El otoño vendrá con caracolas, decía Lorca. El otoño se ha asociado siempre a un tiempo crepuscular; símbolo de la madurez, del recogimiento y del declive. Sin embargo, en Andalucía debería tener otro significado. Al menos en las zonas de interior donde el verano es la viva imagen de la muerte; calles desiertas, calor inhumano, pulso paralizado. Y, necesariamente, después de la muerte vuelve la vida (per tonar a néixer necessitem morir decía Savat-Papasseït). Eso es el otoño, aquí con más sentido que en otras latitudes amables en verano o con un litoral hormigueante. Además de todo lo dicho, nuestra generación asume el nuevo calendario occidental: el escolar. El otoño es sinónimo de año nuevo, con sus propósitos y proyectos. Por si quedaba alguna duda, este otoño en Córdoba han aparecido dos interesantes iniciativas: Yosoyaudiovisualibre y Otoñeces Colectivo Efímero. Ambas comparten un buen número de denominadores comunes: pasar de la queja a la acción (si faltan propuestas culturales, nosotros las creamos) ambos nacen impulsados (y propulsados) con la energía de la juventud, ambos tejen y crean sus recursos sin contar con el paragüas de lo público, y suplen esa cobertura con creatividad. Ambos, finalmente, vienen a llenar un hueco, un vacío en la oferta cultural de esta ciudad.
Yosoyaudiovisualibre se prepara para exhibir la primera muestra internacional de videoarte el día 25 de septiembre, con más imaginación que recursos (algo que, por otra parte, es la marca de los tiempos), mientras que Otoñeces, llenará de poesía en diversos soportes y espacios, toda la estación (de octubre a diciembre).
Dos grandes noticias porque, en mi opinión, perdura y cala en una sociedad lo que se teje desde su base, generando sinergias y entusiasmo, traspasa su epidermis. Justo lo contrario al bombo y artificio de algunas costosas iniciativas, construidas sobre el error de confundir el corazón con la cartera. Un débil andamiaje dorado.
El otoño, pues, vendrá con Otoñeces y Yosoyaudiovisualibre. Pura energía.
Yosoyaudiovisualibre se prepara para exhibir la primera muestra internacional de videoarte el día 25 de septiembre, con más imaginación que recursos (algo que, por otra parte, es la marca de los tiempos), mientras que Otoñeces, llenará de poesía en diversos soportes y espacios, toda la estación (de octubre a diciembre).
Dos grandes noticias porque, en mi opinión, perdura y cala en una sociedad lo que se teje desde su base, generando sinergias y entusiasmo, traspasa su epidermis. Justo lo contrario al bombo y artificio de algunas costosas iniciativas, construidas sobre el error de confundir el corazón con la cartera. Un débil andamiaje dorado.
El otoño, pues, vendrá con Otoñeces y Yosoyaudiovisualibre. Pura energía.















