’élite sap molt bé que, per a continuar sent élite, ha de controlar el coneixement, per això la immensa majoria dels fills de la classe política d’esquerra i de dreta no va a la pública. De la dreta s’entén, però de l’autodenominada esquerra.... Sembla urgent crear un Ministerio de Dignidad, Coherencia, Honradez y demás Familia.

En fi, ja ho veieu: l’escola pública no ha d’ensenyar res, no ha de proporcionar coneixements de res, no ha de fomentar cap tipus de pensament crític o alternatiu, perquè ja no és una institució cultural ni científica: sembla condemnada a convertir-se un servei d’assistència social per als fills dels pobres. Y la senyora Álvarez que vagi fent.

I que el partit que ens governa es defineixi encara com d’esquerres... Pitjor ho tenen a Itàlia.

martes, 15 de enero de 2008

ARCAS DE NOÉ

Por Carlos Rull
El futuro ya está aquí. Y no lo afirmo por los aparatitos que se nos cuelan a diario en casa, ni por las tecnologías de la comunicación que nos conectan a todas horas con el mundo entero, ni por el desarrollo de la informática y la robótica, ni por esos infinitos gadgets que se nos han acoplado como apéndices vitales, que nos rodean, nos hacen la vida más fácil, más cómoda, más dependiente, y nos modelan a gusto de los expertos en mercadotecnia. Eso, me temo, no es el futuro – ojalá lo fuera, aún sospechando que nos conducen a “un mundo feliz” - . No. Afirmo que el futuro ya está aquí porque leo que en algún lugar de Noruega, cerca del polo Norte, el Foro Mundial para la Diversidad de Cultivos planea construir en una enorme bóveda en el interior de una montaña un gigantesco invernadero en el que salvaguardar millones de semillas de otras tantas plantas, muchas de ellas en peligro de extinción ante la frenética actividad destructiva – y tan enriquecedora - del ser humano. Lo han llamado el Arca de Noé Vegetal. Eso sí que es el futuro.

Que a alguien se le haya ocurrido la necesidad de crear una pequeña reserva de nuestro patrimonio botánico en un lugar tan remoto con intención de preservar la diversidad, proteger el suministro alimentario y para volver a empezar en caso de catástrofe, es un claro signo de lo inquietante que puede llegar a ser la situación de nuestro planeta. Mientras algunos gobiernos y muchas empresas siguen cerrilmente empeñados en mantener su alto ritmo de enriquecimiento a costa del equilibro natural del planeta, mientras el desinterés de muchos por el problema global que nos acucia se oculta bajo tenues e hipócritas medidas supuestamente ecológicas - ¿hacen falta ejemplos? – que ocupan titulares y permiten retrasar la aplicación de iniciativas realmente efectivas – incómodas, poco lucrativas y menos populares -, a unos señores se les ocurre construir una enorme nevera en previsión de lo que pueda pasar. La medida es relativamente oportuna, muy previsora y obviamente necesaria – pues sabemos con certeza que la destrucción generalizada no se detendrá ante unas semillitas en riesgo de desaparición – para salvar algunos de los muebles. Sin embargo, resulta difícil no caer en la tentación de vincular que, mientras unos van metiendo en un enorme congelador muestras y reservas para un incierto e hipotético futuro, en muchos lugares del planeta grandes extensiones de fértil tierra sin cultivar y muchas manos ávidas de trabajarla se pierden en las corrientes de la sequía, la pobreza y el hambre.

Por otra parte, la creación de la reserva mundial de semillas, además de recordar a muchas películas de ciencia ficción basadas en el mito de Noé, suscita también algunas preguntas. Por ejemplo, ¿sería prematuro suponer que la idiocia general vendrá a poner ahora de moda la creación o la propuesta de creación de enormes reservas de lo que sea? El ser humano, ya lo escribió alguien en este blog, siente la necesidad de confeccionar constantemente listas de sus preferencias y gustos, de las tres cosas que se llevaría a una isla desierta, de los cinco mejores polvos que ha echado, de las siete maravillas de su país o del planeta, de los diez mejores libros que ha leído,... Ahora podremos hacerlo en el ámbito global y sobre cualquier objeto que consideremos útil salvar del Apocalipsis. Podemos proyectar Arcas de Noé, obviamente, en primer lugar, para animales, como lo fue el arca original, pero también para microbios, virus, bífidus, lactobacilus, L-Casei inmunitas y demás seres diminutos que, a buen seguro, Noé no se preocupó de salvar. Habrá que mandar al espacio una nave con potentes ordenadores que contengan una biblioteca universal – a esa nave la llamaremos Borges -, en las seis mil lenguas del mundo. Luego vendrán las listas definitivamente idiotas de cosas que deben conservarse para el futuro: tenedores de Mariscal, modelitos de Versace, vídeos de El Coche fantástico, un billete de lotería premiado, la colección de mascotas de peluche de los Juegos Olímpicos, azucarillos y chocolatinas, pelos del sobaquillo de los cuatro Beatles, las películas de Chuk Norris, los cromos de Naranjito, un vaso de Nocilla,.. Habrá tantas cosas importantes que salvar, tantas listas fundamentales que hacer, tantas arcas que crear.

Yo, por mi parte, propongo que, aunque el mundo no vaya a acabarse de manera inmediata, confeccionemos una lista para meter en un arca bien grande, de manera urgente y con efecto inmediato, a ciertos políticos de billetera fácil y mente troglodita; a mucho progre de boquilla y talante; a los famosetes del mal gusto; a toreros, futbolistas y modelos; a haditas del bosque resentidas y aficionadas a la puñalada trapera y a antropopitecos televidiotizados; a empresarios del humo, mercachifles del bien y del mal; a algunos presentadores de televisión, concursantes de OT y a los cantantes de Eurovisión, todos ellos juntos y revueltos en otra Arca que no tenga un destino claro, pero que vaya lejos, bien lejos, muy lejos.

martes, 8 de enero de 2008

A vueltas con la educación, otra vez.

Por Carlos Rull

Vaya por delante mis disculpas por dos semanas de navideño y vacacional silencio, cuánto más se agradece el silencio que la idiotez escrita en plena resaca. Y de nuevo más disculpas por ceder hoy mi espacio, sin permiso del beneficiario, a Arturo Pérez Reverte, cuyas novelas no son santo de mi devoción - salvo El pintor de batallas y la divertidísima La sombra del Águila -, pero a cuya voz hay que prestar a menudo mucha atención, sobre todo cuando suelta su vena de indomable y demoledor crítico. Aquí os dejo estas líneas publicadas en El País Semanal en las que, con un par, saca los colores a la caterva de politicastros que andan deseducando al país desde hace lustros. ¡Olé!

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES, por Arturo Pérez Reverte


Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada.

Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Arturo Pérez-Reverte

martes, 18 de diciembre de 2007

GRAN SCALA



Por Carlos Rull



La primera excavadora llegó con las primeras luces del día, atronando los caminos que llevaban hacia ninguna parte, y la tierra tembló aún antes de que empezarán a profanarla, y las gotas de rocío de las pocas plantas que aún osaban crecer en la colina se deslizaron por la hojas y cayeron al suelo, cual si la propia tierra llorara.

Luego llegaron las demás excavadoras, hormigoneras, plumas, cargadoras, compactadoras, retropalas, tractores, grúas, hormigón, cemento, ladrillo, picos, palas, y algunos seres humanos. La tierra tembló, y cedió y se alzaron dentro de enormes socavones los orgullosos cimientos de treinta casinos y cincuenta hoteles que debían brillar y relumbrar en las desérticas noches de aquella yerma y desolada comarca. Señores con corbata y casco caminaban entre el polvoriento desorden dando órdenes e indicaciones aquí y allá. Señores con corbata y sin casco sonreían ante las cámaras, y saludaban a diestra y siniestra y se frotaban las manos. Y los cimientos pronto se convirtieron en estructuras, y las estructuras en formas, y las formas en edificios, y los edificios en seres monstruosos que hollaban e insultaban con su presencia la tierra seca y marchita que a su pesar los sostenía y alojaba.

Y entonces llegaron los cables y las tuberías que traían agua y energía desde lejos, y el agua que se negó a otros en defensa de cierto delta se empleó para insuflar luz y vigor a las fábricas de dinero. Y la ciudad se llenó de buenas gentes que venían a ganarse la vida y de malas gentes que venían a ganar dinero. Y su música y sus voces resonaron en todo el planeta. Y pronto la ciudad resplandeció, e irradió su ruido ensordecedor y el tintineo de sus monedas y las carcajadas hediondas de los señores con corbata y despacho a las enormes e inhóspitas llanuras de aquella tierra aún estéril y árida.

En la oscuridad de las llanuras, allí donde el esplendor de la inmensa ciudad casino no era más grande que el reverbero de una vela, allí donde su música y su ruido y su tintineo y sus carcajadas no eran más que un runrún molesto o un bisbiseo ligeramente irritante, un fardacho le decía a un lagarto ocelado:
- Y luego dicen que los reptiles somos nosotros.
.........
Epílogo.
Cuentan algunas versiones de la historia de este yermo que fue un rey del siglo XVII quien mandó talar los bosques de sabinas que antaño crecieron en este desierto que la ciudad convirtió en lupanar, y usó la madera para construir la mayor Armada naval que jamás imperio alguno hubiera puesto sobre las aguas del océano. La Armada Invencible fue vencida y acabó en el fondo del Atlántico, los sueños de gloria de aquel rey se pudren en su magnífica tumba de El Escorial mientras su memoria se ennegrece en la leyenda, y el poder de aquel imperio sin noche se diluyó en la corriente despiadada de los siglos. Quinientos años después otros reyes de otros imperios han soñado construir el más gigantesco centro de ocio y juego que Europa haya contemplado jamás sobre su suelo, y sufre de nuevo la misma tierra que ya fue arrasada en el pasado.

Pdta. Por si alguien no sabe de qué va este relato, que pulse cualquiera de estos enlaces: - El país. - El blog de Koky - Diario de Navarra . - Heraldo de Aragón. - Detalles del proyecto.
- Para los que os animéis a combatir esta barbarie:
ANSAR o la Asamblea ciudadana contra Gran Scala

domingo, 2 de diciembre de 2007

¿Y TÚ POR QUÉ ESTUDIAS?


Por Rufino Pérez


En un estudio realizado por los laboratorios del Dr. Gea Mariño, en Minesota, Castellón, se ha elegido a una muestra de estudiantes para comprobar el grado de satisfacción con sus estudios. Estos han sido los resultados, que a la vez han servido para realizar una clasificación de la población estudiantil.



Respuesta tipo 1 (vagos insatisfechos): porque no encuentro una manera mejor de perder el tiempo.



Respuesta tipo 2 (ácratas revolucionarios): porque es la mejor manera para destruir el sistema opresor de esta sociedad que pretende alienarnos. Estudio para rebelarme contra el sistema. Es decir, estudio.



Respuesta tipo 3 (listillo, trepa): porque mientras demuestro que estudio –y para ello no hace falta estudiar- en casa me miman, me mantienen y tengo libre de las 14:00 en adelante –salazones aparte—.



Respuesta tipo 4 (iluminado): porque así cumplo con el designio divino y humano de superar a mis ancestros en el difícil camino de la sabiduría.



Respuesta tipo 5 (románticos): porque en el perfume del libro impreso, en la suavidad del silencio matutino –primeras horas de clase- encuentro el éter del universo que adormece mis sentidos.



Respuesta tipo 6 (realista): porque me obligan; a mí lo que me gusta es quedarme en la cama hasta la hora de comer.



Respuesta tipo 7 (masoquista): Porque me encanta sufrir; tratar de escuchar al profesor en medio de un barullo impresionante, soportar insultos y vejaciones de mis compañeros cuando me ven leer, notar el vacío a mi alrededor, la náusea de sentirme solo.



Respuesta tipo 8 (burgués): porque quiero llegar a ser como mi padre, que se ha montado un negocio donde trabajan otros y él cobra.



Respuesta tipo 9 (sincero): porque es lo que toca y avant. Siempre es mejor que trabajar.

Y éstas son las conclusiones a las que hemos podido llegar:



1. Los alumnos, en general, no saben matemáticas, pero sí gramática parda.



2. Hay mucho bicho raro en la enseñanza.



3. De todos estos estudiantes, algunos llegarán a ministros.



4. Hay alumnos que no estudian, pero que se compran los libros.



5. Hay alumnos que tienen los libros pero que no estudian.



6. Hay alumnos que no estudian y no tienen libros.



7. Hay alumnos y alumnas, libros y libras (de ignorancia).



Definitivamente, los autores del estudio no han podido llegar a conclusiones más profundas y tal vez repitan el estudio con una población más reducida. Y es que hay mucho “estudiante” y poco “estudio”.