lunes, 20 de julio de 2009

FIB (nada que ver con el FBI)


Por Rufino Pérez


Y parece que resisten. Piel blanca, al rojo vivo, pero no se queman, ¿o sí? Se quedan dormidos al sol durante horas y luego se dan crema. Se la podrían dar antes, digo yo, pero bienvenida sea si se la dan después. La playa parece un campo de batalla al atardecer: plásticos, botellas, papeles, sombreros rotos, zapatillas viudas, cajetillas de tabaco rubio… Por la mañana temprano, todo vuelve a tomar su aspecto “oficial”. No es un caos, hay buena organización y parece que junto a la cerveza y sangría se ha puesto también de moda el agua: para la resaca.

Visto desde la montaña, las carpas montadas para el FIB parecen hangares modernos. Es todo un asentamiento de colonos que al viernes pasado sufrió un vendaval que dejó la zona de acampada de los “fiberos” como un campamento de refugiados tras una incursión enemiga. Con la salvedad de que estos refugiados lo son por devoción y llevan euros en el bolsillo. Cada vez más.

Vienen a la playa en ordenadas filas desde el campamento base. Otros toman el autobús que constituye una línea especial estos días: from FIB to beach. Llenan el paisaje de “gafas plástico”, sombreros gánster y cuerpos blanquirrojos. Alegres, un poco zombies, ingleses la mayoría, jóvenes también la mayoría, ¡ah!, y con una pulsera que les da acceso a los conciertos y que no se quitan ni para dormir. Están marcados, son “fibers” y a mucha honra.

Benicassim, ahora se identifica con ellos y los espera cada año. Dicen que no dejan mucho, pero los comercios se abastecen y desabastecen cada día. No comen demasiado, pero beben que no veas.

En fin, en FIB, en Benicassim. Dentro de unos años, estarán de ejecutivos en empresas varias, o serán abogados o arquitectos, porque serán fiberos pero no son tontos y hasta habrán aprendido a empujar un carrito de bebé. Mientras tanto, hacen el amor dentro del agua que es lo que toca con estos calores. Todos hemos sido fiberos en algún momento, así que bienvenidos.


*** Next week a new voice, pay attention please. It is super. (eso, que la próxima semana llega S.... Atención porque es de las buenas, buenas voces. Ahora nos veremos cada dos semanas, aunque en agosto ya se sabe que el blog se queda a merced de las olas) Ta luego.

1 comentario:

Ester Astudillo dijo...

Vamos, que un Woodstock a la mediterránea, con un poquito de retraso -40 años aprox.- y menos pretensiones -sobre todo ideológicas, porque de follar en Woodstock... creo que los fiberos no les van a llegar a la suela de los zapatos -que no llevaban, por cierto. Y allí no había mar, o sea que a pelo, à trois, à quatre, a lo que saliera. Bueno, yo obviamente no estuve, pero me lo han contado, jaja!

Qué quieres que te diga, Rufino, yo nunca he sido fibera, ni siquiera sé si es una de las muchas cosas que voy a dejar pendientes. Con una pulsera, como el estigma de la estrella de los judíos! También se hacía en las discos, al menos hace 25 años, con un sello en la mano. Probablemente se continúe haciendo ahora, me falta información.

Antes, hace años, se hacía este tipo de festival en la montaña, en mi tierra, en los Pirineos. Supongo que tiene más gancho en la costa, para las gambas extranjeras que aunque no se quemen, se acaban pelando. Y además el gremio de la hostelería debe haber hecho presión. Los pobres fiberos! Necesitan el anonimato del destierro y los calores del Mediterráneo para atreverse a hacer lo que en su país tienen vetado. Pues nada, a exiliarse, que uno es joven y ahora con la CE ni siquiera hace falta pasaporte, libre mercado para todo, pa trabajar, pa quedarse en el paro, pa la carne, pa'l pe(s)cao. A disfrutar. Y ya vendrán los títulos, los másters, las angustias laborales e incluso, sí incluso, los carritos de bebé.

Oh, man! I like your English! Are you a fiber yourself?

Read you in a week or so. Kisses.

Cheerio;)