sábado, 31 de enero de 2009

SEMANA DE LA OBSESION


Por Rubén García Cebollero


Debería haberlo sabido antes, pero no lo supe hasta ayer: el espacio no existe, el tiempo no existe, el movimiento no existe. De hecho es posible que Zenón, el filósofo, no exista. Así que el sufrimiento no existe y la vida no existe. Incluso el espejo que no existe refleja que Rubén no existe. Dudé de que el filósofo estuviera en lo cierto. Sin embargo, los filosófos son tercos hasta después de muertos y Zenón erre que erre: nada existe, el dolor no existe. Así que pensé en el discurso del Rey, por navidad, y me dije: él tampoco existe. Ni siquiera el tirano que torturó a Zenón: nadie existe. Imagina una semana entera de obsesión: lo desnudo no existe, lo téxtil no existe, el mundo, ya sabes, no existe. Hasta que comprendí que si Zenón no existe, tampoco sus ideas. Si sus argumentos no existen, cogito ergo sum, y en un giro Descartesiano supe que todo existe. O lo intenta.


La certeza no existe.


2 comentarios:

paula dijo...

Siguiendo al citado Descartes:"Si no está en nuestro poder discernir las mejores opiniones,debemos seguir las más probables".
Existes,afortunadamente, te escucho y más que al rey je,je.
abrazo.paula

R.P.M. dijo...

¿Y qué hay más virtual que nuestro blog? Y todavía tenemos pretensiones de existir en papel... En fin, te ha quedado bien y me ha hecho pensar sobre los temas de siempre.