domingo, 4 de octubre de 2009

Esta semana de la vuelta al cole me ha traído gratos recuerdos. Empezaba el curso de 1991. Allà cuando todavía era inocente y empezaba a descubrir la poesía, me inscribí a mi primer concurso, un concurso local. Era un concurso de poesía para niños y cuando me dieron el primer premio, aquella situación sin aparente trascendencia poética, se convirtió radicalmente en trascendental para mí. Querría compartir con vosotros aquel, mi primer poema premiado, que hizo aquel inicio de curso uno de los momentos más entrañables de mi, hasta ahora, historia personal (es un romance que ahora releo y si no otra cosa, me resulta muy nostálgico):






ROMANCE DE LA LUNA Y LA NIÑA


La noche vestía estrellas
en su traje de carbón.
Como una azucena blanca
la luna se hallaba en flor,
y mientras todo dormía
a la espera del albor
la niña de porcelana
cada noche en su balcón
alzaba su voz de seda
buscando a la luna en flor
(lágrimas de fría escarcha
en sus ojos de limón):

-¡Ay luna, lunita llena
mi pecho quiere un amor!
¿Por qué en mi alma no brillan
nubecitas de algodón?
¡Ay luna, lunita blanca
tengo gris el corazón!

La luna de miel y nata
que escuchaba su canción
bajó del cielo estrellado
y en sus brazos se posó.
Una voz de terciopelo
bajo la noche se oyó:

- Ya no llores, niña mía,
que es tu llanto mi dolor;
cierra tus ojos de crema
que yo te daré mi amor.

La niña cerró los ojos
y al momento los abrió,
ojos verdes la miraban
llenos de dulce pasión
y con sus labios de fresa
un príncipe la besó.

Quedó la noche sin luna,
en silencio se quedó,
por ofrecer a una niña
un beso blanco de amor.

3 comentarios:

Pérez dijo...

Vaya, vaya, había alma de poeta desde muy temprana edad. Que no se pierda esa vena. La nostalgia vista con alegría es bonita. Un abrazo. El romance, una preciosidad.

Sergi(o) dijo...

Gracias. Muchas gracias. Sí, la verdad es que le tengo a este poema una alta estima.

Sergi(o) dijo...

Gracias. Muchas gracias. Sí, la verdad es que le tengo a este poema una alta estima.