miércoles, 7 de febrero de 2007

Segunda mano

Por Andrés González Castro

SEGUNDA MANO

Por la falta de espacio me desprendo
de diversos efectos personales.

Un pelo de la barba de Ramón Valle-Inclán.
Trazas de madre cinericia de Paul Celan.
Un racimo de uvas de la ira.
La tapa del barril en que Jim Hawkins espiaba a John Silver.
La raspa repelada de un pescado que arrastró por tres días con sus noches a un viejo por el mar.
Un yelmo de Mambrino.
Un camino con cardos y chumberas.
Un divino tesoro.
La piedra que quebró la noble testa del soldado que hallaba por su mal las dulces prendas.
Muestras diversas de entomólogo, como un escarabajo hallado en Praga, mariposas que vuelan en Macondo y hormigas que aparecen en la mano.
Una tierra baldía.
El azul del océano en los mapas.
Una diadema del dragón descrito en el Apocalipsis de San Juan.
Un ventalle de cedros.
Un luis resplandeciente que provocaba la sonrisa boba del paralítico Grandet.
Un aleph y el “Poema de los dones”.
Las manos de Macbeth ensangrentadas y la vergüenza de un corazón blanco.
Noches adolescentes con madame de Rênal.
Un árbol de la ciencia, dos ciudades, tres mosqueteros, cuatro evangelistas, la cicatriz de Ulises en un pie
y otros objetos suntuarios,
inútiles, superfluos, sin los cuales
sobrevivir resulta
también inútil y superfluo.

Infórmese sin compromiso.
Entrega a domicilio.
Precios muy ventajosos.

Al primer comprador se le hará obsequio
de un corazón sencillo
y de un pequeño mundo por nombrar.

[Accésit del Premio Artejoven 2006, fallado el 2 de febrero.]

3 comentarios:

carlesrull dijo...

Gracias por este regalo, Andrés, me ha encantado.

Anónimo dijo...

¿No te quedan pipas de girasol, bandido?

Iván Sánchez

R.P.M. dijo...

¿Os imagináis la grandeza de nombrar el mundo? Man gave name to all the animals, como dijo Dylan. Pero aquellos que lo hicieron creo que no se dieron cuenta de lo que hacían. Fue una creación colectiva. Tal vez de las únicas de las que nadie guarda memoria de lo que cada uno hizo, sino que fue colectiva, colectiva. Difícil desprenderse de una cultura y una historia, pero más difícil aún ser consciente de estar creando algo. Yo sin embargo, te habría dado el primer premio, Andrés.