domingo, 20 de junio de 2010

Que no decaiga...

Por Rufino Pérez


Le enseñaron y aprendió muy a pesar suyo. No debes mentir. Y nunca miente, es decir, es capaz de reconocer la verdad ante cualquiera que le pregunte con ánimo de ayudarle a encontrarla. No toques eso, niño, que no es tuyo. Y ahora defiende la propiedad privada y el capitalismo. Tienes que ser bueno con los demás. Y ahora no sabe qué hacer con aquellos que no se aprendieron esa regla y que viven a su alrededor. Si haces el bien, recibirás el bien. Nunca le dijeron cuándo llegaría el bien de vuelta, aunque siempre queda el recurso de ir al cielo por saber esperar. Y por la misma regla de tres, dinero llama a dinero. Y en este caso sí que hay comprobación empírica.

¿Hacía mal en buscar su felicidad en las cosas sencillas? El otro día le multaron por arrancar una flor de un parque público. Les dijo que el verano pasado había estado plantando árboles como voluntario…que era ecologista. No sirvió de nada. Además, él estaba convencido de que las flores se hacen flores cuando alguien es capaz de entender su perfume. Pero el guardia aquel ni lo miró cuando firmó la multa.

Y hoy camina entre multas, guardias y cierto miedo a no hacer las cosas bien. Es mi héroe.

3 comentarios:

paula dijo...

Si Rufino hay héroes que se detienen a oler las flores...y el tuyo tiene muy buen aroma:))).Por cierto ya lo has fichao pal LIBER je,je.
Ahora que estamos en el facebooke podrias informar del proyecto,yo lo haría pero ya sabes de mi torpeza tecnológica.
Un abrazo compa y ánimos pa los finales curso.

Ester Astudillo dijo...

Ji ji ji, son los héroes contemporáneos. Fíjate que hasta gastan perfume, aunque sea floral. Pues bien por los héroes que se atreven a eso, no? Las grandes guerras se deciden en las pequeñas batallas cotidianas.

Bessoooo;)

Ester Astudillo dijo...

Por cierto, muy a tono con tu post, Rufino, mira qué cita he extraído hoy del poemario de Andrés Neuman, Década (1997-2007:

Depongo aquí mis botas.
Las batallas las ganan
los soldados cobardes.

Eso. Las batallas cotidianas.

Besssoooo;)