domingo, 25 de abril de 2010

Al trote.

Por Rufino Pérez


Venía con el corazón cargado de ilusiones. Sabía que tenía todo un camino por delante, pero el objetivo estaba claro y lo lograría. Probablemente era la persona con más energía de todo aquel entorno. Miraba al sol cada mañana agradeciendo poder disfrutar de un día para gozar de las pequeñas cosas. Y gozaba. Tampoco le preocupaba equivocarse porque aprendía de cada uno de los fracasos.

A menudo, habría que renovar fuerzas porque las etapas eran duras. Sabía que no era conveniente ir muy cargado y se procuró una mochila pequeñita para que no cupiesen allí muchas preocupaciones.

Se puso en marcha. Pero, había olvidado ponerse los zapatos.

6 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Te estás haciendo fondista? Especialista en carreras de resistencia? Pues los corredores deben saber la importancia del calzado, más que de la mochila, para correr por terreno irregular y montañoso. O era un advenedizo? O un jovenzuelo que no sabía calibrar el fin con los medios?

Me encantan tus imágenes, son siempre increíbles. Bessooooo;-)

José G Obrero dijo...

Más que senderista es epicúreo. Estos microrrelatos son un bocado exquisito en el cierre de la semana. Dejan buen sabor de boca.

Abrazos.

Carso dijo...

será que le gustaba tener los pies en el suelo, el equilibrio ideal para alguien con el corazón cargado de ilusiones.

R.P.M. dijo...

Por ahí van los tiros Carso. A veces uno va con demasiado empuje y se pierde en el intento. El camino, cualquier camino, se anda con los pies, aunque se respire y se contemple y se goce con el resto de los sentidos.

Y así es Ester, el buen corredor conoce su pisada y las zapatillas que le van bien en cada carrera, aunque el pie también nota los cambios, así que hay que acostumbrarlo unos días en cada uno de ellos, montaña o llano. Cómo me gustan siempre tus comentarios.

Y José al pie -del cañon- con ese apoyo que hace que este club de los siete y pico sea de verdad un lugar donde sentirse a gusto.

Gracias a todos.

paula dijo...

al trote galopando palabras al latido del corazón...tal vez tenia alas,aunque pisara tierra con los pies.
un abrazo compa!!!

Mercè Mestre dijo...

Ràpid com Mercuri, lleuger d'equipatge com Machado, generós, apassionat i despistat com un savi.

Uf, quin mal! T'ho diu una peixos (punt feble: els peus).

Una abraçada, Rufino!