sábado, 24 de febrero de 2007

SANTA RENFE Y SUS MILAGROS





Rubén García Cebollero

Sábado, 24 de febrero de 2007


El miércoles la RENFE batió todos sus récords con el tren de cercanías. En los diarios dirán que la avería ocasionó retrasos casi impereceptibles, de menos de dos horas, y demás. Aquí no os transcribiré el cuento que me han inspirado pero os adelantaré lo que viví en carne propia.

A las 6:30 horas cogí un tren que debía ir hacia el norte, hacia Barcelona, y fue hasta Sitges, para luego volver al Sur, a donde lo había cogido, y bajar hasta Sant Vicenç, para volver a ir en dirección norte, hacia Barcelona, por la línea interior, la de Vilafranca del Penedés. Bien, pues cuando el tren llegó a Sant Vicenç de Calders, volvió por donde había bajado, y subió hasta ¡otra vez Sitges! Allí esperó hasta que arreglada la catenaria de una de las vías consiguió llegar a Garraf. Para el resto del pasaje odisea concluida, pero para los del primer vagón aún quedaba más.

Alguien había roto, no sé si por fuera o por dentro, la última ventana del primer vagón. Con lo cual se desalojó todo el vagón, e intentamos reubicarnos en el resto de vagones. Imposible. Entre los que habían salido del carnaval, los que iban a trabajar, y los que se habían juntado con el retraso allí no entraba ya ni el aire.

Así que el tren se fue, y hubo que esperar al siguiente. Con lo cual, llegué a Paseo de Gracia a las 10:30 horas. Para los que vayan peor de matemáticas, la RENFE consiguió que un trayecto como mucho de 45 a 60 minutos durara 4 horas. Vamos, que ni Jesús con los panes y los peces.

En ese tren habían personas que llegaron tarde a trabajar y otras que querían descansar y si pudieron hacerlo, lo hicieron con retraso. Cuando llegó al destino no sé cuántos fueron a quejarse. Nos han acostumbrado a que esto sea "normal". Y no lo es. No debería serlo.

En el primer vagón que se desalojó en Garraf viajaba un médico brasileño, que había estudiado en Cuba, que aquí no puede ejercer porque aún no ha pasado el MIR. Era su primer carnaval en Sitges. Como él, mucha otra gente no va a olvidar el paseo.

Algunos se acordarían de la familia del maquinista, que poca culpa tiene, o de véte tú a saber qué. La naturaleza tiende a desahogarnos. Lo que sucede aquí es que no hay ORGANIZACIÓN.

Si los trenes son más o menos nuevos poco importa, y si las líneas las mantienen mejor o peor tampoco, total: ¡ya están los señores y señoras de información! ¿Habéis probado a preguntarles algo? ¿Sabéis sobre qué informan o para qué sirven? Puede que vengan a decirnos que hay demasiados usuarios, que hay demasiada gente que viaja sin billete o mil razones más. Cualquier cosa con tal de no admitir que las molestias existen, y se reiteran ante la absoluta pasividad de TODOS. De la misma manera que la especulación existe, y el problema de la vivienda, y ETC.

Ojalá el mayor milagro de Santa RENFE sea el de despertar a sus usuarios y usuarias, el de hacernos decir, con los versos de Blas de Otero, que es hora de pedir: LA PAZ Y LA PALABRA.

Es hora de pedir la voz y la palabra, y escribir de memoria lo que hemos tenido delante de los ojos. Al fin y al cabo, mucho hemos visto y mucho hemos sufrido con Santa Renfe y sus milagros.

3 comentarios:

carlesrull dijo...

Lo de Renfe en Catalunya no tiene nombre, así que, aunque hace años que no padezco sus "servicios", me solidarizo plenamente contigo y con el resto de sus víctimas. Y también me sumo a tu protesta: vamos tragando y tragando, con las viviendas, con la falta de ayudas familiares, con las pensiones, con los abusos de las multinacionales..., Tragan los médicos que cobran tres euros a la hora en urgencias, tragan los profesores con un sueldo de mierda en un sistema educativo de mierda, tragan los mileuristas sometidos al capitalismo salvaje, tragan los submileuristas esclavizados, tragan los usuarios de Renfe, tragan los sindicatos que no cambiaran sus subvenciones por una mísera huelga, tragan los enfermos que sufren infinitas listas de espera. Traguemos bilis y traguemos saliva, que seguirán dándonos jaque mate hasta hartarse si no despabilamos.

Marc Vintró dijo...

Sí, la veritat és que ens hem acostumat a tragar de tot. Hauríem de descobrir un métode per "atragantarnos" una mica més.

gonzalezcastro dijo...

La verdad es que, como uno está acostumbrado a la RENFE, piensa que todos los trenes tienen que ir mal por sistema. Pero resulta que los ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya son modélicos por lo que respecta a la puntualidad y los usuarios muestran en las encuestas que están satisfechos con estos trenes. ¿Será verdad que si acaban transfiriendo a la Generalitat la red de cercanías esta funcionará como dios manda?