domingo, 24 de enero de 2010

REQUIESCAT IN PACEM

Mientras el cura dicta
su oratoria ritual e indiferente,
delante de mis ojos
reposa sin aliento, muy bien acicalado,
el cuerpo del difunto.
Los presentes meditan en silencio
como un callado ejército de estatuas.
¿Qué pensamientos ruedan por sus mentes?
¿Con qué extrañas cavilaciones rompen
el eco sordo de la estancia muda?

Yo me dejo llevar y me imagino
el puesto de trabajo en una funeraria.
Contemplar impasible
las facciones sin vida
de un ser desconocido,
consolar unas lágrimas
ajenas a tu nombre,
tejer frases de adiós
“Tu familia y amigos no te olvidan”
“Con cariño de parte de tus hijos”
con la indiferencia de un extraño,
preparar al difunto
con sus mejores ropas
y cruzarle las manos sobre el pecho
para el eterno viaje.
Creo que laborar en una funeraria
deber ser el trabajo más distante de todos.

Un colectivo “Amén”,
me arranca bruscamente
de mi confidencial filosofía
y un manantial de lágrimas
al féretro cerrado
despiden para siempre.

3 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Ai mareta mareta, que litúrgics, metal·lúrgics i siderúrgics ens estem ficant darrerament!!! Serà la pujada costeruda de gener? Serà el fred? El ametllers que volen començar a florir mooolt abans del que tocaria? Ai mareta, mareta, mareta...

Ps. Sergi(o), que matiner, avui, diumenge, wuau!!!

Petons i al pico, o al cable, o a la tecla, o al mouse, o al que sigui que toqui;-)

Sergi(o) dijo...

Gràcies Ester. Avui ha matinat el poema, però no jo, jejejeje. Bé, no sé en què estaria pensant quan he fet aquest poema. Serà l'hivern que em posa tristot.

R.P.M. dijo...

Eh Sergio, que yo he estado varios años viviendo enfrente del Bastero Lerga -Instituto Anatómico forense Bastero Lerga- de la Universidad de Zaragoza y muchas noches desde la ventana veía luz y en el quicio de la puerta, fumando, a quien se encargaba de "arreglar" al difunto para la mañana siguiente. ¿Qué sentiría en ese momento? Me preguntaba yo.