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jueves, 10 de marzo de 2011

La monja-pintora


Por Raquel Casas

Me prometí no volver a mirar las noticias mientras comía pues me sienta mal el postre. Pero ayer volví a hacerlo. En el convento de Santa Lucía de Zaragoza robaron una gran cantidad de dinero a las monjitas. Primero denunciaron el robo de 1 millón y medio de euros, madre mía las monjas de clausura tienen más dinero que un banco, pensé en primera instancia. Luego, el abogado declaraba que la cantidad no era tan elevada, que tan solo les habían sustraído 400.000 euros. Pfffff, pensé, solo, solo, lo que se dice sólo…, no es moco de pavo, me dije. Las monjas aseguran que eran sus ahorrillos y que los tenían en bolsas de basura (¿de qué otra estafa me suena eso de las bolsas?), de donde sobresalían varios billetes de 500 euros, entre otros, como continúa su abogado. Lo que se preguntan los medios de comunicación, y una servidora, es por qué tenían tanto dinero en el convento y no en un banco (¿será para no declararlo?) y sobre todo, ¿de dónde han salido tantísimos billetes, por Diossss? Está claro que no son donaciones, pero si no hay gente en las iglesias y además estamos en crisis (los demás, esas monjitas es evidente que no). Aseguran que tienen una monja-pintora muy famosa, llamada Isabel Guerra, que vende muchos cuadros y muy caros ya que están muy cotizados en el mundo del arte. Pffffffffff, vuelvo a pensar, esto pinta fatal. Además el abogado (vaya papeleta le ha tocado) añade que también tienen un servicio de reprografía. Ostras, qué caras se han puesto las fotocopias y encuadernaciones en Zaragoza…
En fin, creo que a las monjitas se les ha ido la mano (o la cabeza) y ahora van a tener que declarar todo eso, y más, a Hacienda. Me gustaría ver el convento por dentro; quizá tendrán tele por cable, jacuzzi o sauna, quién sabe.
Tras esta noticia, dieron otra más habitual: la desmantelación de un club de alterne, un puticlub, vamos. Y entonces se me ocurrió que quizá las chicas que alternan, es decir las pipismeis, se fueron a confesar, hartas de cometer tantos pecados mortales, y de paso les pidieron a las monjitas que por favor les guardaran unas bolsitas, que pasarían a buscarlas en breve. ¿O tal vez sería la penitencia que les impusieron por sus múltiples pecados? Mmmmmm…….
Vaya, tengo que dejar de mirar películas malas. Y ponerme a pintar.


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jueves, 27 de enero de 2011

Remakes



Por Raquel Casas

Todos los remakes son malos, pero rentables. Aunque ahora que lo pienso, algunos han sido sonados fracasos. No me gustan los remakes americanos, son pura holgazanería. Tienen la mala costumbre de coger una película estupenda y convertirla en una copia falsa de sí misma, en algo inverosímil. El otro día vi Quarantine, el remake de la española Rec, y no me dio nada de miedo. Pasé el rato comparándolas y recordando los sustos y saltos que di cuando la vi por primera vez en el Festival de Cine de Sitges. Nada que ver. Otro fiasco es La máquina del tiempo, qué mala. De pequeña había visto mil veces El tiempo en sus manos y me encantaba. Pero la nueva versión me decepcionó, cómo no; pensé que se había convertido en otra americanada de acción. Y mira que la primera tenía un buen argumento. La burrada más sonada que he visto es Vanilla Sky, el remake de la genial Abre los ojos; creo que en mi vida me he sentido tan estafada; qué bodrio, qué aburrimiento… Otro argumento increíble destrozado.
Pero la lista de películas descafeinadas es amplia, sobre todo en el género de terror: The ring, El grito, Psycho, Solaris, Halloween, La guerra de los mundos, La momia, La noche de los muertos vivientes… Prefiero las secuelas de Viernes 13 o Pesadilla en Elm Street antes que un remake. Seguro. Aunque para ser justos, no hay que despreciar algunos buenos remakes como La mosca o la estupendísima La cosa.
Quizá me pasa algo parecido con las adaptaciones de novelas, ¡qué tensión paso en el cine! Pero ese tema mejor dejarlo para otro día.

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jueves, 20 de enero de 2011

Pitillos


Por Raquel Casas

Según el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española, la palabra “pitillo” puede tener los siguientes significados:

pitillo:
(Del dim. de pito).
1. m. cigarrillo.
2. m. Col. y Ven. pajilla (‖ para sorber líquidos).
3. m. Cuba. cañutillo (‖ planta commelinácea).

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

¿Dónde está la acepción de mujercita ligera de cascos? No existe. Pero por si acaso ya no me voy a poner más pantalón pitillo. Más que nada, para que no me confundan.

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jueves, 16 de diciembre de 2010

Clases de estriptis


Por Raquel Casas

El domingo al mediodía vi en los informativos una noticia sorprendente: una experta estríper ofrece un curso para aprender a desnudarse con arte. O eso defendía ella. Explicaba que el curso va dirigido tanto a hombres como a mujeres que quieran deshinibirse o darle una sorpresita a sus parejas. Pero por allí no había ninguna presencia masculina. El periodista continuaba diciendo que en el curso hay adolescentes, amas de casa, maestras…, mujeres que quieren perder la vergüenza y conseguir seguridad en sí mismas. ¿Seguridad en sí mismas, me pregunté yo? ¿Esa es la manera que tiene una mujer de sentirse segura y femenina? ¿Quitarse la rora de forma provocativa delante de un hombre? Qué fuerte. Increíble. Impresionante. ¿Cuántos años hemos retrocedido? Mientras el locutor daba más detalles del curso, ante mis ojos aparecían mujeres vestidas de colegialas contoneándose ante una silla, desprendiéndose sensualmente de sus ropas y luciendo una lencería multicolor y sexy, o eso creían ellas. Me fui cabreando poco a poco. Al principio del reportaje creía que el curso iba dirigido a gogós o profesionales del estriptis, pero no, servía para proporcionar feminidad, sensualidad, seguridad, y otras palabras falsas acabadas en –idad.
Durante la explicación entrevistaban a alguna de las alumnas. Una era profesora de primaria y decía que nunca en su vida utilizaba esa ropa sexy, esas faldas cortas y zapatos de tacón kilométrico, pero que cuando llegaba ahí se transformaba y se convertía en otra persona. Y yo me la imaginé un día despistada con el otro “uniforme”. Me reí. Otra explicaba, tumbada en el suelo con una boa de plumas alrededor del cuello y el aire de algún ventilador escondido moviéndole el pelo de forma sugerente, que estaba aprendiendo un montón de cosas nuevas y que las practicaba ante su marido, que estaba encantado, pero que como la viera por la tele la iba a matar. La iba a matar, me repetí, ¿de qué se avergonzaba?
Me pareció ridículo, todo. Y pensé en esas adolescentes tímidas que citaba, desnudándose en la clase, en esa clase y no en la del instituto, claro. Vaya, eso sí parecía interesarles y no la épica medieval.
Por la noche volvieron a repetir la noticia y la volví a mirar boquiabierta. Y al día siguiente, este lunes, otra vez. Me perseguían esas mujeres con sus sujetadores y faldas raras. Al final me rendí y no he mirado más las noticias. Aunque hoy estoy pensando que tal vez no sería tan mala idea hacer un curso así, quizá no es tan machista toda la puesta en escena como pienso y puedo aprender algo en unas clases así. Quizá si hago 30 horas y me dan un certificado lo puedo presentar en el Departament d'Ensenyament, ¿me lo reconocerán como curso? Mmmmm, me temo que no.
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jueves, 7 de octubre de 2010

Chicos listos



Por Raquel Casas

Ayer estuve ojeando la prensa digital. Y de todo lo que leí me llamaron la atención dos artículos breves, una videonoticia y una noticia.
La videonoticia dice: “Se buscan modelos para hacer de dependientes”. Vaya, chicos guapos, guapísimos en alguna tienda para que alegren la vista a mujeres como yo, para que entremos atraídas por el reclamo de una cara guapa y un cuerpo Danone, y quizá compremos algo que no necesitamos, seguramente algo muy caro, carísimo. Ya me imagino la sonrisa picarona y perfecta de algún Adonis de 1.90 de altura mientras me enseña un abrigo de piel o un anillo de diamantes. ¡Resistiré! Por supuesto no hay peligro en el súper, estoy segura de que estos chicos guapos no van a hacer de reponedores ni a cobrarnos la compra semanal en la caja, nada de todo eso. Ni tampoco estarán en la obra de enfrente de tu casa, ni ayudándote a poner gasolina, ni vendiendo pescado en el mercado, ni mucho menos te traerán una pizza a casa en una moto vieja; son chicos listos.
Y la noticia decía: “En la tumba de Santiago apóstol puede haber un asno”, afirma Arsenio e Ignacio Escolar en La nación inventada, una historia diferente de Castilla. Vaya, pensé, Arsenio e Ignacio quizá no serán nunca dependientes atractivísimos pero con este comentario en su libro me han hecho sonreír y pensar que en España hay muchos tipos diferentes de “chicos listos”. Habrá que estar atenta.
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martes, 24 de marzo de 2009

MIERDA PARA TODOS

Por Esopo Sitor


"Qué razón tiene, me digo cuando leo un fragmento

de un autor cuya opinión concuerda con la mía.

En caso contrario, declaro que se equivoca".


(Jonathan Swift)

Ahora que todos estamos de crisis hasta el cuello y avizoramos a lo lejos, gracias a nuestros sabios y prudentísimos mass media, la hidra de nueve cabezas del apocalipsis del capital, se repite un ritual tradicional en estas ocasiones tan especiales. Rito a través del cual se invoca una solución confortante y salvífica que nos arrancará de las garras de la injusticia y la pobreza y traerá de nuevo la confianza y la seguridad que son el maná de nuestras sociedades. Este rito, sano y necesario, al que dedican sesudas columnas y sutiles comentarios tantos periodistas y tertulianos, no es otro que la entrañable y tradicional caza del funcionario, perfecto saco de boxeo para desahogarse de la crisis.


Según algunos de estos superdotados plumíferos - por lo de escribir con ella, la pluma, dicen - lo que hay que hacer para acabar con la crisis es congelar el sueldo y acabar con las plazas vitalicias de esos privilegiados gorrones, de esa rémora arcaica y estamental, de esos parásitos consentidos y arrogantes, los funcionarios. Según una señora periodista de largo apellido que escribe en un importante periódico de la capital imperial, es insultante que a estas ladillas de la sociedad capitalista se les haya subido el sueldo por encima del IPC mientras los demás trabajadores sufren las funestas consecuencias de la crisis. Cierto, igual que cuando había oro se lo quedaban unos pocos, ahora que cae mierda la repartiremos entre todos. Afirma además esta señora que es indignante que en una sociedad competitiva perviva aún un sistema retrógrada de oposición que perpetua en el cargo a incompetentes, haraganes, holgazanes y vagos, vamos, a esos piojos insufribles y molestos que son los funcionarios. Y así, mete en el mismo saco a policías, profesores, bomberos, bibliotecarios, jueces, administrativos, médicos, enfermeras, bedeles, conserjes, secretarias y demás ralea de pedigüeños perezosos y perrunos a los que tal vez deberíamos mandar a picar piedra a las carreteras de Extremadura. Sí, señora. Mejor los nombramos a dedo, o por enchufe o, en solidaridad con la sagrada monarquía borbónica, hacemos esos cargos hereditarios entre los amiguetes del partido. Porque lo que es ahora, todos, absolutamente todos los funcionarios, sin excepción alguna, son unas ratas haraganas que no merecen ni el aire que respiran, ¿verdad?. A ver si por haber aprobado una vez un examen después de dejarse las cejas y la paciencia estudiando les tenemos que regalar algo, total, mi niño los aprueba en la ESO cada día, y sin estudiar. Y eso sí, los profesores, los peores, que encima tienen más vacaciones.


Uno, que aprobó una vez un examen y tal vez debería arder eternamente en el infierno por ello, piensa que si de repartir mierda y miseria para todos se trata hay medidas muchos más efectivas. La cuestión es que, en lugar de atacar a los verdaderos culpables de la pobreza, en lugar de criticar a cuantos se han forrado hastas las cejas a costa de la futura miseria de muchos, nos saquemos los ojos unos currantes a otros. En lugar de exigir que se bajen sueldos y primas los altos cargos y los altos ejecutivos, lanzamos mierda sobre el currante público. Funcionario vagos los hay, y muchos, y sobran cargos vitalicios, sin duda, pero meterlos a todos en un mismo saco,... Esos periodistas iluminados de sabiduría celestial deben saber algo que yo no sé. Si tienen tan claro que los culpables de la crisis no son los ejecutivos de las grandes financieras ni los políticos que han tolerado y fomentado sus desmanes sino que los únicos y absolutos culpables son los funcionarios, por algo será, que cuando el río suena....


Así pues, siguiendo el ejemplo de tan preclaros cráneos de la prensa y radio españolas, propongo que además de esterilizar a los funcionarios para que esa raza de parásitos gorrones no se perpetúe, llevemos a cabo otras medidas destinadas a acabar con las crisis. Si éstas no funcionan, podemos repescar y ampliar la propuesta del sabio Swift y comernos a todo el personal no rentable ni competitivo, o sea, hijos de pobres, estudiantes, parados, jubilados, pensionistas, funcionarios y enfermos. A las ricas galletitas Inserso. Pero vamos a las propuestas.

  • Primero, reconversión del sector futbolístico en parque móvil de los cargos electos. Con las colecciones de deportivos de los jugadores de primera, tenemos coche para todos los políticos de las españas y chóferes jóvenes y guapos para todas las ocasiones. ¿Y como no va a mejorar la imagen del país cuando Zapatero se presente en la reunión de la OTAN en un Ferrari rojo conducido por Mesi o Raúl? El sueldo de los futbolistas, que ahora cobrarán como simples chóferes, se nacionalizará y servirá para reflotar a golpe de subvención la industria automovilística. Los nuevos modelos de Seat, el Seat Bernabeu, el Seat Mestalla y el Seat Guardiola serán símbolo de la nueva pujanza nacional: Dios bendiga el fútbol.
  • Segundo, a los banqueros, políticos y ejecutivos no podemos tocarlos pues, según estos mesías de la prensa, de nada tienen culpa, pero sí podemos exigir a actores, famosetes, toreros, coplistas, cantaores, obispos, presentadores de televisión y demás modelos de conducta nacional que apadrine cada uno a diez parados/as, verás qué pronto nos sobra subsidio del paro para emplearlo en otros menesteres.
  • Tercero, aunando toda la demagogia y odio que destilan determinados periodistas y tertulianos, propongo creación de un partido populista-lerrouxista que convierta, mediante mensajes simples y directos, toda la rabia y la decepción de la sociedad en crisis en una ola superdemocrática de renovación y transformación, como en Italia o Alemania en los 30. Al lado de esta nueva raza de líderes, Berlusconi y Le Pen parecerán Gandi y John Lennon.

En todo caso, agradezco a 7V el haberme cedido un rincón para esta perorata y dejo abiertos los comentarios para otras propuestas anticrisis realmente efectivas. Eso sí, siempre que entren en un edificio público, hagan caso a los cráneos pensantes de nuestros medios y griten bien alto, a ritmo de proclama sindicalista: "¡Funcionario, malo: sueldo congelado!".


© de la imagen: http://www.buscarempleo.es/files/2008/07/56046.jpeg

miércoles, 4 de junio de 2008

El diferente eres tú, Berlusconi

Por José G. Obrero.

“Soy puta. Soy negro. Soy marica. Soy moro. Soy sudaca. Soy mujer. El diferente eres tú, imbécil”. Este slogan, que formó parte de la muestra de arte gráfico de Gijón (Motiva) el pasado mes de abril, ha sentado muy mal a ciertos sectores de esa ciudad. La vedad es que ignoro por qué. Yo no soy ninguna de las cosas que aparecen en el slogan pero sé que la intención no es insultarme a mi, si no a los prejuiciosos, excluyentes, racistas y demás fauna recalcitrante. Si alguien se da por aludido tendrá que hacer examen de conciencia. El cartel puede ser más o menos original, más o menos creativo, más o menos acertado, pero por sí sólo, a estas alturas, no debería de ser noticia. La noticia es que la gente se indigne, se lo tome como algo personal y lo peor: saque a pasear su cabreo por los foros de internet.
Pero bueno, me he dicho, peor lo tienen en Italia donde, al día siguiente de la toma de posesión como quien dice, del gobierno Berlusconi, ya aparecieron manifestaciones en contra de la celebración del día del orgullo gay por parte de la ministra de Asuntos Sociales y poco después, la tipificación como delito de la inmigración ilegal. El papel de la mujer en las cabecitas de los políticos del Polo de la Libertà queda bastante claro: sólo hay que ver a sus cuatro ministras. Es bastante alarmante que un tipo que ha estado modificando el código penal a su antojo para huir de la justicia, que ha aprovechado grietas y recovecos para escabullirse como si fuese una sabandija, decida que un problema social se soluciona metiendo a los afectados en la cárcel o expulsándolos, o haciendo la vista gorda ante los atropellos que este colectivo pueda sufrir. Las últimas noticias sobre los efectos de esta política era que, cientos de sin papeles, habían pasado la noche al raso al ser expulsados de sus viviendas por unos propietarios atemorizados. De nada ha servido que Berlusconi anuncie que ha dejado de ser delito cuando paralelamente reviste a sus prefectos de la potestad para desmantelar campamentos o expulsar a “inmigrantes indeseables” sin necesidad de que pasen por juicio, basta con confiar en el criterio personal de estos cargos ¿Qué le pasa a un país para que sus ciudadanos permitan que la historia se repita? ¿Por qué se dejan seducir una y otra vez por la imagen del “hombre fuerte”, del “triunfador”? ¿Tan poco importante les parece su libertad?
Cuando, hace diez años, pisé Italia por primera vez, acababan de estrenar Lamerica, una magnífica película sobre la emigración albanesa y su relación con Italia. La película recogía un fenómeno que no dejaba de repetirse a diario: la llegada de inmigrantes albaneses al puerto de Bari, apiñados en los barcos hasta la asfixia. Durante todo el tiempo que estuve allí sólo conocí a simpatizantes de izquierdas (de Rifundazione Comunista y del PDS). Todo el mundo se tomaba en broma a Berlusconi, a Alessandra Mussolini y Gianfranco Fini y sobre todo, a Umberto Bossi, que acababa de inventarse una nación sobre los sólidos principios del dinero y del desprecio al sur y a la inmigración. Bossi paseaba a “sus camisas verdes” por los campos del Veneto y la Lombardía mientras los ancianos se hacían cruces ante el recuerdo, demasiado reciente, de otros jóvenes que pasaron con camisas negras. Aprendí que la Camorra napolitana, la Ndrangheta calabresa, la mafia siciliana y la Sacra Corona Unita de la Apulia, no son un tópico, son parte importante de la realidad italiana, es más, la deglute. Como lo es esa araña de mármol incrustada en la ciudad llamada Vaticano, una araña que no deja de tejer influencias. Pero no todo era negativo, había algo fundamental: la gente con la que hablabas creía en la izquierda y en la capacidad transformadora de la política.
El pasado octubre volví para visitar a mis amigos. Habían pasado diez años. Durante el tiempo que estuve con ellos y sus familias no pararon de alabar a España, Zapatero (con aciertos y desaciertos) y a compararlo con el gobierno de Romano Prodi con el que estaban desencantados. Ninguno de ellos fue a votar las pasadas elecciones. Imagino que no serían un caso aislado. Sólo eso explica el triunfo de un artefacto tan extraño como es el Polo de la Libertà, compuesto por elementos encontrados y, cuyo único denominador común es el desprecio por los demás, por lo “diferente” en una exhibición impúdica, de todas las fobias sociales que existen. El avance de su política temeraria no conoce límites al sentirse respaldados por una mayoría de conciudadanos a los que algún día se les estudiará como ahora se hace con el apoyo popular a otras formas de autoritarismo.
Alguien debería poner los carteles de Gijón a la puerta del Quirinale.