miércoles, 20 de enero de 2010

Necesitas rendirte

Por José G. Obrero


Un soplo desprenda de ti todos los nodos,
Desate los cordones de cables y cenizas.
Necesitas rendirte sobre una balsa de aire
te arrastre río abajo hasta el certero origen.
El agua se confunda en ti como los sexos.
Necesitas rendirte.
Aprovecha este día propicio al abandono
nada en el horizonte empaña los cristales.
Necesitas rendirte como las caracolas
espumee en la concha lentamente tu lengua,
te arranque las esquinas a fuerza de dulzura.
Necesitas rendirte con los brazos en bajo,
abandonar tus nervios en la gasolinera,
amontonar las cáscaras para crear un lecho.


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15 comentarios:

Anónimo dijo...

Nice brief and this enter helped me alot in my college assignement. Thank you seeking your information.

Ester Astudillo dijo...

Aahhhhh, bien por la nota disonante de la gasolinera!!! Cuál mejor que ése como campo de batalla propicio a la rendición, con sus despojos humanos y minerales, las basuras de neumáticos y los cadáveres inhumados de plásticos y derivados no biodegradables?

Me rindo, José, ante la evidencia me rindo. Pero no aspiro a que el abandono borre los ángulos de mis huesos. Quiero que los gusanos lo tengan difícil, que se enreden en mis entresijos de difícil acceso, tubérculos amargos puntiagudos al fin al descubierto.

See you soon, very, sweetie;-)

Mercè Mestre dijo...

Ara, sentint el cant de la merla, ho he entès tot: l'essencial és tan simple com transparent. Per això costa tant de distingir enmig del soroll, de la complexitat, de la saturació, de l'excés.

Ara, llegint el teu poema, ho he entès tot: la vida és tan simple com transparent. Per això la compliquem. Per idiotes.

Fins aviat, José.

José G Obrero dijo...

Querida Ester, la gasolinera es el lugar donde del abandono brusco, brutal (los perros y los abuelos cuando llegan las vacaciones de las familias psicópatas). Un abandono brusco de todo lo que, como dice Mercé, nos complica la vida, nos ensordece, no nos deja ver. No es una muerte, en realidad es la búsqueda de una sencillez que nunca has conocido por una tendencia innata a hacer nudos marineros. Y coincido con Mercé en lo de idiotas.

Un abrazo a las dos.

Ester Astudillo dijo...

Aaahhhhh, la sencillez sobrevolando el ruido. Pero para llegar a eso hay que morir sin duda, hay que vaciarse y volver a nacer con otra carne y otro alma distintas. Y que los huesos crezcan al revés, y los nudos no cuelguen de las nubes, y las gasolineras sean un souvenir de desván.

Una alubia (rematadamente) idiota

José G Obrero dijo...

Sí, Ester, toda la razón (pensarás que soy un veleta, le doy la razón a todo el mundo). Rehacerse por completo, impossible mission. Suicida. Había una frase de los tebeos que me encantaba: "mejor morir que perder la vida". Me volvía loco de pequeño con esta frase. Ahora la entiendo: "mejor me mato yo (en sentido figurado) que dejar que me maten otros/as.

Siempre idiotísimo suyo.

Ester Astudillo dijo...

Esta tarde me llegaré a la gasolinera-con-rotonda que queda más cerca de casa: he decidido cortarme una falange y plantar bajo los desperdicios náufragos entre los hierbajos, a medio camino entre el páramo y los restos del plan E, el más pequeño metacarpo de mi mano izquierda. Llevaré también una botella de mineral y regaré el brotecito a ver si crece (y en qué se convierte). Luego abandonaré el envase allí mismo, sin que desentone, no me despediré de nadie en el autoservicio Shell y de regreso a casa, de puntillas sobre la cuneta, miraré de hurtadillas a la puta sudaca que hoy anda de guardia. Tiene una hamaca y un paraguas plantados, lujos asiáticos para el misérrimo año que se avecina. Con suerte, cuando sea la hora de llegar a casa nadie se me habrá llevado por delante. Y mañana podré volver a las andadas.

Still, still, kisses & hugs. Much more I cannot offer ;-)

José G Obrero dijo...

Ester, acabas de hacer un microrrelato así, como quien no quiere la cosa. A medio camino entre Allan Poe y París-Texas. Esto tiene un nombre que a los políticos y sus técnicos les encanta escribir: sinergia.
Yo te sugiero que no te cortes la falange, y que cuando veas a la puta la mires de arriba abajo con descaro y al llegar a tu casa busques los tacones más altos que tengas (y si no los tienes con una pantuflas basta) y te tumbes a la bartola en medio del comedor durante un buen rato. Dulce, dulce muerte o dulce, dulce sueño.

Un abrazo, ya hablaremos de esto con un filete delante.

Ester Astudillo dijo...

Entre Allan Poe y Paris-Texas!!! Bien me lo pones! Y yo leyendo el poemario Birthday Letters de T. Hughes, ex-marido de Plath (¿debiera decir viudo en funciones, puesto que ya la palmó?), el último antes de morir y en que habla por primera y única vez de la relación con la difunta! Bueno, se ve que hoy tocaba necrológicas. Me pienso si seccionarme o no la falange. O moverme a otras zonas de mi anatomía.

Bueno, cuando quieras escribimos un dueto a cuatro manos. aaahhh, los políticos, esos cretinos fantoches, que creen que re-crean el mundo cada vez que se inventan una palabrota! Un día de estos te juro que contaré las veces que a lo largo de la jornada corrijo la palabreja en cuestión.

PS. No tengo tacones. Tampoco tengo alas, snif!

Carso dijo...

chicos, da gusto leer un poema y seguir con los comentarios. cuando publiquen tu poemario los añadirás, José?
qué tal rendirse con una cerilla en la mano y la manguera de Super en la otra? y alejarse lentamente, como en una película muda llena de explosiones, con una BSO de Sigur Ros o Satie, algo dulce mientras nos llega el sueño. A veces necesitas rendirte.

Ester Astudillo dijo...

Rendirte al tempo de Gymnopédie, con el fuego crujiendo detrás como en Paris-Texas, mientras te dejas caer en el sueño que nunca sabes si es realidad o ficción. Hasta que, con suerte -o no- te despiertas. Y cae la nieve sobre la tumba de los muertos. Y aparecen los créditos de la película y el bendito/maldito The end. Y ya no queda aire. Y entonces justamente, con el bang de una puerta, vuelves a despertar y la Gymnopédie es ahora Zaratustra.

(to be continued)

Mercè Mestre dijo...

Com que no tens ales?
Només t'has de fer un doble clic a l'esquena. Són de categoria!

Ester Astudillo dijo...

Jaja, Mercè: pincha aquí y déjate caer!

Bueno, és cert que no tinc ales, aaaah, així és que mai no se'm fondran!, petits avantatges de ser bèstia terrestre. Però, àdhuc i nogensmeny, era un missatge en clau per al José, él ya sabe por qué lo digo. Per entendre'l, el missatge vull dir, et remeto a El Píxel, imatge 'Huellas'. Y me callo, no sigui que la propera sigui un cop de pedra al cap;-)

Antonia Martos dijo...

Qué razón tienes! (de vez en cuando es necesario rendirse) para empezar de nuevo.
Antonia

José G Obrero dijo...

Antonia, bienvenida. Esa es la idea del poema. Dejar una línea, larga como toda una vida, pero llena de tozudeces y empezar de nuevo.

Gracias por el comentario.

Un abrazo.