lunes, 13 de abril de 2009

EL MÉTODO

Por Rufino Pérez


Era metódico en todo lo que hacía. Antes de cruzar, miraba a derecha y a izquierda y sólo daba el primer paso cuando estaba seguro de que podría dar los siguientes. Tenía calculado el tiempo que tardaba en llegar a casa desde el trabajo y apenas se distraía unos segundos en cada recorrido. No mezclaba vino con gaseosa. Ni mezclaba una lengua con otra –salvo en los besos- ni la poesía con la prosa. Todo eran sabores puros los que su paladar conocía. Se podía haber muerto porque un día al cruzar, habiendo mirado a derecha y a izquierda, y al dar el primer paso, justo entonces le cayese una maceta desde el quinto piso; pero no. La historia no acaba así.

La cuestión es que dejó de ser metódico y ahora llegaba a los sitios cuando llegaba, a veces pronto, otras veces tarde y otras a punto. Y comía al más puro estilo de la contradicción. ¿Qué le había pasado?

Sencillamente, que en el más puro estilo de la contradicción, el flujo de la vida le había llevado hasta sietevoces.com y entonces supo que el valor de las cosas está más allá del método y de la razón. Redoble de tambores del domingo de Resurrección –ya que me he retrasado en la publicación, que se note-.

3 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Oye, Rufino, el método ése, ¿es el cartesiano? Y me pregunto, ¿cómo es posible que un blog como el nuestro produzca tamaños efectos en un pobre metódico como el protagonista del relato?

Hombre, Descartes, el pobre, siempre estuvo muy equivocado. ¡Mira que morir de frío en Suecia, enamorado y célibe -o casi-! Lo de la dualidad del alma y el cuerpo él tuvo buena culpa de exacerbarlo, y así nos va (vid. semana santa), así que si lo has dejado, no puedo por menos que felicitarte. Y cuidado con las macetas! Eso es más cuestión de azar que de método, me temo.
Besos, besos, besos.

Gogus dijo...

Jo abans sempre era molt puntual: arribava a l'hora als llocs, complia els terminis i aquestes coses, però des que visc amb la Carla sempre arribo tard a tot arreu. I sabeu què és el més curiós? Doncs que ella és super puntual. Quins misteris! Se'm deu haver destarotat el mètode també...

Rufino, ja saps que no hi ha honor més gran que compartir el dia amb tu. Que arribis una mica tard, fa que puguem estar una mica més a prop.

R.P.M. dijo...

Gracias por tus elogios Marc, me sientan bien cuando vienen de quien puedo llamar amigo a pesar de no conocerlo demasiado, pero ya se sabe que para reconocer lo bueno basta un vistazo.En cuanto al problema de la puntualidad, no digo que la influencia mágica de Carla no tenga que ver -tiene la fuerza de una mujer poeta y sensible- pero date cuenta que el estar metido en este blog, tiene sus misteriosos efectos también, je, je. Y a ti, mi querida Ester,te aseguro que como sigas mucho tiempo -y espero que sí- en este blog, maravillas veredes, porque esto no es un blog cualquiera. Vamos, que tú ya lo sabes. Besos