martes, 30 de octubre de 2007

¿Elogio? de la cobardía.

Por Y

X es lo que comúnmente denominamos “una buena persona”. Así lo cree él y así opinan los que le rodean. Cualquiera de sus amigos y conocidos lo definiría como una persona honesta, leal, coherente y siempre dispuesta a echar una mano. Trabajador responsable, diligente y eficaz, trata a sus compañeros con simpatía y afabilidad y es educado y amable con sus clientes. Marido fiel y cariñoso, intenta pasar todo el tiempo que puede con sus hijos, y las pocas horas libres que le restan las dedica a estudiar alemán y a colaborar en una ONG local. X es, en fin, un ciudadano respetable y respetuoso con el orden establecido.

X utiliza cada día el tren para desplazarse de casa al trabajo y viceversa. Hace un par de semanas, X vivió la que tal vez sea una de las experiencias más difíciles y traumáticas a las que se ha enfrentado. A un solitario vagón del tren nocturno en el que regresa a su casa cuando sale tarde de trabajar, subió un patán simiesco, uno de esos bárbaros de escasa luces que disfrutan del mal ajeno a falta de vida inteligente en su hueca calavera. El salvaje rapado se dedicó sin motivo, provocación ni aviso al inhumano maltrato y abuso del débil. No había nadie más en el vagón. Mientras X intentaba no prestar atención a la escena, el bruto pataco insultaba a la otra única pasajera, una joven inmigrante. X trataba de obligarse a actuar, argüía mil razones para levantarse y encararse al torpe desalmado pero ninguna de ellas era suficiente para vencer lo que en aquel momento le pareció prudencia. De los insultantes bramidos, el imbécil paleto pasó a los golpes y a las patadas, y X, tratando de no mirar, reconociéndose incapaz de hacer nada, sólo anhelaba llegar a la próxima parada. El cafre continuó con su retahíla de salvajadas, hasta que se cansó y se marchó. La muchacha lloraba. Y X, ciudadano ejemplar, no hizo nada.

Ahora X vive atormentado. En su cerebro, de día y de noche, se repite la escena. La reconstruye, la revive, la reinventa y la rehace de mil maneras y formas, tratando de imaginar qué hubiera ocurrido si... X ya no va a trabajar, le aterroriza que llegue el momento diario de estar con sus hijos, ha gritado sin motivo en un par de ocasiones a su mujer - a la que no ha explicado nada - y apenas se atreve a salir a la calle. X se pasa el día analizando, segundo a segundo, lo que ocurrió aquella terrible noche en aquel absurdo vagón, y trata de encontrar desesperadamente alguna manera de compensar su enorme – pero tan humana - cobardía. Cuando llega a intuir que no hay compensación posible, busca paz en la justificación de aquella pusilanimidad paralizante, y entonces se dice a sí mismo que de haber tomado cartas en el asunto tal vez no hubiera vuelto a ver sus hijos, y se susurra en secreto a sí mismo que no fue cobardía sino prudencia, que cualquiera habría actuado igual, y razona que lo mejor que se puede hacer es ir a lo propio, que nadie ayuda a nadie, que nadie conoce a nadie y que no vale la pena arriesgarse por un desconocido. X sabe que hay mucho, demasiado, de cierto en sus argumentos, pero eso no sólo no le sirve de alivio sino que, al contrario, acrecienta su angustia. X sabe que la mayoría de ciudadanos ejemplares habrían actuado exactamente igual que él, pero eso no le consuela en sus noches de insomnio. X sabe que muy poca gente puede reprocharle nada, porque casi nadie hubiera actuado de forma diferente, pero eso no le evita escuchar de su propia voz la cabal condena: "cobarde".

“Al menos”, se dice cuando ya no le queda ni un solo argumento alentador, ni una sola palabra confortante, “en aquel vagón no había cámara de vigilancia”.Y luego lee sobre otro caso similar que ocurrió por esas mismas fechas: “El joven que presenció la agresión a la chica ecuatoriana en los Ferrocarriles de la Generalitat (FGC) ha comunicado a los Mossos que se siente intimidado por varios vecinos de su localidad, Olesa de Montserrat (Barcelona), que le increpan por no haber intervenido para evitar los golpes.” Y piensa que esos cívicos vecinos de Olesa serán también, como él, ciudadanos ejemplares.

6 comentarios:

Marc Vintró dijo...

Suposo que de la mateixa manera que tots estarem més o menys d'acord que davant d'una situació així, s'ha de fer alguna cosa; també ho estarem en què ningú pot dir com reaccionaria realment en una situació límit. No ho sé, potser jo em quedo igual de cagadet, o actuo massa tard, o jo què sé. En qualsevol dels cassos, insultar al que s'ha quedat gelat és ser molt curt de mires.

Anónimo dijo...

No entec que algu es quedi parat veient una salvajada com aquella. S'ha de ser molt i molt covard. NO entenc que el defensis,.

Anónimo dijo...

Desde casa, viendo las imágenes y con la indignación a flor de piel es muy fácil hablar. Mi experiencia personal (me han robado a plena luz del día con muchedumbres pasando alrededor sin hacer NADA) me dice qué las respuestas son imprevisibles. Yo desde luego no tiro ni la primera, ni ninguna piedra a este pobre tío.

Jose.

Marc Vintró dijo...

L'anònim tanca el seu comentari a un contundent "NO entenc que el defensis". No sé si aquestes paraules van dirigides a mi, per si de cas fos així, ampliaré la meva opinió:
1.- No defenso que es quedi sense fer res. Només matisaba que ho puc entendre.
2.- No conec personalment a aquesta persona, per tant intento abstenir-me de jutjar-la.
3.- El que sí rebutjo és el fet que se l'increpi pel carrer. És molt fàcil dir el que faries quan no t'hi trobes involucrat directament.

Mmmm, crec que la meva opinió ara és ben clara. Sobre l'individu que comet les agressions no he dit res, però suposo que es sobreentén que a la gent de la seva mena... bé, millor m'ho callo.

Per cert, estimat anònim, per què no deixes un nom i així podem parlar de tu a tu, cara a cara. Que l'anonimat és molt aspre.

paula dijo...

Siento ,además de la expresada e incuestionable indignación,la cobarde solidaridad del "por si acaso" y la compasión,por el cojonero video X mental...ese que se graba alli donde el recuerdo duele.También,conociendo profesional y personalmente,algunos democráticos especialistas en violencia gratuita(trabaje en el reformatorio)creo firmemente,que hay que hacer algo ,mas allá de la respuesta personal...mas allá de la indignación colectiva de sofá y por su puesto ,me entristece la demostrada cobardia del chaval...que le quita todos los puntos del carnet de conducirse.
!Imposible!! ver el humor en la situación !desisto!!,lo sustituyo por un caramelito de esperanza,para el mal gusto.
Una pregunta tal vez polémica...¿si hubiera sido un hombre el agredido,tendriamos el mismo planteamiento?

Anónimo dijo...

en aquel vagón iban 3 víctimas, y no se trata de justificar ni defender a nadie. cada una víctima de sus propios miedos, y la verdad es que no me gustaría estar en la piel de ninguno de ellos, que cada uno tiene los suyos propios.
a mí lo que me revienta es la frasecita de las autoridades sanitarias que te avisan: "fumar es maaaaalo, caca, caca", y aquella otra: "en este vagón hay cámaras de videovigilancia para su seguridad" y resulta que lo único seguro que había en ese vagón era indefensión. ¿para qué sirven entonces esas cámaras? ¿para alimentar yuotube con un video más de violencia gratuita? ¿para animar a otros descerebrados a cometer tropelías que luego no son juzgadas?

óscar