domingo, 20 de enero de 2008

BLANCA

Por Rufino Pérez

En estos tiempos la conocerían más por sus siglas que por su nombre (BBV). Pero en su tiempo era pianista, de las de verdad, nada que ver con esas que se dice que “tocan el piano”.

En estas próximas elecciones, seguramente votaría a Rajoy, porque después de lo de Gallardón en Madrid, que es toda una opereta al mejor estilo político con gesto de desprecio en la escena final, lo de la música les habría unido más todavía.

Porque ella era votante de derechas y acudía a misa los domingos y supongo que también los lunes y los martes.

¿Qué es la guerra?

El odio que se desata,

el deseo de venganza,

la locura de unos hombres,

sedientos de sangre humana.

Isaac García Clemente era un vallisoletano al que se le ocurrían versos.

Y Juan era un músico amigo de Blanca – la del BBV- más hábil con la mano izquierda que con la derecha.

Blanca y Enrique, esposa ella y esposo él, tenían un hijo que se quedó sin padres a los once años y que a los 17 recibió una carta de su madre explicándole que le iban a dejar huérfano. Aunque el niño, que crecía bajo la sombra protectora de sus tías, lo pudo confirmar, cuando quiso preguntar por sus padres y alguien, de los de sabias palabras, le espetó a bocajarro que los habían matado. Item más, ese alguien le dijo al chico no sé qué del color rojo de su piel, por el cual también lo podían matar, que al pobre niño le creó un trauma de por vida.

El caso es que Blanca y Enrique ayudaron a Juan, el zurdo, para tal vez enseñarle a ser diestro, y de todo ello se enteraron los de arriba, que decían que a los zurdos había que cortarles la mano.

Total que a Blanca y Enrique les enchironaron, a Enriquito lo amenazaron, el Servicio de Correos llega tarde (6 años en hacerle llegar una carta) y a los padres de Enrique los matan por pura simpatía con la ley del Talión depurada y aumentada como la última versión de Windows.

¡Sangre, sangre!

gritaba la gente aquella

No habrá pintor en el mundo

ni poetas enla Tierra

capaces de retratar

el horror de aquellas guerras.

“pero si era católica y votante de derechas. –Sí, pero algo habría hecho” –le decían sus tías a Enriquito.

Y en el absurdo de esta historia –la mía contada así, y la de Blanca Brisac Vázquez, muerta a los 29 años en la tapia de la Almudena- se encuentra uno más de los testimonios de que algo se hizo mal, porque la guerra ya había terminado.

Griten los pueblos del mundo

griten con toda su fuerza

¡guerra!

¡guerra contra la guerra!

En palabras de Blanca, en la carta póstuma que llegó tarde a las manos de su hijo Enrique:

“Que te hagan hacer la comunión, pero bien preparado, tan bien cimentada la religión como me la enseñaron a mí.”

¿Martirio? ¿Heroicidad? ¿Absurdo? ¿Cosas de la guerra? Yo me quedo con las citas incluidas en el texto.

No dejéis de manifestar vuestra opinión.

PD. Todo esto se entiende mejor –creo- tras un paseo por Google con un ramo de 13 rosas en la mano.

1 comentario:

paula dijo...

El paseo por Google, efectivamente ,me ha informado y ha conseguido cabrearme más, herirme con puntadas de costureras a las que cosieron la boca, algunas antes de tener la edad oficial para abrirla, con manos de pianista ,que no quiso ser manca de amistad, siendo solo diestra de ideas, de mujeres ,sin mas duro oficio conocido, que el de sus labores ,manos que abrazaban, que sujetaban y que acunaban…silenciadas por…no he encontrado la respuesta.
Me ha hecho pensar, que tal vez…la póstuma carta, esconda la clave .Que realmente, sea un problema de preparación para la” especie-al comunión”, al que haya que cambiarle el enunciado añadiéndole humor y amor ;el planteamiento de los repartos y de los repartidores, llenándolo de anónimos universales; introduciendo formas geométricas circulares, concéntricas, dimensionales…pintadas a mano, a boca a pie, rellenas de colores vivos y apasionados, pero sin sangre; dibujadas al aire, con mano alzada…pero sin malas hostias .Lo de la bebida, con fuente opcional, pero siempre con brindis…hay muchos, no cumpleaños de pachamama, que celebrar juntos y en paz.