sábado, 19 de septiembre de 2009

EL EJEMPLO DE ARENYS


Por Rubén García Cebollero


La foto pertenece a la convocatoria de la Falange Española de las JONS que, el domingo pasado, quiso contraponerse a la consulta de Arenys de Munt sobre la independencia de Cataluña.


En dicha foto puede leerse: "España es la nación de los catalanes", que es querer llamar agua al vino. No se pueden confundir la España y la Cataluña políticas, queridas o reales, con lo que son conceptos históricos, sentimentales y hasta constitucionales.


España, como realidad política desde 1978, no es una única nación sino una suma de nacionalidades, cosa que implica a diversas naciones, y que explica el hecho de que los catalanes que no quieren pertenecer a la nación española manifiesten su deseo que la nación (nacionalidad) catalana tenga un estado propio, independiente, y no una autonomía sometida a los designios del parlamento y el gobierno español.


La foto apela a la libertad de toda España, pero lo que subyace en esa libertad no es el respeto a los derechos de todos, sino la negación del pueblo catalán, del derecho a expresar los sentimientos del pueblo catalán, y la afirmación del miedo a la división territorial, a la amputación territorial de una parte de España que, cabe recordar, fue anexionada por las armas, como ha sido costumbre a lo largo de la historia, con la bendición de la Iglesia que prefiere hacer creyentes aunque sea a golpes de crucifijo que permitir el libre albedrío, la crítica, el cuestionamiento de la falta de valores en la práctica que sus teorías proponen.


Por otro lado, durante el día de la consulta de Arenys de Munt algunos periodistas de Tele Madrid vieron obstaculizado su trabajo, hasta el punto de no emitir en directo, por independentistas que esgrimían las banderas esteladas junto a consignas que atizaban el odio, la confrontación y el "os vais a enterar".


En ambos casos veo el mismo ejemplo de mala digestión de los nacionalismos. Por un lado, el nacionalismo español que pretende negar cualquier otro nacionalismo porque todos tienen que ser Españoles, lo quieran ser o no, y por el otro el nacionalismo catalán que pretende negar cualquier otro nacionalismo porque todos tienen que ser Catalanes, lo quieran ser o no.


Hay partidos que enarbolan la bandera de la Independencia de Cataluña para mostrarla, con orgullo, como la tierra prometida que Moisés mostraría al pueblo de Israel. Por desgracia, es más fácil decir vamos camino a la Indepedencia que explicar ya no sólo cómo se va a ir, o se puede ir, y qué se piensa hacer después.


Y si he comparado a Cataluña con Israel no ha sido de forma casual. El pueblo israelí sufrió las maldades del nazismo, y con el tiempo se ha convertido, parte de él, en un reflejo nazi contra Palestina. Ese mismo fascismo, esa apelación a la violencia como vía de solución de los conflictos, es la única razón que esgrimen los nacionalismos.


¿Alguien cree que con este ejemplo vaya a ser buen futuro el que venga?

12 comentarios:

José G Obrero dijo...

No sé si es por el hecho de vivir fuera o por edad o por hartazgo pero este tema es aburridísimo. Y los nacionalismos de uno u otro lado son como un barquero hablándote de intereses en los depósitos a plazo fijo en medio de una fiesta de conejitas del Play Boy. Lo cual no quiere decir que tu artículo sea aburrido, ojo. Me parece que cuando se tocan los temas emocionales desde lo kitsch (y los nacionalismo lo hacen desde ese enfoque) la gente es más manipulable que el blandiblup. Pero bueno, eso daría para un artículo entero que no voy a escribir.
Un abrazo, Ruben.

José G Obrero dijo...

Perdón donde dije "barquero" quise decir "banquero".

Ester Astudillo dijo...

Bueno, José, sin que sirva de precedente (¡¡¡) y viviendo y mirando desde dentro (!!!), y desde luego con más edad que tú, no sé si como atenuante o agravante, subscribo tu opinión (eh!, que no sirva de precedente). Es abúrridísimo, no el artículo, sino el que la gente se vista ese tipo de anteojeras que te impiden ver las cosas de verdad importantes. No será ancho el mundo para obcecarse con tales pequeñeces! Jaja, yo que siempre quise ser ciudadana del mundo y ahora te dicen que si eres ochocentista, o de la generación de las flores (yo nací en pleno apogeo), o bueno, sencillamente gilipollas. Pero la verdad es que, sinceramente, me la suda. Los nacionalismos, un 'nominalismo' más. Esa no es mi lucha. Que se maten los demás. Yo quiero morir por una causa justa, jaja!

Besos;-)

José G Obrero dijo...

Bueno Ester ya que tenemos precedente voy a continuar en tu línea: ¡estoy de acuerdo contigo! Ahora hay un discursito por ahí que dice que si te consideras cosmopolita, internacionalista o simplemente te la suda todo esto eres un trasnochado (hay que joderse). Yo no soy de la generación de las flores pero me llegó el perfume, y la verdad sea dicha: me quedo con el "haz el amor y no la guerra y vuelve a hacerlo hasta que te mueras de hambre y tengas que abrir la nevera".

Un abrazo y buen fin de semana.

Ester Astudillo dijo...

Bueno, la última parte de lo del amor y la nevera muy internacionalista no es, eh?, la veo un pelín hedonista más bien, aunque habría quien te diría que eres un materialista (?), o un superficial (!!), pero qué más darán las etiquetas? Quien quiera morir por ellas, ahí están, ala, a matarse, o a vestirse con ellas, como banderas, y a llenarse la boca hasta los topes.

Uau, estamos de acuerdo. Cómo es eso posible? No somos los polemistas en este blog? Jaja, buen finde ;-)

Toribio Suerte Zahurdillas dijo...

Lo malo es que creo que tuvimos una bonita oportunidad de ser algo más que españoles y catalanes, de construir algo juntos, pero cada vez soy más pesismista, y creo que por interés, caminanos en la misma dirección, pero en sentidos opuestos...

José G Obrero dijo...

Como decía la Cabra Mecánica: es la falta de amor la que llena los bares. A nivel popular hay ciertos discursos victimistas que han calado que son, como decía antes, más kistch que el torito de Osborne o que el burrito encima de la tele y que se resume en: no nos quieren (los catalanes no nos quieren. Los españoles no nos quieren). Y luego el dinero: dame mi dinero. No dame tú mi dinero. No tú. En fin, patéeetico.

José G Obrero dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ester Astudillo dijo...

Yo, tú, él (aprox. mío, tuyo, suyo): las tres personas del verbo.

Anónimo dijo...

Yo comentaría tres cosas:

- TeleMadrid ha hecho desde hace años una campaña demagógica (por ser suaves) con respecto a todo lo que huele a catalán. No es lo mismo unos tíos que vienen a boicotear una manifestación de democrática con el brazo en alto y defendiendo un régimen fascista que unos muchachos haciéndole la puñeta a esa tía de TeleMadrid que anda contanto que aquí nos comemos a los niños y que los castellanoparlantes se mueren de hambre porque en los letreros pone "forn" en vez de "horno" y no lo entienden. Es como comparar a un delincuente con la gente que le abuchea. No es lo mismo, señores.

- Me parece estupendo que el tema les aburra. Normalmente a la gente que le está bien una cosa hablar de ella le parece innecesario y aburrido. Pero el problema viene cuando se hace uso de ese supuesto aburrimiento para despreciar el derecho a los que no están conformes con la situación actual a dejarlo claro. Estoy convencidísimo que los banqueros y la patronal encuentran aburridísimo los debates sobre la justicia social, pero aburridísimos, aburridísimos. A fin y a cuentas a ellos les va de perlas así, y los otros son unos amargados que se preocupan por algo que a los banqueros les parece de lo más aburrido. A otros le aburren sobremanera las reivindicaciones de los gays o de las mujeres, por ejemplo (todos hombres y homófobos, claro está) ¿me entienden ustedes a qué me refiero? Así que si les parece aburrido, bien, pero usar eso como un supuesto "argumento" para desprestigiar el independentismo es pueril y falaz.

- El independentismo no es sólo una cuestión sentimental, sino material. La gente no decide independizarse porque sí, sino porque cree que (al igual que cualquier colectivo que reclama unos derechos determinados) la vida le puede ir mejor de otra manera. Normalmente las reivindicaciones se hacen dentro del marco legal vigente, y se intenta cambiar éste. Pero en el caso que hablamos, tras 30 años de democracia, y teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los catalanes quieren una relación de igual a igual con España, y no de subordinación, resulta que es más facil romper la legalidad que conseguir ese fin que buscan, porque al resto del país, simplemente, le aburre. En defintivia, que el independentismo es una solución práctica a un problema que llevan reivindicando desde el año de María Castaña, bien lejos de los discursos esencialistas que algunos le adjudican.

Sólo eso.

Anónimo dijo...

Tens un bon nivell de castellà, sembres catellanoparlant. A mi també m'avorreix.

José G Obrero dijo...

Soy un opresor imperialista, gracias por avisarme. Hablaré con mi psicólogo.