Por José G. Obrero
Se cierra una puerta y se cierra otra y otra.
Y el puente levadizo del castillo se cierra
y el agujero en la alambrada se cierra
como si fuese un tejido. Desolladuras
con polvos de sulfatiazol y soplo.
La única escotilla abierta se cierra
Sólo queda el mareo, este vaivén helado.
(Hay más peces en el mar pero está oscuro)
Dios aprieta hasta hacerte toser y sigue.
Tiene un tapón de cera.
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Hace 1 día













