viernes, 9 de octubre de 2009

EL KARACOJONES



Dedicada a Ester con mi agradecimiento por enseñarme a mostrarme sin complejos. http://www.youtube.com/watch?v=QWyneGwJGJM

Aún recuerdo con odio, al maldito machacador de puntos negros. A ese presunto profesor de música, que en un duelo de pentagrama, mató mi espontaneidad, mi libertad de cantar y me rellenó de compases a destiempo, de clásicas inseguridades.

Había conseguido sobrevivir al hit- pareid del momento: el cara al sol, al que sacaba favorecedores cuernos de gorgoritos patrióticos, a las cinco flechas sobre el corazón, me clavé una estaca de LLach, entre pasodobles de grises coros que tocaban las maracas.

Incluso conocí la gloria, en festivales pascueros de instituto, cantando a capela y con dos pechos, que apuntaban alto, el superstar del Camilo. Lógicamente, en el papel de pecadora arrepentida…las lágrimas ahorraban letras censuradas y se me perdonaba entre aplausos, que puteara la canción, en vez de tirarme piedras.

Pero mi pasión cantora, mi alma folclórico- flamenquita, fue herida ya con DNI, y no “Francamente”, por un impresentable presentador de melodiosas angustias, por un sádico de los bemoles que a golpes de batuta nos hacía cantar, a los mártires del magisterio, obligados karaokes con letras , nunca mejor dicho “confusas”, mientras repartía medidas bofetadas a diestro y siniestro.

Para navegar por esas partituras con esclavas negras y trata de blancas aprendí el lenguaje de los besugos y, a falta de dotes para cantos de sirena, abría y cerraba la boca, movía las agallas para no acojonarme ante esas claves que, para mí, eran de todo menos de sol y esperaba impaciente, que el olor de sobaco propio y ajeno, me anestesiara del miedo a ser descubierta por ese tiburón de flauta dulce.

Pero siempre lo hacía: siempre. Como buen depredador encontraba el rastro de mis silencios, mi mirada submarina y me enseñaba su hilera de armoniosos dientes, antes de convertirme en carnaza, antes de triturarme ante un público traidor, que se sentía aliviado al ver que yo era la presa escogida.

Me arrastraba hacia el piano que, aún tapado, palpitaba a ritmo de
metrónomo amenazando con ininteligibles alfabetos, cual desvencijada muñeca vestida de partitura azul, y allí, con soles feos, iba derritiendo la mejor de las músicas: la autoestima.

PD) Que te folle un pez …

5 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Querida Paula, no entiendo nada, o mejor, entiendo poca cosa. Ester soy yo? Porque si soy yo, buffff, te contaría una historia muyyyy triste, te los juro, aunque no tenga nada que ver con la música, y sí con ballenas y besugos que acaban muriendo por la boca, como buen puez -que sí, que ya sé que la ballena es un mamífero, pero bahh, pelillos a la mar. Pero bueno, por suerte los años no pasan en balde, jaja!

Intuyo que estás en el vídeo, pero está to' mu oscuro y no te localizo. Quién de las sirenas cantoras eres tú? Canta, canta, que estoy ansiosa por saberlo.

Qué buena la imagen de la partitura! Preludio para la fornicación! Y con música!!! Mmmmmmm. Me encanta. Me lo apunto, a ver si puedo descifrar la melodía, jeje!

Muchas gracias por la inmerecidísima dedicatoria. El próximo, con más luz y más de cerca, xati; si no, no vale.

Buen megaacueducto, no?

HipermegaXXLLL kisses;-)

Carso dijo...

A mí me echaron del coro al llegar a 5º de EGB, me cambió la voz y el profe me envió a clase con el tutor. lo cual era una gaita porque los que no estábamos en el coro nos teníamos que tragar una hora de clase extra con deberes y silencio de convento mientras nuestros compis, los ruiseñores cantores, se desgañitaban entre bromas en el piso de abajo. pero el director del coro tenía memoria de pez y volví al cabo de un par de semanas. al tutor le dije que me había apartado 'temporalmente' por un catarro mal curado. me pasé el resto del curso abriendo y cerrando la boca para no descubrirme, pero cantar, nunca aprendía a cantar.
eso sí, estoy seguro que todo habría sido bien distinto si me hubieran puesto esa partitura tan chula.
bravo antihomenaje al karacojones!

José G Obrero dijo...

Oooooh Paula, increíble, bello, lírico, estiloso relato culminado con un "que te folle un pez" de PD. y con una imagen que me ha costado adivinar pero que me ha dado el subidón en cuanto he visto esas corcheas en actitud cariñosa.
Yo sí te he visto en el video con el pelo corto a la izquierda. El músico es como el duo de Pet Shop Boys transformado en una sola persona. Interesante. (Por cierto, vaya marcha lleváis).
En fin, compa. Ya no sólo haces comentarios de alto calado literario, ahora además nos regalas estos relatos como anticipo de un fin de semana largo y maravilloso.

Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

Vale, José, a la izquierda. Me lo vuelvo a mirar.

Paula, sí, desde luego, la post-data, me encanta. Tantos, tantos, se me ocurren tantísimos destinatarios potenciales para esa dedicatoria fúnebre!!! No sabría por dónde empezar la lista.

Por cierto, dónde está grabado el video-clip? En alguna fiesta de pueblo de esas tierras meridionales?

Muacs muacs muacs.

Buen megapuente;-)

Mercè Mestre dijo...

Eeii, Pauliiiiiiita Velasco! La requetemonísima chica yeye in person!

T'he vist.
Sí, sí, sí.
La de la bufanda lila...
Ha!

Molt bé, molt bé, wateke total! Quina colla...

Doncs mira, podries enviar el vídeo al karacojones, si és que encara en té -de kara, vull dir-, el molt c...

Jo hauria de fer una cosa semblant amb la meva torturadora de gimnàstica (per cert, vaig tenir el disgust de trobar-me-la fa un any en un sopar), que devia ser companya de pupitre del teu profe en el mateix terrari.

Professauris...

Una abraçada, wapetona i felicitats pel bolo!