miércoles, 2 de abril de 2008

Mareando (que es gerundio) la perdiz sobre la ardua cuestión tan traída y llevada de qué demonios es un escritor

Por Andrés González Castro

Mi abuelo Secundino me transmitió una sentencia multiusos que también es aplicable a los diferentes pareceres sobre qué debe ser la literatura: “Tantas cabezas, tantas sentencias”. Es decir, que hay tantas maneras de concebirla como personas en el mundo. Digo esto porque así como hay quien la imagina como algo excelso, la mejor destilación de las capacidades humanas, la quintaesencia de la nobleza humana o algo parecido, hay quienes dan del acto de unir palabras una definición mucho más pedestre, como Rafael Reig. No encuentro ahora la cita, pero viene a decir que es lo que escribe un tipo cansado en zapatillas para que lo lea otro tipo cansado, también en zapatillas, tirado en el sofá de casa.

El caso es que a uno a veces lo obligan a definirse, posicionarse en un bando, porque quien no está conmigo está contra mí: si existe la inspiración o todo es trabajo, si lo que se escribe tiene que ver con la realidad o es pura fabulación, si basta con entretener o la literatura debe ser didáctica. El mismo Rafael Reig
resume con su habitual estilo coñón estas disyuntivas, estos tres caminos que aparentemente se bifurcan, en su Manual de literatura para caníbales, siguiendo al Horacio de la Epístola a los pisones (con perdón).

Mi parecer es que a menudo resulta demasiado fácil aspirar a formar parte del gremio de los escritores, entendiendo por ello a quienes viven exclusivamente de escribir. Como la estadística enseña que esta apuesta casi siempre aboca al fracaso, después siempre se puede presumir de que la familia, la sociedad, los lectores y la crítica no estuvieron a la altura de las circunstancias. Es más difícil tener la modestia de empezar como un juntaletras, un chiquilicuatro de la escritura, un meritorio, lo que en el argot se llama un negro e ir abriéndose paso con algo de suerte y con paciencia entre las procelosas aguas del mundo literario. Este último camino, no obstante lo que pueda parecer, lo han seguido autores hoy mundialmente conocidos como Paul Auster –quien, digamos de paso, me parece sobrevalorado– y poetas elevados en vida a los altares como Antonio Gamoneda –quien incurrió en la picarsca de escribir poemas para otros con el noble afán de ganar premios.

Esta actitud la ha expresado de manera inmejorable un poeta amigo, Ferran Anell, en un poema titulado “hi ha aquell poeta”. No me resisto a transcribir estos versos magníficos extractados de su poemario Contra els poetes, que tuve la suerte de poder traducir al castellano para la extinta editorial L’Esguard, capitaneada por el editor Joan de la Vega:

és molt senzill ser bon escriptor
i anar tirant de veta
ser un mal escriptor és més difícil
requereix
ser un paio molt dur
i molt rostit tenir resistencia
saber encaixar
i tenir estómac per als cops baixos
s’ha de ser un home dur si es vol
ser un mal escriptor

Para quienes quieren encajar golpes bajos, para quienes aspiran a ser tipos duros y no les importa poner su talento al servicio de ideas ajenas y picar piedra, Juan Manuel Larumbe ha creador la página web
www.escritoresporencargo.com. Se trata de unir a escritores en la sombra a personas que no saben ordenar sus ideas o no tienen tiempo de ponerlas por escrito. La gracia es que se cobra por escribir, algo que no siempre consiguen muchos de los autodenominados escritores que hubieran revolucionado la literatura occidental de no ser por una conjura orquestada por los necios todos que en el mundo han sido (familia, sociedad, lectores y crítica, como quedó dicho).

Animo a quien tenga las manos despellejadas después de intentar en vano una y otra vez escalar la ladera del Parnaso a que se calce los guantes de boxeo. Le van a dar de lo lindo, qué duda cabe. Pero de vez en cuando le aseguro que experimentará el placer inconmensurable de conectar un gancho en la mandíbula de la mismísima Literatura.

5 comentarios:

José G Obrero dijo...

Sos grande Andrés. Magistral. El mismo artículo es una lección literaria en su forma y no te digo ya, en su contenido. Me gusta cuando te pones corrosivo: destilas literatura y sudor.

Un abrazo.

Editores dijo...

Bueno, gracias por enlazarnos, ante todo. Sobre lo que dices: Desde antes de hacerme agente literario (Sigo escribiendo, sí) me di cuenta de que a) No todo el mundo escribe bien y engancha a un lector que tiene demasiados elementos de distracción con otros medios (Videos, wiis, cine, inet, tv, etc) Sólo cuando dejan el ego a un lado se puede ayudarles, y no son muchos. b) No todo el mundo escribe con las miras puestas en el mercado de compradores de libros, aunque debería. c) El mercado de os escritores es duro, competitivo, y cruel. Y sí, es un mercado. Rilke pasó a la historia, y Kafka, y Walser. Hoy no publicarían. Salvo quizá en El Acantilado y Siruela. Y m,ás que podría decir, pero no tengo time. Sorry,

carlesrull dijo...

Suscribo: "sos grande, Andrés". Palabra de fracasado. Aprovecho el presente para pedir disculpas por mis ausencias en las últimas semanas: me he hipotecasado y ando de mudanzas, y encima me he puesto enfermo. Prometo enmendarme cuando todo este follón acabe, hasta entonces no sé si podré cumplir todos los martes. Avisados quedáis. Un abrazo a todos.

Cristina dijo...

Según el RAE un escritor es una persona que escribe. Y ya está. Una persona que tiene una idea y se la escriben, pues no es un escritor.
Carles si quieres escribo algo los Martes pero aviso que soy muy cutre y no soy escritora jajajaja
Saludos

paula dijo...

Interesante propuesta la del negro (citando a Machin: Dios también pinto angelitos negros)por algo será.Mira Ana Rosa, siguió el consejo, la pusieron a parir y tuvo gemelos je,je.
No se, pero creo que no debemos dramatizar un placer.
Un placer leerte. Paula

PD)Aprovecho para decirle a Carles,que mucho ánimo con los cambios en general.Por cierto ,tu hipoteca te pone los cuernos,la poseemos muchos je,je.Nosotros te esperaremos fielmente compa.