domingo, 22 de marzo de 2009

HAMLET Y LA POSESIÓN.

Por Rufino Pérez

“Quizás estemos enfermos a fuerza de tener demasiado”.

¿Dónde he leído yo esa frase?
¿Tiene sentido para mí que dispongo de lo necesario para vivir y aún me sobra algo?
¿Tiene el mismo sentido para quien es pobre?

A sus catorce años y después de no encontrar la respuesta adecuada a tanta pregunta, copió la frase en el cuaderno de clase y empezó a dudar de que aquel ejercicio propuesto por el profesor resultase provechoso.

Porque en realidad, pensó, me faltan más cosas de las que tengo. Total, rellenó más o menos una hoja con reflexiones más o menos serias y entregó el trabajo al profesor.

Se lo devolvió corregido al día siguiente con una nota: “Tienes percepciones acertadas de lo que es el problema de escasez del agua en el mundo. Te falta profundizar en el concepto de posesión y poseedor”.

Bien, pensó el alumno, tengo pero aún me falta, luego estoy fuera del grupo a quien supuestamente iba dirigida la pregunta. Y esa noche, como cada noche, durmió sin pesadillas.

4 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Mmmmmm! El sujeto contemporáneo tiene ese punto indiscutible de conformismo: siempre hay un buen motivo para acallar la 'mala conciencia' sartreana y dormir el sueño de los justos. En cambio, en Hamlet, como corresponde a un buen héroe renacentista y premoderno, muere hasta el apuntador!!! Cosas del devenir histórico.
¿Es una anécdota real?
Besos. Besos. Besos.

Gogus dijo...

A vegades penso que cada cosa que tens és la llavor d'una angoixa; i cada cosa que no tens... també. Suposo que deu ser alguna cosa enganyosa que deu tenir el mateix verb tenir.

R.P.M. dijo...

Hombre Gogus, desde que has cambiado la denominación te reconozco por tu gato y por tus comentarios je je. Creo que tienes razón: el verbo tener es engañoso. Y no es el único, pero desgraciadamente hay que utilizarlos.
La anécdota no es real real, Ester. Tú sabes que la literatura lo transforma todo. Hay parte de una lectura reciente y parte de una anécdota. La verdad es que sobre el tener habría mucho que hablar. Y sobre la facilidad con la que muchos acallan la mala conciencia, aún más. En cualquier caso, lo peorcito lo forman aquellos que ni siquiera se plantean eso de la conciencia. Gracias por los comentarios.

Ester Astudillo dijo...

You're welcome, as much as ever.
¡Ay, la literatura, esa envenenada medicina! Y sin embargo, ¿qué haríamos sin ella?