
Por Carlos Rull
- Pero entonces,... ¿tiene o no tiene usted alguna idea solvente que aportar en pos de la solución de la crisis?
- Pues... Hombre, se me ocurren algunas vagas posibilidades, ocurrencias, pero así como una idea solvente, no. Ya le he dicho que yo escribo.
- ¿Escribe? ¿Así, a secas? ¿Y qué se supone que escribe?
- Poesías. Relatos. He empezado una novela. También teatro.
- Bueno, pero eso... No sirve.
- Ya le decía yo.
- Pues se ha equivocado de ventanilla.
- Ah. Es que en información me dijeron que aquí...
- Ya, ya. Pues nada, diríjase al quinto piso, departamento de educación, ventanilla tresciento cuarenta y dos. Tal vez allí lo suyo sirva de algo.
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- Así que le envían del segundo, ¿eh?
- Pues sí, me han dicho que aquí tal vez pueda ser útil.
- Y dice usted que escribe.
- Sí. Cada día un par de horitas.
- Cuentos, poemas, teatro.... ¿No escribe usted textos prácticos?
- ¿Prácticos?
- Textos didácticos, informativos, instructivos,... Prospectos, instrucciones, textos administrativos o jurídicos, reglamentos,... O bien para educación: cositas sencillas para los chavales. Que no hagan pensar mucho. Nada complicado. Ya sabe.
- Bueno. Yo,.. Alguna cosita así tendré, pero en general no. Mis referentes son otros.
- Puf. Pues me temo que aquí tampoco va a sernos usted útil.
- Lo siento, si quiere me vuelvo a casa y lo dejamos.
- No, hombre. Ya que le han hecho venir.... Además, algo tenemos que encontrarle. Todos debemos ser útiles. Acérquese al octavo, ventanilla seiscientos veintisiete, departamento de ciudadanía. Allí le encontrarán alguna utilidad a lo suyo.
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- Escritor, ¿eh?
- Pues sí. Nada profesional, ¿sabe? Una afición. No he publicado nada, pero he ganado algunos premios.
- ¿Y de qué escribe usted exactamente?
- Buf. No sé. De nada y de todo. Lo que se me ocurre.
- Ya, ya, claro. Pero, ¿textos ejemplares? ¿Relatos con moraleja? ¿Ensayo ideológico? ¿Algo patriótico? ¿Sociología? ¿Historia patria? ¿Loas a algún partido o club de fútbol? ¿Revisionismo histórico? ¿Ha trabajado alguna vez de negro?
- No, no, no. Literatura. Describo momentos, intento transmitir emociones, y dejo que el lector encuentre sus propias respuestas. No pretendo enseñar ni moralizar.
- ¿Que el lector saque sus propias conclusiones? ¿Y para qué sirve eso?
- Bueno, cada uno sabrá para qué le sirve.
- ¿Se ve usted escribiendo discursos para nuestros líderes politicos?
- No me joda.
- Entonces, ¿nada patriótico?
- Que no. Casi todo lo que leo y me inspira es extranjero.
- Pues vamos apañaos, encima eso. Pruebe en el último piso.
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- Sí, ésta es la duodécima planta: sección de literatura y artes en general.
- Menos mal. ¿Se imagina usted lo que me han mareado mandándome de una ventanilla a otra antes de enviarme aquí?
- Lo sé, lo sé. Siempre es así. Empecemos con su ficha. A ver, ¿a quién vota?
- Me llamo... ¿Qué?
- Que a quién vota.
- A nadie.
- Mal empezamos. ¿Algún amigo, padrino, compadre o simple contacto que pueda avalarle?
- No, que yo sepa.
- Pues estamos apañados.
- ¿Quiere ver alguno de mis poemas?
- No, hombre, quite, quite. ¿Para qué? ¿Afiliado a algún partido, sindicato, ONG, asociación, fundación o institución?
- Estoy suscrito a un par de revistas literarias.
- Con eso no hacemos nada. Me temo que aquí tampoco podemos ayudarle. ¿Qué tal si prueba en el edificio anexo?
- Hombre,...
- Lo verá desde la ventana.
- ¿Ése con la plaquita de "Exiliados interiores"?
- Ése.