domingo, 19 de abril de 2009

EL BALL PERDUT


Por Rufino Pérez





El ball perdut. Ella lo tiene claro que este baile no se lo va a perder. El chavalillo pone cara de circunstancias, de que aquí estoy porque me han traído.

Se perdió el ball de plaça y hay que recuperarlo. Son iniciativas, loables, de ayuntamientos y grupos folclóricos para permanecer en esa tradición que afirma la identidad de un pueblo.

La foto. Es una lástima que no se pueda apreciar bien, pero la pareja de chiquillos –ahora tal vez ancianos- enamora. Porque habla de días de fiesta, de paredes encaladas, de ponte ahí que os vamos a hacer una foto, de yo no quiero y venga niño sonríe.

Y en la mano enlazada de ambos, que apenas se percibe, pero es ella quien toma la de él, en la tenue sonrisa de ella y la mueca desorientada de él, en la mirada profunda y el pelo ensortijado, frente al ceño fruncido y un corto mechón que aparece bajo el pañuelo de la cabeza, hay una leyenda no escrita que habla de los bailes de plaza, de niños y niñas, de madres que visten a sus hijos para la fiesta, de búsqueda, de ball perdut que mai no trovarem.

Porque aquel día, él no tenía ni puñeteras ganas de bailar y ahora que lo único que tiene son años y achaques –palabra médico-práctica para unir a la edad- le ha pedido a su hija si puede llevarle a la plaza, a ver cómo bailan los demás.

2 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Qué bonito, Rufino, un anciano finalmente reconciliado con su vida, con los bailes ganados y los perdidos. Pero no sé por qué, intuyo que el anciano, con la presencia de la hija, todavía espera algo del baile de la vida, no está del todo resignado a la pérdida definitiva.

Por otro lado -qué foto más chula!-, quien no se haya perdido un 50% como poco de los buenos bailes que le ha brindado la vida, que tire piedra con la derecha, y quien no se haya chupado por lo menos un 50% de los ingratos bailes que no le apetecía nada nada bailar, que tire piedra con la izquierda. A la de una, a la de dos, y a la de tres...

Allá van, 7 x 2 x 2 = 28 piedras certeras clavaditas en el centro de la diana. Y si no salen 28...

Error, error, error. Please make your best effort at sincerity. Please try again NOW!!!

7 x 2 x 2 = 28
Seguro, seguro, seguro.

Me ha gustado mucho. Tiene un sabor agridulce, pero un cierto deje de esperanza.

Besos:)

Mercè Mestre dijo...

La expresión de las caritas no tiene desperdicio, pero no te pierdas las piernecillas de los chavales. Están ahí porque han venido y, a la vez, tienen una dulzura increíble. Cuando aumentas la foto y te fijas, da la impresión que los pies del niño no acaben de tocar el suelo, que estén un poco como colgando (las ganas que debía tener de huir, el pobre...)

Muy buena la foto y muy tierna i evocadora tu interpretación, Rufino. Son esos pequeños detalles los que describen y hacen grande y hermosa la vida.