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domingo, 15 de abril de 2007

Cero coma cero

Por Rufino Pérez

El absoluto. La nada. El cero.

Introducción: Hace poco ha sido abolido el cero como guarismo utilizable para las calificaciones de los alumnos.

Tesis: El cero no es una cifra apropiada para calificar.

Argumentación:

A. Que nadie puede hacer las cosas tan rematadamente mal como para ser igual que nada. Al menos si las ha hecho, aunque mal, ya es algo.

B. El trauma personal que supone tener un cero en el expediente.

Conclusión: El cero desaparece como calificación.

Pongámonos a rebatir. Si demostramos la incoherencia de los argumentos, la tesis cae.
Vamos a intentarlo.

  1. Alguien sí puede hacer las cosas tan rematadamente mal que sean, no sólo iguales o semejantes a la nada, sino peor. Con lo cual, habría que reivindicar la utilización de los número negativos:-1, -2, -3 etc.
  1. No quiero decir que no sea traumático, ojalá lo fuera y que cada alumno que recibe un cero sintiera la perentoria necesidad de sobreponerse a él para quitarse cuanto antes el trauma. ¡Pero si hay alumnos que se hacen colección y lo que quieren es tener cuantos más mejor!

Conclusión: Con el cero o sin él, seguimos teniendo problemas de educación que no se solucionan con este tipo de decretos.

Lo que se necesita hacer llegar a los alumnos a través del cero, del uno o de la calificación que en su caso reciban, es la urgente necesidad de valorar su esfuerzo en relación a la nota recibida. Valorar con ojos críticos el porqué de esa nota y defender, si es que ha habido equívoco o abuso de poder, el esfuerzo y el trabajo que cada uno ha puesto antes de recibir dicha calificación.

Nada traumatiza más al observador que la comprobación diaria de que persiste la costumbre de quejarse sin saber por qué nos quejamos. Estamos siendo valorados continuamente y debemos aprender a hacernos valer ante aquellos o aquello que nos interese de verdad. Una conciencia crítica que parte del conocimiento del verdadero esfuerzo, el razonamiento y la suficiente rebeldía son los medios más adecuados para aceptar el cero o lo que venga.

Yo estoy seguro de que traumatiza más un cuatro coma siete, que no llega al cinco y que se queda como equivalente al cuatro en el boletín de notas. Ahí es donde el juez debe aplicar toda su sabiduría para tomar una decisión. Y donde el reo debe tener la capacidad de asumir cualquier decisión y aprender de ella. Aquí es donde puede existir una confrontación dialéctica enriquecedora.

Y a todo esto, no olvidemos que a mí lo que me gusta es el siete. Hasta dentro de siete días.