sábado, 15 de enero de 2011

Postales en movimiento: 1

El celador del geriátrico acabó por confesar ese crimen y ocho más que había cometido con anterioridad, en los años que llevaba trabajando en el centro. La poca exigencia derivada de los protocolos para certificar las muertes de los ancianos y la eficaz combinación de medicamentos y barbitúricos utilizada para los crímenes habían velado las verdaderas causas de las muertes. Hasta que utilizó la lejía inyectada directamente en la garganta de una de sus víctimas. Entonces se destapó todo.
En la sala office de un gran hospital varios médicos departían en corrillos antes de empezar sus rondas mientras sujetaban vasos de plástico del café de máquina. Unos de pie, otros apoyados en el canto de la mesa o en los alféizares de las ventanas. De las batas blancas abiertas asomaban corbatas y cuellos impecables de camisa, suéteres negros tipo cisne y botas altas hasta la rodilla. Uno de ellos levantó de pronto la mano y todos dirigieron su mirada a la pantalla plana de la sala que en ese momento estaba encendida, la voz que salía del televisor acabó por extinguir rápidamente los restos de conversaciones, estaban dando la noticia del asesino de ancianos. Mientras atendían a lo que el corresponsal de la zona explicaba la indignación fue transformando poco a poco la expresión de sus caras.
Entre los múltiples cargos por los que tendría que responder el celador del geriátrico, el juez admitió también a trámite una denuncia por plagio que alguien había interpuesto.

Jordi Macarulla

7 comentarios:

Mercè Mestre dijo...

Òndia, iceberg total de sèrie negra. Ara se m'acaba d'indigestar el bocata...

Benvingut als dissabtes, Jordi, i felicitats a l'Òscar per la seva encertada i misteriosa aportació.

Ester Astudillo dijo...

Jajaja!!! La ficción imitando la realidad!!! Muy bueno.

Felicidades por el estreno, Jordi, bienvenido a este selecto club de voces discordantes e insatisfechas. Dicen ser siete... pero yo ya cuento doce. Y lo que más más me mola de todo, es esto: tocamos a 2 hombres por barba femenina... Merienda de negros. Podemos hacer una ronda primero en que cada una elija uno, y luego repetimos ronda... Como cuando se monta(ba)n los equipos escolares de básquet. Me pido la primera...

Jesús Belotto dijo...

Mira que leer comiendo un bocata... nos has dejado el post lleno de migas... Bueno, así no nos perdemos.
Mujeres con barba + hombres con barba = efecto velcro. Alguien tendrá que ceder y afeitarse.
Grande copycat, Jordi.

Ester Astudillo dijo...

Bueno, bueno, va, vaaaleeeee, ya cedo yo. Me afeito... y a merendar, jaja!

Pero el efecto velcro, tal vez sea bueno, no? No es lo que mantienen juntas 2 secciones separadas? Un poco como la gravedad, vaya, esa gran aliada de los homínidos... o no, según se mire...

Aun así, yo continúo pidiéndome ser la primeraaaaaaAAAA!!!!!

Mercè Mestre dijo...

Ah no, yo no cedo: la barba es perfecta para recoger migas.

Carso dijo...

No sé si el doctor house estaría de acuerdo, con lo de las barbas, quiero decir. Con lo del plagio seguro que sí.
Pobre hombre, bastantes problemas tenía ya y parió la SGAE.
Bienvenido, Jordi.

Jordi dijo...

Bona nit i gràcies per les benvingudes,
aunque si he de decir la verdad en esta historia hay muy poca ficción, mucho menos de lo que parece. Quizá sólo la denuncia por plagio, no el plagió en sí.
Hasta pronto