martes, 27 de enero de 2009

LAS UÑAS

Por Carles Rull
Semana de la obsesión.
He desarrollado una obsesión malsana y delirante por la uña desde que leí el relato de Max Aub así titulado, "La uña". El relato, más bien microrrelato, explica en muy pocas líneas la hazaña de la uña de un muerto vengativo, uña sañuda que crece y crece, uña justiciera que se escapa de la tumba para alcanzar a aquellos que deben sufrir el castigo del cadáver cornudo; la uña, claro está, mata a la mujer y el amante. Uña afilada y criminal que regresa de la tumba uñas arriba. Max Aub cierra el relato apelando a los derechos del occiso homicida a estar de uñas: "Fue lo menos que puedo hacer el difunto: también es cuerno la uña".

La primera ocasión en que leí el relato no pude evitar que mi traicionera imaginación visualizara con detalle el recorrido de la milagrosa y malévola uña. Más aún, fui capaz de ver, de dibujar y perfilar en mi mente, con horror y asco, el dedo del uñoso y cornudo muerto en el ataúd, la uña arrastrándose lenta pero incansablemente hacia la casa, la uña sucia de tierra trepando hasta la ventana, serpenteando bajo la cómoda, reptando tras la mesilla de noche, y el uñazo salvaje con que satisfacía sus ansias de justicia... Creí incluso que mi propia uña parecía entonces más larga que antes de iniciar la lectura.

Ha pasado tiempo desde aquel día y durante todo estos años he estado cortándome las veinte uñas a diario. Pero las malditas siguen creciendo. Guardo los resto de uña en un tarro hermético que cierro a conciencia. Suelo vestir guantes para ocultar mis uñas. Y sueño siempre con esa diabólica uña. Más de una vez me he despertado justo a tiempo de percibir una sombra transparente apartarse velozmente de mi cuello. La uña está siempre cerca. Mi familia está preocupada por mí.

Oigo gente acercarse a uña de caballo hacia el cobertizo en el que me he encerrado. No podrán entrar a tiempo. La máquina cortará limpiamente las dos manos. No más uñas.

6 comentarios:

Oscar Sotillos dijo...

escalofríos! me he estado mordiendo las uñas mientras avanzaba en tu relato!

Ester Astudillo dijo...

M'agradat molt el relat, Carles. I em sembla entreveure una certa identificació amb el 'occiso uñoso, vengativo y cornudo', no sé quin atribut pesa més.

De qualsevol manera, les mutilacions, a banda de ser dràstiques, o precisament per això, poden ser perilloses. Snif, Snif.

Una abraçada.
:)

R.P.M. dijo...

Precioso Carles, eres un maestro de la estética.
A pesar de Renfe, valió la pena ese encuentro con los buenos amigos. Gracias por todo. Espero vernos pronto otra vez.

Anónimo dijo...

...siempre quedaran los pies,los tomates son avisos compa je,je.
Fantástica imaginación,te me obsesionas con escribir bien.
Espero paellita castellonera y me alegra que disfrutarais.
Un abrazo.paula

paula dijo...

Ja,ja me obsesiona no poder entrar...ahora que tengo foto.Conste Carles ,que tengo las uñas recién cortadas,gracias a ti.

CMG dijo...

Bueno siempre queda quitártelas, como se hacía a los gatos...
De hecho no sé para qué sirven?