domingo, 14 de febrero de 2010

ARMONÍA

Por Rufino Pérez



Iniciaron el juego hace ya mucho tiempo. Un juego sencillo. Una pregunta, una respuesta.

Día a día, confeccionaron un libro en el que sólo había preguntas y respuestas. Un libro con el que no se aprende nada, porque sólo repite la misma pregunta y la contesta con la misma respuesta.

Pero vivieron toda una vida coleccionando páginas y viven ahora otra vida más leyéndolas a dos voces: él hace el bajo y ella el alto, luego cambian. Y siempre suena bien.

5 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Ahhh, qué juego más particular, no? Y qué cara de satisfecha tiene la gata, porque es una gata sin duda!

Aaah, preguntas y respuestas, el juego de la vida. Que nunca lleva a ningún lugar. Snif!

Besooooo;-)

Check your mail, everybody, please.

Mercè Mestre dijo...

Com s'ho faran? Ella té set vides. Ell...? Però sempre els quedaran set veus.

Una abraçada!

Mercè Mestre dijo...

Ah, no hi havia caigut! Observant la foto ho he vist: és clar, junts formen un cor. Pregunta-sístole, resposta-diàstole... tic tac tic tac. Sempre la mateixa. Serà això?

José G Obrero dijo...

Rufino, siempre que veo un microrrelato tuyo tengo la certeza de que me va a encantar. El efecto Iceberg del que hablaba Hemingway, aquí está. Esa capacidad de sugerir toda una historia con tres pinceladas y mucha maestría.

Un abrazo.

R.P.M. dijo...

El efecto del microrrelato tiene que ser ése, dejar la puerta para la sugerencia muy muy abierta; si lo he conseguido aunque sea un poco -porque vosotros sois unos exagerados- ya me siento cumplido brosters (brothers+sisters. See you.