sábado, 10 de mayo de 2008

CARICIAS DE ESCORPION



Por Rubén García Cebollero

Publicado en catalán en el 3er certamen de microrrelatos Ciutat d'Elx

El príncipe rana muere en silencio con una sonrisa en los labios. No protesta. No le quiere arrebatar la esperanza mientras es envenenado con caricias de escorpión. Aunque la bruja buena no le bese nunca más.

Cuando la bruja buena, que se cree una auténtica princesa, cierra el círculo de fuego ninguna lágrima puede ya apagarlo. Las caricias se han envenenado para siempre.

La bruja buena le ha herido al decirle que hace falta besar a muchas ranas para encontrar al auténtico príncipe y que ella todavía no lo ha encontrado.

El príncipe rana sabe enseguida que le será imposible hacerlo. Sabe, por tradición y leyendas, que para realizar la metamorfosis correcta la rana debe ser besada por una auténtica princesa.

4 comentarios:

Cristina dijo...

Amores no correspondidos...Mundo de príncipes y princesas o de ranas y brujas que no se encuentran.

RUGAC dijo...

Evidente... demasiadas princesas convertidas en brujas y demasiados príncipes en ranas... aunque a mí sólo me van las princesas (y las brujas)... bueno, me va "la princesa" que es "la reina"... el micro es de hace un tiempo;)
Lo malo es que las ranas y las brujas se encuentran... demasiado...

Cristina dijo...

si, muy cierto jajaja, mucha rana suelta veo yo...y mucho príncipe con su bruja...uf que lio :)

RUGAC dijo...

Pues sí... de eso se trata... que se lían y se lían... y uno piensa que liados van a saber si son brujas, ranas, príncipes... etc... cuentos y cuentos;) Y al final te liberan o te encadenan... o aciertas,)