domingo, 9 de noviembre de 2008

EL PASTEL

Por Rufino Pérez


Desde que el mundo empezó a dar vueltas yo ya sabía cómo rodaba. Y también sabía que había pobres al otro lado del mundo.

Cuando no me podía comer el trozo de pastel que me correspondía en la cena, yo lo dejaba en el armario y esperaba a que el mundo diera la vuelta por la noche. A la mañana siguiente, era feliz porque ya no estaba donde lo había dejado y yo sabía que mi trozo de pastel había hecho felices a dos negritos del Congo –que por cierto, ahora andan en guerra por allí- que se lo habían comido cuando el pastel pasó cerca de su casa.

Mi hermano se comía siempre su trozo de pastel aunque no tuviera hambre. Estaba gordo y siempre me decía que yo era bueno y que los negritos del Congo me querían mucho.

Yo dudaba de que aquellos negritos me conocieran por mi trozo de pastel y cuando fui mayor, viajé al Congo y al primer negrito que vi le pregunté si alguna vez había probado mi pastel. Me dijo algo que no entendí, pero por sus ojos supe que aquel no era el que se comía mis pasteles. Estuve un mes allí y cada vez que le preguntaba a uno de aquellos negritos tenía una respuesta parecida. Claro, pensaba yo, el Congo es muy grande, vete a saber quién ha sido el comedor de mi pastel. Durante ese mes, hice lo mismo con un postre de grasa de okapi que hacen allí y que no me gustaba. Lo dejaba siempre en el centro de la habitación y a la mañana siguiente había desaparecido.

Volví a casa y me dijeron que mi hermano, el gordo, casi se muere por una indigestión de grasa de animal desconocido. Sonreí, cosa que a mi madre, llorosa ella, no le hizo mucha gracia. Pero, yo estaba feliz porque ahora acababa de confirmar mi teoría: por más vueltas que dé el mundo, el pastel siempre se lo comen los mismos.

4 comentarios:

paula dijo...

Tienes razón,querido Rufino,todo vuelve,pero en la rueda kármica,hasta los deliciosos conguitos pueden volverse indigestos.Confieso que yo he tardado, mucho más tiempo, en darme cuenta,que también soy un universal bombón je,je.
una sonrisa.paula

Pérez dijo...

Bombón de los de comer y paladear, porque tienes un karma que ya quisiera yo. Un fuerte abrazo.

Oscar Sotillos dijo...

de pasteles y bombones va la cosa, (agri)dulces post y comentarios.
salud!

Carla dijo...

Ei! boníssim
m'ha encantat... un simpàtic retrat de la trista realitat.
Una abraçada!