martes, 22 de septiembre de 2009

Niños


Por Carlos Rull

Acodado en el alféizar de la ventana observa a los niños jugar en la plaza mientras escucha la radio. Una radio fórmula va desgranando entre manoseados tópicos del locutor los “últimos éxitos” de los años 80 y 90. Abajo los niños alborotan alegremente mientras corretean entre los bancos poblados de jubilados y los esmirriados árboles poblados de pulgón que el Ayuntamiento publicita como “pulmón verde” de la ciudad. Uno de los niños detiene el juego para acusar a otro de tramposo.

Sin dejar de observar los juegos infantiles, intrigado ante las procacidades que un enano de seis años es capaz de gritarle a su compañero de juego por un quítame allá, decide quedarse en la ventana, seguir el desarrollo de la pueril querella y escuchar el breve boletín de noticias antes de regresar a su escritorio. Se enciende un cigarro justo cuando suena la señal horaria y un presentador acelerado comienza a declamar monótonamente los titulares. Tras un atentando, un rápido repaso de la caída de las bolsas y un par de asesinatos, la voz comunica que un estudio ha demostrado que “para muchos niños y niñas la violencia es una rutina que forma parte de la realidad cotidiana”. En la plaza, uno de los críos acaba de soltar una salvaje bofetada al otro. Sin dejar de fumar, observa inmutable como la mayoría de los demás chavales animan en corrillo a los dos contendientes mientras el resto corre en busca de los adultos que cotillean en los bancos de la zona ajardinada.

Se incorpora, arroja la colilla a la calle, sonríe cuando ve a esos adultos y adultas sumarse a gritos al mogollón e intentar solventar el problema a empellones. Se contempla detenidamente las palmas de sus manos y piensa que debería cuidarse más. Cierra la ventana y apaga la radio. El griterío del parque, a pesar de la ventana, se oye con claridad. Regresa a su trabajo. Está acabando un nuevo artículo para una conocida revista de pedagogía. Con cuatro retoques le servirá además para presentar un informe para el Departament d'Educació. Como solucionar conflictos en el ámbito escolar es el título provisional.

Imagen de http://blog.pucp.edu.pe/

5 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Ai, Carles, Carles, que et veig molt pessimista i el curs tot just comença. Vols dir que no t'has equivocat de professió? O és la professió que et dóna aquesta visió?

Bueno, yo mejor me callo, que calladita gano mucho. Pero ahir justament vaig llegir una cita que no conservo però que intentaré reproduir i que deia quelcom com ara: 'lo normal entre los hombres es matarse unos a otros. Lo anormal es lo contrario'.

Vols dir que les coses han canviat tant al llarg del temps? Només que ara ens emprenya el soroll, i abans hi predominava el silenci. Aquest és potser el canvi qualitatiu més important de la civilització.

Bueno, pero yo me olvidaba que no quería decir nada, eh?

Ala, que tinguis bona jornada. Siau!!!

Carso dijo...

y cómo se puede ser optimista a estas alturas del curso? recién acabadas las vacaciones, con toooodo un año por delante los alumnos le deben parecer más a Carlos mñas pacíficos que los tiburones blancos. ozú, qué miedo. y el dibujo? una vez conocí a un niño que había dibujado un fila de personas en lo alto de un acantilado. me explicó que estaban haciendo cola para tirarse.
por otro lado, ester, me temo que va a ser XX, eso o preparas 5 baberos con nombres distintos... cosas que tiene la vida.
ps: y felicidades por lo del libro de Adrià!!!

carlesrull dijo...

Pues a pesar de lo que pueda parecer, ¡me conformo con ser realista! Demasiada gente está interesada en el boicoteo constante de la educación como para ser optimistas, pero no vamos a dejar de intentarlo, claro. En un viñeta de Calvin y Hobbes aparece un muñeco de nieve con una bolsa de agua caliente en la cabeza: se está suicidando. A ver quien nos quita la bolsa de la cabeza.

Ester Astudillo dijo...

Carles, la venda, lo que hay que tirarse es la venda -de los ojos.

De todas maneras, una cosa es la agresividad autodirigida y otra es la dirigida hacia afuera, hacia el otro. Son dos facetas distintas, y hay que diferenciarlas. Hoy se habla mucho de la violencia -hacia afuera, se sobreentiende-, y se contrapone a la época típicamente neurótica y reprimida del S. XIX, victoriana, con el nacimiento de la histeria, etc., en que la violencia solía dirigirse hacia el interior. Pero los ejemplos con que ilustráis vuestros argumentos, krds, son muestras de violencia hacia uno mismo, ergo no valen para demostrar el oscurantismo actual. Ala, buscad más, buscad, buscad.

Carso, no me lo digas más, porque yo cuando hay que ser seria, como la primera. Cuando nos veamos, te tengo un babero con XX bordado, en rosita, muy kitsch. O prefieres que no sea en rosa?

Besazos;-)

Ester Astudillo dijo...

Perdoneu: on hi diu 'tirarse' hi hauria de dir 'quitarse', òbviament. Típic lapsus linguae. Ay dios mío, dios mío, qué santo se me habrá ido al cielo? I jo que pensava que era immune, jaja! :-)