jueves, 8 de octubre de 2009

Suzuki


Per Raquel Casas


Suzuki llegó tarde, como siempre, y yo estaba cansada de esperarla, así que le dije que pagara ella la cuenta de lo que me había tomado mientras llegaba. Sacó unas monedas y las dejó sobre la barra del bar. Enseguida nos marchamos, pero no fuimos a clase, nos dirigimos al parque a fumar. Yo le había robado un par de cigarrillos a mi madre y ella acababa de comprarle marihuana a un amigo de su hermano. Buscamos un escondite para fumar. Esa tarde decidimos no ir a clase, pero nuestros uniformes nos delataban.

Nos escondimos detrás del árbol de siempre y nos tumbamos sobre la hierba. Cerramos los ojos y nos cogimos la mano para comprobar que estábamos allí antes de contar las nubes. Una, dos, tres…, hoy no va a llover. Una, dos, tres caladas. Una, dos…, muchas hojas en los árboles. Entonces me giré para contarle las pestañas pero advertí que no se le veían. Suzuki tenía esos ojos rasgados que no comprendía. Me gustaba mirarlos, meterle el dedo dentro y reírme, quizá era efecto de lo que fumábamos. Pero ese día no me apetecía hurgarle los lagrimales, sólo sentía una tristeza infinita cuando el viento le golpeaba los párpados para intentar abrirlos. Suzuki, abre los ojos antes de que se pierdan.


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12 comentarios:

Carso dijo...

Querida Raquel,
no sé si has inaugurado antes de la fecha prevista la semana dedicada al 'plagio' de nuestros autores favoritos, en todo caso, voluntario o no, tras el humo de cada calada de Suzuki y compañía se atisban las almas siempre brumosas de los personajes de Murakami, y no sólo por el nombre de motocicleta japo de la prota, sino por el halo a lo 'vírgenes suicidas' del relato.
una almendra amarga para acompañar el café.
un saludo (dulce)

Ester Astudillo dijo...

Murakami, Lost in translation, y algunos otros retazos que sobrevuelan mi memoria y no puedo poner nombre.
;-)

José G Obrero dijo...

Habrá que ver Mapa de los sonidos de Tokio, tengo ganas ya. (No se lo digáis a nadie pero me encanta la Coixet).

Carso dijo...

A mí la Coixet me encanta también, aunque debo reconocer que tiene algún patinazo en su carrera (A los que aman, 1998, un verdadero bodrio que no cuaja con el resto de su filmografía) y Elegy que no me acabó de convencer. Ahora bien, de la última mejor no hablar, prefiero que la veas y luego desciframos juntos ese mapa de sonidos. Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

Aaaah, yo ya la he visto, ala ala! A mí tb. me encanta la Coixet. Bueno, mantendré silencio para no chafarle a nadie el plan. Pero cuando queráis hablamos.

Elegy, un bodrio. Para que yo me fuera a la cama sin acabar de verla... tiene que ser muy mala. Además que no concuerda con la novela de Roth. Y la Pe que no da el pego de intelectual para nada. Yo siempre la veo en Jamón Jamón, enseñando culo y tetas, que es lo suyo. En cuanto abre la boca, la pobre... queda retratadita. Yo creo que en el Holliwood la quieren por su físico (???, jaja!).
La mente... es el paraíso de las feas, ou là là.

Nos vemos;-)

Carso dijo...

Comparto y difiero contigo, Ester.
comparto: en jolivud la quieren por su físico, pues sí, va a ser que sí.
elegy bodrio? un poco también, ahora bien, Pene Cruz retratadita cuándo habla? mira, sí, pero en elegy vuelve a ser actriz a partir del momento en que su personaje tiene algo que decir además de marcar culamen, es decir, a partir del momento en que sale lo de su enfermedad, entonces saca lo que tiene de actriz que, por ejemplo, Almodóvar sabe explotar divinamente. verdad que no parece una peli de la Coixet? creo que era un encargo. en cuanto al libro de Rooth, el que lleva el mismo título que la película efectivamente no tiene naaada que ver. en fin, ya hablaremos del hotel del amor parisiense en tokyo y de la verborrea de Sergio López.

;-)

Ester Astudillo dijo...

Poz zííííí! Justo en el clavo: último tango en París y... la verborrea de Sergi, lo peor de la peli -la verborrea, no el hotel, claro. Hablamos.

Ya, sí, la peli está basa en The dying animal, pero si no me equivoco, el final es diferente. No, no parece de Coixet. Pfzzzzz!

;-)

Ester Astudillo dijo...

Óscar, me he dejado decirte que a mí Pe no me gusta nada. La veo como hierática, no porque su rictus lo sea, sino su actuación, como si siempre se interpretara a ella misma, difuminando la frontera entre el personaje y la actriz de carne y hueso. Vamos, lo que se ha puesto tan de moda en la tele con esos programas de 'humor', en que los periodistas y presentadores ya no son tal, sino personajes dentro de su propio guión. Es un poco trágico, no? La verdad es que a menudo pienso que deben ser unos desgraciados en su vida personal, que no deben poder diferenciar fácilmente dónde empieza el personaje, que me da la impresión que se creen a pies juntillas, y dónde su persona, persona sin máscara.

Bueno, pues a Pe la veo así. Y continúo viendo su culo y sus tetas en jamón jamón. A mí su papel en Elegy, prescindiendo de la bondad de la peli, como que no me convenció en absoluto.

See you;-)

carlesrull dijo...

Como siempre, precioso, Raquel. Nada que añadir a los coixetianos comentaristas, salvo que tal vez por la foto he recordado la fallida Babel - con lo tremendes que fueron 21 gramos y Amores perros -. Ay, ese Japón murakamiano.

carlesrull dijo...

De Coixet me gustó La vida sin mí. Y cuando llevó al teatro 84 Charing Cross Road, no es fácil llevar a escena una novelita epistolar y conseguir hacerlo con gracia y acierto. Lo demás....

José G Obrero dijo...

Carles, La vida sin mí no está mal pero yo nunca olvidaré la sensación de estar viendo algo nuevo, con un lenguaje totalmente sentimental, oríginal y poético de Cosas que nunca te dije. La tuve que volver a ver dos veces más seguidas. Es poesía pura.

Bona nit a tothom.

Raquel Casas dijo...

Queridos compis,

Sí, hay un poco de todo eso y también de mi querida Banana Yoshimoto.

A mí también me encanta Mi vida sin mí y Cosas que nunca te dije, creo que son las más acertadas que ha hecho.