martes, 9 de junio de 2009

Si yo hubiera o hubiese


(Óscar Sotillos)
Es difícil levantar una historia de la nada, y sin embargo la historia de la que hablo se levanta de entre los escombros de miles de historias. Isaac Rosa publicó hace unos años ‘Otra maldita novela sobre la Guerra Civil’ y después del fenómeno Cercas y los aniversarios de turno, al mudarme a vivir a Francia creí haberme librado de la Memoria y de los Olvidos históricos. El primer aviso sobre el error en el que me encontraba me lo dio la asociación de profesores de español con la que entré en contacto. En la región había programados un buen número de eventos sobre la guerra, la retirada y el exilio españoles.


El primero de los actos al que asistí fue el pase de “El espíritu de la colmena” de Víctor Erice, en el cine fórum de la ciudad, y al cabo de unas semanas una cuentacuentos ofreció una velada sobre los avatares de varios exiliados a los que había entrevistado. Tras ambos actos hubo un pequeño debate, pero por aquel entonces mi nivel de francés no me animaba a intervenir ante un auditorio de 50 o 60 personas.


De lo visto y oído aquellos y otros días extraje la conclusión de que la mayor inquietud de nuestros vecinos galos sobre nuestra historia reciente es la falta de memoria. En efecto, para un español cualquiera lo primero que llama la atención de cualquier villorrio francés es la presencia de un monumento a los enfants que perdieron la vida por la patria, no importa en qué guerra: la Primera, la Segunda, Indochina, Argelia … Siempre habrá una bandera hondeando y un ramo de flores frescas, mientras que para nosotros, por razones harto conocidas, este tipo de símbolos despierta recelo, urticaria y otras aprensiones.


En clase de español mis alumnos, entre los cuales algún que otro descendiente de exiliados, me preguntaron un buen día sobre esta laguna para ellos inexplicable. En realidad fue una pregunta buscada, planteé la clase con ánimo de revancha por las ocasiones en las que me había visto forzado a guardar silencio. Según la cuentacuentos que había visto meses antes, su espectáculo había sido rechazado en varias localidades catalanas debido a una voluntad muy hispana dada al olvido. También se había hablado del desconocimiento por parte de los españoles de los campos de refugiados en las playas de Argeles sur Mer o en Saint Ciprain, y es cierto, la de los campos de refugiados no es la historia más conocida de entre todas las otras. La heroicidad de las Brigadas Internacionales, el concurso de Hemingway o la muerte de Lorca y Machado son mucho más fotogénicas, pero es que los cronistas (sea de la Historia, sea de las historias) necesitan material del que nutrirse, y la de los campos de refugiados no es una historia que cruzara fácilmente la frontera, porque los que sobrevivieron no pudieron cruzarla hasta 40 años después, y para entonces no les quedaban ganas.


El momento, les dije a mis alumnos, fue cuando las tropas aliadas pasearon triunfantes por los Campos Elíseos, pero las naciones libres del momento decidieron que la amenaza islamista de la época, el comunismo, era un riesgo demasiado grande como para dedicarse a liberar un país cuyo caudillo, al fin y al cabo, parecía tenerlo todo controlado.


Puestos a soñar, les dije, a veces imaginaba las tropas entrando por la Gran Vía, flores desde los balcones, y pueblos con placas que recuerdan a sus muertos, no por dios y por la patria, sino por la justicia y la libertad. A veces, les dije, incluso pensaba que el mapa de esquizofrenias ibéricas no tendría fallas tectónicas ni aristas tan pronunciadas, y el partido político conservador no sería heredero de la muerte, sino simplemente de una conciencia conservadora.


Me paré aquí. Podía haberles dado mi opinión sobre el trato que recibieron los españoles en los campos de refugiaos franceses, o les podía haber preguntado sobre la memoria selectiva de sus placas en la que no se recuerda el nombre de los vietnamitas, argelinos o senegaleses muertos por la patria que vino a colonizarles, pero detuve aquí mi perorata y cambié de tema explicándoles el pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo, si yo hubiera o hubiese....

10 comentarios:

José G Obrero dijo...

Emocionado, Óscar. Por muchas razones a las que tú has sabido llegar. Qué decirte, creo que nunca habrán suficientes Cercas y en cualquier caso más vale que sobren que que falten. Estás dándole un enfoque acertado.

Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

Óscar, elegiste mal tu destino si querías cultivar el olvido al que estamos tan acostumbrados. Francia, México... te iban a remover la conciencia seguro.

Sí, las estatuas al soldado desconocido de Francia, aquí transformadas en 'los caídos por la patria', qué mal, qué pésimo enfoque! Cuántos de ellos no caerían (y el verbo 'caer' se las trae ya por sí solito, con lo connotado que está en ese uso) por la antipatria, aunque el nombre oficial lo tergiverse todo, como siempre! Cuánto mejor no habría sido, aunque sólo fuera como gesto simbólico, reconocer la verdad cruda e irrefutable de que la inmensa mayoría eran sólo eso, críos metidos a soldados desconocidos e inevitablemente olvidados, muchos de los cuales ni siquiera sabían por qué/quién caían!

El domingo, en el 33, mientras el sonsonete de las elecciones europeas plagaba todas las cadenas televisivas, hicieron una reposición de refugiados europeos la mayoría judíos que encontraron una segunda patria en España. Pero salían también Argelers y + campos de refugiados. Ninguna mención a Machado u otros fotogénicos. Gente muy mayor, algunos ya muertos (el programa fue filmado en el 08). Aunque el tema de fondo, claro, no era la guerra nuestra, sino la mundial.

Quien no la haya leído, y aunque ya no es novedad, os recomiendo El corazón helado de Almudena Grandes. Tema de la guerra de fondo, con muchas + cosas, como no podía ser de otro modo tratándose de la Almudena.

Muuu xulo, Óscar. Un gesto de carinyo, como tú dices, para cuantos murieron una muerte más absurda de lo habitual y encima lo sabían.

Aprovecha la campiña para hacer un ejercicio de memoria, recuperación histórica... y + cosas, tú que puedes, jeje!

Beso:)

Oscar Sotillos dijo...

por mucha campinya siempre es un placer, y a veces necesario como el agua, recibir un feed back como el vuestro.
besos y abrazos varios!

oscar

Ester Astudillo dijo...

Ou, la France, la France... Les libertines... Les intellectuelles
Les fleurs... Les revolucionaires... La noveau chancôn...

Ici, l'Espagne, mon amie. Je suis desolée, snif snif.

:) :)

PS. Pardone-moi, je ne'n sais pas, de francaise, bien sure, jaja!

carlesrull dijo...

Sabes dar donde duele y donde emociona, tus palabras son escalpelos y espejos donde muchos preferirían no reflejarse. Por supuesto, me ha encantado.

Como contraste a los campos de concentración del exilio, añado: en 2004, cuando pasé el verano en París aprendiendo el idioma - no lo conseguí, pero lo pasé muy bien -, se celebraba el 60 aniversario de la liberación, con esas seis décadas de retraso homenajearon a los republicanos españoles que fueron los primeros en entrar en París el día de su liberación. El primer blindado aliado que entró en París se llamaba "Guadalajara", de la Novena Compañía de la división Leclerc.
Todos los patriotismos olvidan fácilmente lo que les conviene olvidar y recuerdan excesivamente lo demás, por eso suelen causar alergia en las mentes sensibles. Como reza el título del cómic de Peter Kuper: "No te olvides de recordar".

Ester Astudillo dijo...

Guadalaja, divisón Leclerc, con Miralles al frente, jeje! Pequeño homenaje al Cercas, por los hostiones que le vinieron de un bando y del otro. Y los que le vendrán -o ya le están viniendo- con el del 23F.

Ala, Rubén, prepárate bien preparadito y toma ejemplo para la Batalla del Ebro. Pero no de las enseñanzas de Cristo, 'pon la otra mejilla', eh? Que te van a descoyuntar la mandíbula!
:)

José G Obrero dijo...

No sabía si contar esto, pero qué coño importa, ni que fuera intimidad que despertase rubor. Mi abuelo estuvo en el campo de CONCENTRACIÓN (porque lo de "refugiados" es un eufemismo) de Argeles sur Mer y las historias que contaba (la Microhistoria) aclara bastantes cosas. Buena parte de los franceses veían con recelo a esos "rojos" con cola de demonio que venían a invadir su país. Temían que sus peligrosas ideas se extendiesen como la polvora (recordemos la política de "no intervención" de los compañeros de Frente Popular francés). El sur de Francia, como toda zona agrícola (no estamos hablando de París, era especialmente conservadora. Los trataron como a cerdos. Les tiraban la comida al barullo para que ellos peleasen por ella. Las familias francesas iban a visitarlos como si se tratase del zoo, no por un sentimiento de solidaridad, se reían de ellos, eran una atracción de feria en el monótono sur. En fin, aquí voy a cortar la hilera de humillaciones que fueron muchas. Esta gente fue olvidada por todo el mundo, lucharon por la libertad de todos y se encontraron la indiferencia, cuando no el castigo como respuesta. Es una historia muy triste y muy jodida. Como todas las del siglo XX. Una puta mierda.

Ester Astudillo dijo...

Bueno, José, lo siento por la parte que te toca. Yo tampoco tengo ningún rubor en confesar que mi abuelo luchó en el bando... nacional, ahahhaha! Y que estuvo preso por los republicanos, y que fusilaron a un tío de mi madre -los republicanos. Y que mi abuelo luchó con Franco en Marruecos. Qué le vamos a hacer? Qué culpa tengo yo de lo que hiciera mi abuelo, que era, por de pronto, un gilipollas?

No tengo el honor de contar con ningún familiar en el bando republicano. Y por la parte de mi marío, puedo confesar y confieso que su abuelo era un cagao, militar profesional que para evitar ir a la guerra -donde, obviamente, sabía que le esperaba lo peor-, estando en bando fiel a la República (Valencia), se pegó un tiro en la pierna para desertar. Ja, pero lo cogieron in fraganti, y lo prendieron también, y se pasó la puta guerra en la cárcel por desertor; y luego los años de franquismo que vivió, en la cárcel por desertor también. Mayor ironía? Total, sólo era un pacifista en el momento y el lugar equivocado. O era un cobarde? Mmmm, estas disensiones semánticas... Eso de avanzarse a los tiempos es un poquito... cardado. El paso del tiempo te concede el perdón de los eufemismos.

Qué más dará. Quién no tendrá una microhistoria que contar, a cual más humillante? Pero sólo para el anecdotario.

Vamos a poner velitas para que la historia del s. XXI sea menos jodida? Alguien se lo puede creer? Yo, desde luego, no.

Cuidado no te hagan vudú por ser tan pesimista y mal hablado. A mí me lo han hecho. Me lo hacen cada día. Snif snif. Ah, pero ya no me creo nada.

Una pena realmente, no tener nada ni nadie de quien estar orgullosa, y poder lucir como una medalla. Jodía historia! Jodía vida! Jodía familia!

:)

José G Obrero dijo...

Ester, tus comentarios son muy buenos. Me he reído, me he calmado y me he dicho (ostia, joder, es verdad, utilizo un montón de tacos).
Sí encendamos una vela del tamaño del Kilimanjaro para que el Siglo XXI no vaya por los derroteros que tomó el anterior. Y aunque lo hagamos con una mueca de escepticismo que al final asome una brizna de utopía. Yes we can. Y en cuanto al orgullo...bueno, creo que al final los perdedores son (somos) tantos que mueven el mundo y su Historia. Ganar aburre por más que Berlusconi se empeñe en demostrar lo contrario.

PD. Recomiendo Siete Voces por los artículos pero también por comentaristas como tú y como Paula (y el resto, pero vosotras sois mi debilidad).

Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

José, gracias inmerecidas. Pero lo del mal hablado te lo digo porque es mi propia debilidad, hombre, como puedes comprobar cada día, era para hacer complicidad irónica!
Y lo de pesimista, jeje, no me ganas, te lo aseguro. Yes we can? Can we, really?? Porque tú lo vales, l'Oreal, jajaja!

Un abrazo y me leo tu post de hoy. Últimamente te toca cada miércoles u kè? Te han dao la patada -pero al revés? Dónde están tus compis de los miércoles? Andreu, tio, on t'has ficat? Te voy a poner falta, noi, qué son tantos novillos? No more playing the truhant, or I'm gonna fail you, dear -10 or 11 years after it was due, hehe.

PD. José, tus comentarios son muy buenos también. Eres inflamable -lo cual es peligroso- y un poquitito romántico todavía -que lo es todavía más; y de Paula, qué decir? Por dónde andará? Exámenes? Evaluaciones?

Petons:)