viernes, 25 de septiembre de 2009

LA ENFERMEDAD DEL SUEÑO




El pobre entomólogo estaba triste y se sentía como un capullo mientras miraba mosqueado la mosca de la tele, en su televisor plagado de antenas y zumbidos.

Su afición le hacia la vida imposible porque amaba a los bichos con delirio y su insectívoro amor le chinchaba noche y día entre picotazos, retorcidos picores y apasionados mordiscos ,mientras escuchaba su particular canto de sirenas recitado por una orquesta de cigarras , grillos ,mosquitos trompeteros y zumbados coros, con la abeja reina de solista.

Las mariposas se le metían por las entrañas avivando emociones en technicolor, mientras en sus oídos le susurraban palabras de amor las moscas, que siempre tenía detrás de las orejas y las garrapatas se aferraban a su cabeza para parasitar sus sensaciones y absorber sus pensamientos.

Apenas comía porque su comida la dejaba caducar para compartir festín con los gorgojos del arroz, con los gusanillos de las verduras y tanto los quería, que hasta compraba todos los días pan recién hecho, para las larvas y escarabajos de la harina, y hasta dejaba que la mosca de la fruta se zampara el postre.

Su aspecto era lamentable con la ropa apolillada, el pelo llenito de piojos ocupas y una cohorte de cucarachas sobresaliendo del, ya escaso, dobladillo del pantalón recosido con hileras de hormigas y apedazado con cera de abejas.

La carcoma reinaba entre sus muebles y acompañaba su soledad con crujidos devoradores mientras él se sentaba en la única silla de plástico, para no molestarla y se acostaba en el suelo para no hacerle la competencia con sus ronquidos.

Sus lámparas eran de arañas y entre sus bombillas revoloteaban mariposas atraídas por la luz, que él siempre dejaba encendida para que no tropezaran y pudieran bailar agarraditas a sus parejas mientras sonaba el último pegajoso éxito: la abeja maya.

Por el suelo, lleno de alfombras de césped artificial, había un tráfico increíble de cucarachas rubias y morenas, que iban esquivando alguna que otra pulga saltarina en una extraña carrera no autorizada por falta de sanidad y que acababa con el ganador celebrando su éxito, retozando victorioso en el desagüe del baño.

Cansado apagó la muda tele y echó un último vistazo a sus criaturas en sus escondrijos antes de irse a dormir, para desearles como siempre picantes y dulces noches y realizar el desagradable recuento diario.

Nuevamente lloró las bajas y retiró los cadáveres, ya deshuesados, envolviéndolos con mimo en ataúdes, que él mismo hacía con los capullos de seda y los guardó para lanzarlos al mar. Pocos insectos pueden navegar por el mar en vida y ese era su pequeño y espiritual homenaje.

Seguido por sus leales mosquitos, entró en la habitación y se recostó tan cansado que ni siquiera escuchó a las glotonas carcomas, ni tan siquiera notó como las incansables hormigas le arropaban con sus cosquillas y su caballito del diablo, su adorada mascota, le miraba con sus ojos saltones para contarle sus pecadillos como todas las noches.

Entonces y sólo entonces, comprendió que no había dejado cerrada a la mosca TSE-TSE y se durmió enfermo de sueño con la tranquilidad de saber, que ni muerto estaría solo, sólo agusanado.

4 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Bueno, la sabiduría popular tiene una frasecita que lo recoge muy bien: hay amores que matan. Pero el hombre tiene la ventaja de que su amor le será fiel más allá de la muerte, eso es cierto: dulce acto de entrega, dar de comer a tu amante con tu propia carne. Grccc, ecccs!

Paulita, se te echa en falta por aquí. El 7v está medio mudo sin la chispa de tus comentarios. Todo bien, sister?

XXL kisses;-)

paula dijo...

Conste que este relato tiene mucho que ver con Ruben y contigo...el primero por un poema entomologico dedicado y tú, por la genial,enhorabuena,publicación de tu hijo que ya había tenido la suerte de ver.
Me encanta ver a los insectos con ternura,eso ayuda a querer a otras especies menos evolucionadas y más cortas de alas je,je.
Cualquier amor obsesivo ,que come en Platón, mata a picotazos de dependencia y eso duele en la mismisima autoestima je,je
Gracias Ester es un privilegio ser echada de menos...ando recolocandome post síndrome veraniego , recolocando hijos y reparando abuelitas chungas...pero espero pronto me echareis de más
Un besazo con comentario:MUAC TK
PD) Me voy corriendo que van a entrar los bichos a clase.

Ester Astudillo dijo...

Uau, qué bien! Se lo diré a mi hijo, a ver si quiere leer el post él mismo -mmmmmmm, dúdolo, con lo que le (dis)gusta leer...

Ahí sí que te estoy viendo, Paula, 'querer a otras especies menos evolucionadas y más cortas de alas', tus bichitos de cada día dánoslos hoy, jaja! Bueno, ya querrían otros tener una docente con un espíritu como el tuyo, con o sin alas.

Bueno, pues ala, y valga la redundancia, recolócate cuanto necesites, que nos son menester tu zumbido y tus mordiscos.

Un muerdo anti-platónico;-)

Mercè Mestre dijo...

Eeeeeeeeecstraordinari!

Ara mateix acabo de matar una arna al safareig i tinc tan mala consciència que hi torno ràpidament a fer-li el boca-antena per veure si es reenc-arna, ni que sigui en una bombolla de sabó o en un polsim de llana...

Olé, la Paula, quin catàleg de genialitat! ("alitat" deu venir d'"ala"?)Brrr, brrrr

La dona-aranya