miércoles, 5 de agosto de 2009

Lluvia







Por José G. Obrero


Tienes miedo a la lluvia:
te escondes en los pórticos,
en medio del desierto,
jadeando en peajes.
Pero la lluvia insiste:
azota las ventanas
lame cartílagos,
deshace las aceras.
Y si la niegas…
te cubrirá la sombra
y basta un parpadeo
para extender su manto.

(Si al menos esos ojos
no fuesen un punzón
en medio de la celda)

La sombra tiene fauces
tú has sentido su aliento.
El otoño pasado
te secó las arterias,
ya no tuviste lágrimas
con que matar la tarde.
Que te alcance la lluvia,
que te parta la cara gota a gota,
que te ampute temblores
que seas sólo un tronco
reptando por las calles,
que te sorprenda el día
con el cuerpo crecido
junto a un árbol.

9 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Qué puntual, José! Qué madrugador! O qué noctámbulo! -me parece que tu palo es más éste.

Me ha encantado, de verdad. Mmmm, la lluvia, con todas sus promesas simbólicas, como la primavera, como la lluvia de mayo. Será que siempre tememos más lo que no nos atrevemos a aceptar que deseamos? Será que nos aterroriza desear lo que más nos conviene? O tal vez lo que menos? Y qué es lo conveniente? Vivir? Sucumbir? Ah, la perpetua lucha de contrarios! La sostenida contienda para hallar un quantum de luz! Bueno, ahí estamos, despistados, a veces ciegos, pero sedientos.

Un abrazo;)

José G Obrero dijo...

Buenos días, Ester. Lo que es evidente es que tú sí eres madrugadora y animadora nata (y ahuyentadora de temores). Tenía mis dudas sobre sí era demasiado críptico (y puede que sí) pero lo has captado perfectamente. Hay un libro por ahí y unos versos, creo que de Montero que dicen: "el hombre mojado no teme a la lluvia" y muchas veces concedemos estúpidas victorias a la mediocridad porque tememos vivir (mojarnos). Menos mal que la sed nos azuza como a perros (con perdón).

Un abrazo!

Ester Astudillo dijo...

Buenos días, José. Aquí estamos los currantes que aguantamos el blog, jaja!

Críptico? A mí no me parece nada críptico, pero bueno, no creo que sea la mejor juez, ni la más representativa. Me temo que yo soy muuuucho más críptica: a veces (casi siempre) no me entiendo ni yo, claro que también es explicable, no? Jajaja!

Bueno, sí, siempre llueve sobre mojado, no? Y cuanto más te mojas, menos te gusta la lluvia?/más te gusta la lluvia? Buf, no sé. La cosa es que tienes que salir a la lluvia y dejarte empapar para poder experimentar la afección o desafección por la humedad. Así que bien por la sed, bien por la lluvia... y bien por los perros, que nos enseñan que la sed es necesaria para sobrevivir!!! -aunque también pueda matarnos.

Un abrazo, y me alegro de haberte animado la mañana. Yo estoy currando pero hoy es fiesta mayor en Vilanova. De la que me libro!
;)

José G Obrero dijo...

Bueno yo creo que la lluvia siempre es positiva: limpia, hace crecer, refresca...Y si te deja destrozado, pongamos por caso: te corta las manos, a estas alturas de la película sabemos que vuelven a crecer ;-)

¿Te alegras de que sea fiesta en Vilanova o de no poder ir a la fiesta de Vilanova? Con lo que me gustan las fiestas mayores y Vilanova! Tómate una cervecita por mi en el paseo marítimo (ayyyy, qué bonito).

Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

La cuestión, digo yo, no es la lluvia, sino la sed. Sobre la lluvia nada podemos hacer: bueno, invocar a los dioses quienes todavía crean en ellos, echar cohetes al aire, conjurar algún maleficio, practicar voodoo... Ese tipo de cosas que hacen los crédulos.

Pero la clave, sobre la que sí tenemos capacidad de maniobra -al menos a priori- es saberse situar respecto de la lluvia, encontrar el espacio exacto que te deje acercarte y disfrutarla -o dolerte-sin temerla: bebedizo de deseo, necesidad, temeridad, temor, atrevimiento, aventura, inconsciencia, ...

Odio las fiestas mayores. Odio profundamente las celebraciones regladas y la alegría impuesta a dedo en días de guardar. Me hacen sentir todavía más extranjera en mi tierra -bueno, Vilanova no es mi tierra, pero es lo más cercano a tal que poseo, usease que... me alegro de no estar en Vilanova y soportar la muermez de un día de verano anodino y monótono tras la cogorza obligatoria de ayer por la noche. Prefiero elegir yo cuándo tengo algo que celebrar y cuándo estoy de duelo. Dejar que sea mi sed quien me regule, y no el calendario, para acabar de rematar el tema. Pero si salgo en algún momento, me tomaré una cervecita en memoria tuya, no te preocupes.
En fin, debe ser que mi reino no es de este mundo. Mmmmm, de qué me suena esta frase? Quién la diría antes?, jaja!
:-)

José G Obrero dijo...

Tienes razón. No sé si el Reino de este mundo lo dices por el amigo Alejo (no el Vidal Quadras) sino Carpentier que decía, además, que la Habana le pareció durante mucho tiempo de un provincianismo empobrecedor porque la gente siempre hacía las cosas porque tocaba / que tocaban.
Pero también es cierto que a mi me gusta mucho la atmósfera verbenera tal como la canta Santiago Auseron (una herencia de la infancia) y el forzar la alegría colectiva a veces termina por contagiármela de verdad (la bebida también cumple su deber).

En cualquier caso, disfruta de la no fiesta.

Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

Jaja, no, no lo decía por el Carpentier, tú ya sabes por quién lo decía: tienes la desconcertante habilidad de encontrar secundarios para todas las lides.

Santiago Auserón, ése no era el cantante de un grupo muy dark, gallego, de los primeros ochenta? O el de Gabinet Caligari? Seguro que sí. Yo ya había sobrepasado la infancia, entrando en territorio muuuuy peligroso y muuuy dark también.

A mí esas estampas verberneras me suenan sólo a literatura o a peli, con la dosis de rabia y rencor correspondiente porque confieso que, aunque lo he intentado, nunca he sido capaz de contagiarme de na' de na' en tales tesituras. Y de la bebida no puedo abusar porque me pongo mala a morir. Así que sólo queda la resignación y la opción de mirarse el tumulto y la fiesta desde la barrera, a poder ser riéndose de la parodia que suponen.

Procuraré disfrutar de la no fiesta. Es mi primer propósito al levantarme cada mañana, jaja!

Abrazo;)

Mercè Mestre dijo...

José, ara que diuen que les pluges arriben a ca nostra, perillosament o no, salvatges o amansides, segurament carnívores, celebrem-ho amb copes i copes d'aigua transparentíssima i fresca.
Segur, segur que en la ciutat-desert algú, que ens aquests moments està llegint el teu poema, s'atreveix per fi a sortir al carrer, vestit o despullat, amb cartílags o sense, per afegir-se a la festa, per créixer al costat d'un arbre.

Una arbraçada!

José G Obrero dijo...

Mercé, com diuen a Sevilla: ¡viva tú! quin comentari! carai, crec que és el millor dels poemes. Si, afortunadament quan sembra que només n'hi haurà dessert algú et pren de la cintura i et porta a ballar un tango sota les gotes, al descobert.

Petons.