jueves, 15 de octubre de 2009

Heathcliff


Por Raquel Casas


Me resultaba muy difícil explicarle quién era Heathcliff. Aun así lo hice lo mejor que supe.
Heathcliff fue el primer metrosexual, aunque para no ser reconocido y señalado como tal, ya que no lo hubieran entendido en el s.XIX, se disfrazaba de gitano andrajoso y se esforzaba en ser muy mal educado a todas horas.
Cathy descubrió la realidad de su carácter el día en que se lo encontró llorando desconsoladamente porque una de sus hermosas uñas se había partido. A partir de entonces corretearon juntos por el bosque día y noche y se hicieron inseparables. De vez en cuando ella le hacía sentarse en una roca y ponerse de perfil, pose ideal para salir mejor en las fotos.
Pasaron años coqueteando, aunque ella le parecía demasiado ruda e indomable, una machorra, vamos. En cambio él fue desarrollando su lado femenino en privado y su lado más bruto en público. Hasta que un día le anunció a su compañera de juegos que se marchaba a dar una vuelta por los inhóspitos pueblos ingleses a ver si conseguía encontrarse a sí mismo.
Cathy lo aceptó y se dedicó a coquetear con otros, con muchos, con todos. En el fondo ella prefería ser la protagonista de La invasión de los ultracuerpos.


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1 comentario:

Ester Astudillo dijo...

Jaja, Raquel, àlies la Brontë contemporània ... i postmoderna!!!

Per cert, si a algú li interessa, hi ha també -i publicada en paper i tal, com abans- la versió antipòdica de Jane Eyre escrita per... una dona, esclar, Jean Rhys: Wide Sargasso Sea, o en cristiano pa'los ijjjjjnorantes, Ancho mar de los sargazos (ara també traduïda al català!, sóm més de 6 milions!). No és taaaaan postmoderna, metrosexual ni antipòdica com la teva, Raquel, però s'hi apropa. Ja té uns anyets, no sé quants, però més de 20 segur. Potser 30 i tot. Buff, ja he perdut el compte. L'autora ja és morta, com la Jane i la Cathy i el Heathcliff, i la Brontë, i l'altra Brontë, i els romàntics, i els anglesos de veritat...

I do!, entre dones va l'assumpte! La invasión de los ultracuerpos, mmmm, vale. Por una vez, aunque sólo sea una, a mí también me gustaría invadir, a ver qué tal. Pero a condición de volver a ser luego la tierra conquistada.

Ens veiem;-)