domingo, 6 de diciembre de 2009

TRANSITARIO

Por Rufino Pérez



Hay algo más triste que llegar a una estación y que nadie te espere. Y es no llegar nunca a ninguna estación. Porque todas son iguales: la misma indiferencia de gentes que no conoces, de paneles horarios que cambian sin cesar, de maleta y bolsos, bolsos y maletas.


En la suya llevaba una carta, el reloj que le dejó su padre y una camisa blanca que resonaban en el amplio vacío. Podría llevarlo todo en los bolsillos de su raída chaqueta pero no; había conservado la maleta quizás pensando en lo triste que es morir sin tener un ataúd que te acoja.

¿Preguntar? No le entienden. Nadie escucha porque todos tienen prisa. Saben el tren que quieren coger. Llegan tarde. Él no sabe qué tren será el próximo. No tiene prisa porque no tiene punto de llegada.

No conoce la canción del emigrante, sólo el sabor amargo del huido. Del que no tiene patria y llama a las puertas cerradas del destino. Del que molesta a los ojos del aduanero, que lo retendrá largo tiempo en la zozobra de su será allí donde terminará su andadura peregrina.

Tiene todos los documentos que necesita para ser nadie. Es un exiliado.

Ayer y hoy. Guerras, exilio, movimientos migratorios, viajes de puente, vacaciones… Tal vez todo es parte del movimiento orbital de la tierra. Inexorable. Todo pura Física, nada de Política, Ética o Economía. Física a nivel mundial. La ecuación universal:

Sal de ti mismo,
alza la vista.
Si no pierdes el camino,
volverás,
apátrida,
herido
y más sabio.

Yo también estoy de puente. Y de viaje. Pura Física. Puede que un poco de Economía, algo de Filosofía y dos onzas de Literatura. Buen finde a todos.

2 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

El que no se mueve es que está muerto; en tren, a pie, a través de fronteras hasta la tierra de los expatriados.

'Mover' y 'emoción' tienen la misma raíz etimológica, aunque en nuestra lengua la afiliación no sea transparente, como sí es, paradójicamente, en inglés. Quien tiene emociones se mueve, aunque aparentemente esté clavado en una misma coordenada espacial.

Me encantan las historias de trenes. Tienen siempre algo de pérdida y algo de esperanza, a partes iguales. Y esa foto, esos dos niños perdidos pero con toda una vida por delante! Bua! Los cercanías de Renfe han perdido todo su encanto. Renfe también se mueve, se mueve contigo -jaja, vaya lema publicitario!

Beso;-)

Mercè Mestre dijo...

Estic a punt d'agafar un tren i m'agrada la teva fórmula, però discrepo en l'elaboració de la recepta: les estacions són com un mateix, semblants, però diferents; són la portada i contraportada del viatge.

La diferència fonamental és si les maletes són més grans o més petites que tu o més buides o més plenes que tu i, encara més fonamental, si el viatge és d'anada i tornada o només d'anada.

Bon viatge, Rufino!