
Óleo sobre lienzo
Remedios Varo
Arrojas una cabeza
(femenina)
al pozo.
En tu cesto
-desperdicios
de una inexistencia
fantasmal-
culpa,
miedo
y un estómago.
Tras la visita,
subes la Avenida,
deshaces la máscara.
Rompes con los buitres,
sin ojos,
también con los cretinos,
sin vida, sin aliento.
Apartas el recuerdo.
El mal sabor
de aquéllas hierbas
sube a la garganta.
La vida necesita
todas
tus sílabas.
Te paras.
Pasas la mano
sobre el papel.
Escribes
la misma carta.
Esta vez dejas abierta
la ventana.













