sábado, 26 de enero de 2008

¿Por qué no creo en los políticos?


Por Rubén García Cebollero

El martes pasado presenté mi ensayo Per què no crec en els polítics? Una qüestió de civisme a un Premio del Departamento de Gobernación y Administraciones Públicas de la Generalitat. Sí, tal vez no es el mejor lugar para hacer públicas las reflexiones que contiene (si es que alguna vez llegan a ser públicas) pero debatir, reflexionar, dudar y opinar en voz alta es de las pocas cosas que aún guardan una cierta honestidad.

Se acercan unas elecciones. El PSOE decía hoy que la derecha más rancia (quizá por la cara de Rajoy) sólo quiere ganar para recuperar el poder. Lo que no ha dicho es que, naturalmente, el PSOE sólo quiere ganar para mantenerlo. Quizá Quevedo escribiría hoy: poderoso poder es don poder.

En Compàs d'espera el poeta Eduard Sanahuja (epístola mural II, política más allá de la muerte) dice que: la derecha es coherente con la estrategia/ de un reino edificado/ sobre una pirámide de sangre; y la izquierda parasita la esperanza/ y da para sanar el ungüento de la mentida/. Cuando hace revoluciones y alcanza la victoria/ se reparte los cargos y la pasta.

Dice Sanahuja que los políticos dirán que son un mal menor, la misma razón que aduce el verdugo, y que el argumento no esválido, que hay trabajitos que nunca deberían existir.

El 7 de enero de 2008, en la televisión, escuché al presidente de la Generalitat, señor José Montilla Aguilera, manifestar que los políticos cobran muy poco. A bote pronto, con el salario mínimo interprofesional en 600 euros para el 2008 más o menos el sueldo de un regidor equivale a 4 veces el salario mínimo y el de un alcalde a 13 veces el salario mínimo. Sin contar, otros cargos que han aumentado su sueldo en 2007 del 30 al 40%. Por ejemplo, el señor Celestino Corbacho (PSC) cobra más de 10.000 euros al mes como presidente de la Diputación de Barcelona y el señor Enric Vilert 98.000 euros anuales como presidente de la Diputación de Girona.

El IPC ha aumentado un 4,3% y el euribor a enero de 2008 había subido 0,614 con respecto a enero de 2007, cifra que muestra que en 3 años se ha duplicado. La gente debe reflexionar.

Dice José Luis Sampedro, en Escribir es vivir, que vivimos en un ambiente de falsedad, de corrección política generalizada, y cuando alguien simplemente dice lo que piensa, aunque no sea gran cosa, la sinceridad es muy apreciada por la audiencia.

Por eso quiero recordar el discurso que en 1976, un 16 de febrero, el rey don Juan Carlos I (que aún no se ha jubilado) trajo con su primera visita oficial: la afición de los catalanes a la libertad es legendaria, y con frecuencia ha sido hasta herocia. El catalán es amigo de las cosas concretas y por eso es también realista, ordenado y trabajador. En esta tierra florece el espíritu de la solidaridad; la cooperación, la apertura y la comprensión hacia los otros son fáciles. Por eso ojalá que vuestro ejemplo y vuestra voluntad decidida hagan que estas virtudes catalanas influyan béneficamente en muchos otros españoles.



Y tú, ¿crees en los políticos?










































2 comentarios:

Marc Vintró dijo...

Va, vinga, aprofitant la fal•lera comentarista dels últims dies, em faig la pregunta i m’enrotllo. Crec en els polítics? A veure... resposta sense pensar: doncs no massa. Ara bé, si ens hi parem a pensar un moment, la creença en ells s’imposa immediatament: els polítics són aquí, entre nosaltres, i hi són com les grans pedres: inamovibles i amb la intenció de durar. És una trista realitat, però realitat al cap i a la fi. Pots anar a votar o no, a ells els hi és ben igual; pots defensar-los o atacar-los, no els afecta massa; pots intentar ser positiu o del tot catastrofista, ells seguiran allà on els hem posat. Fins aquí la realitat. Però també ens podem posar a imaginar, que no acostuma a fer cap mal a ningú, i llavors les idees s’inflamen soles: tan de bo poguessin desconstruir estats, organismes i constitucions, tan de bo els éssers humans s’organitzessin en comunitats com més petites millor més o menys autònomes i més o menys dialogants amb les altres comunitats; tan de bo poguéssim tornar a sentir que governem , ni que sigui una mica, la nostra vida i entorn, i els polítics creixessin com les plantes, espontàniament i amb calma i naturalitat, i no de forma forçada a través de propagandes i manipulacions a gran escala . En resum, ja tenim aquí tot allò que els mateixos polítics ridiculitzarien com mera utopia idealista, i en part, amb raó. Recopilant, que si crec en els polítics? Ummm, diguem que preferiria no haver-hi de creure..
Ja per acabar, pel que fa a la sinceritat dels governants i en concret pel que fa al rei espanyol, jo, la veritat, la vegada que l’he vist més sincer va ser amb el seu ‘cèlebre’ “!por qué no te callas!” quan el Chávez li passava per la cara unes quantes veritats. Més ironies de l’existència...

Ale!, fins després,

Marc

paula dijo...

Este finde, pensaba exiliarme de comentarista e unirme al bando de los nihilingües.Pero he sentido la irresistible atracción de tu voz ,con espacio en blanco…la llamada de la opinión.
La cosa va de tesis: Si la política es un contenedor de universales, para reciclar y darle forma ética y estética. Alguien ,(mi amor platónico je,je)tiene que separar , seleccionar y etiquetar los humanos envases de palabras ; de poner dentro el prospecto y de avisar de los inevitables y molestos efectos secundarios.
Conclusión: Creo en la necesidad de vaciadores de contenedores, que no escampen la basura, ni pierdan los papeles…por encontrarlos en sus “butxacas” je,je.
Aunque reconozco un histórico fracaso , en mi expediente personal…usemos el poder “real” de la palabra hecha diálogo, para encontrarlos. En el fondo es jodidamente sencillo, todos necesitamos lo mismo…salimos del mismo metafórico útero.