sábado, 7 de febrero de 2009

TERRITORIO EN PENUMBRA


Por Rubén García Cebollero

Hay libros escritos con palabras y libros escritos con silencios. Territorio en penumbra es una magnifíca combinación de la precisión, el discurso y el espacio, que el talento poético de Luis Luna construye con una ininterrumpida cohesión.
Dos citas inauguran el texto. Una, de Ignacio Gómez de Liaño: no buscaba comprensión, sólo sentido. La otra, de Paul Celan: dice verdad quien dice sombra.
Nos encontramos en el umbral del mundo entre la luz y las sombras, donde todo comienza en "Uno", primera parte del texto. Aquí hallamos los poemas "la silla. el suceso. la imagen", "el objeto. La mesa", "Raum des Schweigens (la habitación del silencio)", "el umbral. Las voces", "el cuarto oscuro", "el encuentro", "el objeto. el espejo", y el contundente "pedagogía de la llama": ...Y la belleza/ también posee lo oscuro, lo que queda/ escrito de algún modo/ en la ceniza".
En el uno el poeta se interroga por la imagen, los gestos, la voz. Busca la verdad del hueco, del vacío, del silencio a la espera del signo. Y el poeta encuentra el nudo de la pérdida, el temblor de la ceguera, la opaca estructura del fracaso. El poeta sufre y golpea "cada muro como un pájaro/ herido". Una voz enfrentada a la ausencia "no por la fuerza de la necesidad ni la costumbre sino por la belleza".
En la segunda parte del libro, "La galería (el cuerpo interrumpido), el poeta canta "paisajes devastados (Kiefer)", "las líneas rojas (Montserrat Gudiol)", "el verbo de las piedras (Máximo Trueba)", y "el discurso del hierro (Chillida)", con esa "vibración/ que resuena por entre las fisuras/ pero no del objeto/ sino de quien contempla".
Aquí Luis Luna eleva la voz poética hasta la fisura, la de los "pájaros callados/ y fragmentos de sillas", sin saber "en qué frío". Y en la nieve la sangre que nos lleva a la herida de las líneas rojas, al giro del hallazgo y la sed, a la piedra sucesiva. La voz creada por Luis "interpreta la entrada/ que la roca concreta", la interrupción del cuerpo, el verbo del silencio.
En la tercera parte, en "Dos", nos muestra "el objeto. El libro. Anotaciones", la "Salida de emergencia", la "sala del banquete", "la ventana cerrada (construcción del paisaje)", "el pasillo. la espera. La pregunta", "el sueño del chamán", "el paseo", "el objeto. Las piezas. El damero", "la sala octogonal", y "las líneas de la luz".
Aquí Luis Luna ilumina con la luz el acta del lenguaje propio, ese "signo extraño/ que de ti desconfía", y las anotaciones en el margen son el fulgor (que recuerda al fulgor y el misterio de René Char) al borde del silencio. Por fortuna, ante la silenciosa locura de sudar tanto frío, "la memoria convoca los objetos", y en el nombre nos brinda la última posibilidad del discurso. Aunque el chamán nombre la edad de la barbarie, aunque el vasto territorio silabee la penumbra, aunque el silencio octogonal desvelen las cifras del cántaro, la plenitud, el vacío, el principio limpísimo del día.
Pocas veces puedo decir "este libro me satisface", este libro arriesga, consigue y gana, esto no es un intento sino un logro. Y lo quiero decir con mayúsculas: REALIDAD. P de poesía en maýsculas. Casi a riesgo de cambiarle el apellido por "del Pozo" o "de la Profundidad", pues en ese ascenso hacia la desnudez de la palabra, hacia la fulgurante economía poética, hacia la claridad precisa de su voz, Luis Luna ha conseguido que Territorio en penumbra sea una obra para leer. Y releer. Y releer. Un acierto innegable de Luis y de la Editorial Gens:

http://www.gens.es/colecciones/cajaalta/2.php

3 comentarios:

Luis Vea García dijo...

A mí ya me encantó cuando lo descubrí en las Jornadas de AEN y recitó algunos poemas de su Al-Rihla. Sólo dime dónde se puede adquirir porque estoy seguro de que merece la pena.

Un abrazo

Luis

Ester Astudillo dijo...

Waw, a mi ja m'han entrat ganes de llegir-lo.
:)

paula dijo...

Ja,ja lo has llenado de luz,como dice Esther dan ganas de echarle la mirada encima a esas pocimas de chaman,peyote de poesía.Gracias una vez más.
Abrazo.paula