martes, 8 de enero de 2008

A vueltas con la educación, otra vez.

Por Carlos Rull

Vaya por delante mis disculpas por dos semanas de navideño y vacacional silencio, cuánto más se agradece el silencio que la idiotez escrita en plena resaca. Y de nuevo más disculpas por ceder hoy mi espacio, sin permiso del beneficiario, a Arturo Pérez Reverte, cuyas novelas no son santo de mi devoción - salvo El pintor de batallas y la divertidísima La sombra del Águila -, pero a cuya voz hay que prestar a menudo mucha atención, sobre todo cuando suelta su vena de indomable y demoledor crítico. Aquí os dejo estas líneas publicadas en El País Semanal en las que, con un par, saca los colores a la caterva de politicastros que andan deseducando al país desde hace lustros. ¡Olé!

PERMITIDME TUTEAROS, IMBÉCILES, por Arturo Pérez Reverte


Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros. Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros –aquí matizaré ministros y ministras– de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros –el tuteo es deliberado– a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía. De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas. Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada.

Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana –que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural–, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Educación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico».O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.
Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente –recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española–. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos». Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.Cuánto más peligro tiene un imbécil que un malvado.
Arturo Pérez-Reverte

3 comentarios:

Marc Vintró dijo...

Com sempre he mantingut en les nostres converses, totalment d’acord amb gairebé tot el que diu el senyor Pérez: que falta autoritat, esforç, compromís, lletres i més lletres i, naturalment, sobra bonrollisme, tanta concessió i irrealitat progre. Tot i així, potser seré jo, però, aquest home no us fa una mica de por? No sé com dir-ho, però manifesta tal sobreabundància de ‘chuleria’ i híper virilitat que fa que, tot i estar d’acord amb la majoria de les seves reivindicacions, em faci basarda donar-li la raó, hehehe. No us fa una mica d’angúnia tanta insolència i ego inflat? Bé, sigui com sigui, tan a Catalunya com a España l’educació fa pena. Com a mínim a Catalunya, que de penes educatives en té moltes (potser és això el que el senyor Pérez té en ment quan destaca “los efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña”)-, hi ha una cosa positiva: avui en dia almenys hi ha la possibilitat d’aprendre a escriure en català, cosa que abans, al estar prohibit a les escoles, la gent, tot i no deixar mai de parlar-ne, no en tenia ni idea d’escriure’l. Una cosa bona, com a mínim una de bona, tot i que s’hagi de millorar.
Bé, encara amb ressaca nadalenca i amb l’esperança de no escriure massa idioteses, m’acomiado.
Fins ara.
Marc

R.P.M. dijo...

Había leído el panfleto-artículo. La verdad es que prefiero la crítica constructiva a la demoledora -qué poco original- Y sí, un poquito de miedo sí que da. En fin. Nosotros a lo nuestro, que mañana es miércoles todavía y nos esperan los alumnos/as. Un saludo, compa.

Carla dijo...

Estic absolutament d'acord amb vosaltres: no m'agrada gens la gent que, tingui més o menys raó -i en aquest cas comparteixo algunes raons-, despotrica i despotrica per la raó de ego o ràbia... el pitjor d'aquesta gent és que després acusen als altres de parlar sempre del mateix, i no se'n donen compte que són ells qui estan enclastats enmig d'un bucle de mala llet i mala baba.. uf! lluny, lluny, amb aquesta gent no vull tenir res a veure.