miércoles, 24 de febrero de 2010

Mis ochenta (sin ficciones).


Por José G. Obrero.




Mi abuela me protege del "aire colao", coge mis manos cuando las tengo frías y las envuelve en su delantal . Mi abuela me da “abrazos chillaos”, me hace sopaipas y pestiños. Mi padre escucha al Príncipe Gitano y Rafael Farina cuando va en su taxi. Mis primos ponen Tequila y yo no entiendo qué es “un trago”. El barrio está sin asfaltar y jugamos al fútbol en medio de la calle. Miradas de las madres con sus sillas bajadas desde el 2º, el 3º y el Ático. Soy el “de la Bodega”. Mi hermano también es “el de la Bodega”. Mi madre tiene una tienda (la Bodega). Mi hermano juega a fútbol como Schuster. A mi no me gusta nada y me quedo con Yackie (los niños le cantan Yackie, Yackie). Lo que me gusta es Mortadelo, Anacleto, Benito Boniato, Zipi y Zape, pero sobre todo los superhéroes: Spiderman, Thor, La Masa, Dare Devil. Enriquito, Rafa y yo nos los cambiamos. Los tres somos Spiderman. Por una cuestión de fuerza física Enriquito es Spiderman 1, Rafa 2 y yo el 3 (toda una saga). Pero el verdadero superhéroe es mi abuelo que me rescata de los mayores que dicen ser los geos y yo un atracador del Banco Central. Me tienen atado boca abajo. Peor fue para Yackie al que le hiceron “la Vaca” y el “Yuyu”. Si estamos a buenas los mayores nos dejan jugar con ellos a las canicas, a las chapas, a los cromos, al churro mediamanga mangontero. También nos cuentan cosas impresionantes. Por ejemplo, Manolo Gómez le toco las tetas a una de la calle de arriba por debajo del sujetador. Al Pedro Ganso le quisieron hacer una paja pero la chica se la movía hacia los lados en lugar de arriba y abajo y él le dijo que su polla no era una palanca de cambios. El Salva de la señora Nati me muestra un coño en primer plano y me asegura que es lo más rico que hay (qué asco). Ellos son heavys. Odian a los new wave (a mi primo Baldo sin ir más lejos). A ellos les gusta Barón Rojo, Motorhead, AC DC, Iron Maiden. Tu primo, me dicen, es un maricón que escucha a Durán Duran y Spandau Ballet. New wave, me dicen, significa en español “maricón”. El maricón de mi primo (new wave) tumba en el suelo de un solo puñetazo al hermano del Chema (heavy). Yo también soy heavy (los mayores se ríen). ¡Yo también soy heavy! (los mayores se ríen). Me compro discos de Iron Maiden y de Barón Rojo. Me compro tachuelas y se las pongo a mi chaqueta. Me tapo las tachuelas con las manos para que no me las vea mi madre. Mi madre me dice que me quite la chaqueta y que ¡ea, ahora tengo que comprarte otra!, esto mejor no se lo digo a tu padre (mejor, mejor). A Silvia no le importa nada de esto. No sé qué me pasa, pero cuando escucho la melodía de Anillos de Oro pienso en Silvia. Le pido a través de un código secreto un beso a Silvia y ¡me lo da! Le compro un anillo de 50 pesetas (no es de oro). Es mi novia. En San Juan queda claro. En San Juan todos estamos juntos, frente a la hoguera. Y Silvia y yo estamos frente a frente y nos reímos si se cruzan las miradas. Estamos todos alrededor de la hoguera, mayores, pequeños, abuelos, madres, payos, gitanos, heavys, rockers, y new wave. El barrio arde en medio de la noche.

15 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Ana Diosdado, de Anillos de oro, dios!: la actriz española más sexy de la época... después de Victoria Abril y Victoria Vera, la del tabaco, jaja! Que conste que yo no veía la serie, sólo me suena de comentarios de mis compañeras en clase. Tampoco veía Los hombres de Harrelson, ni siquiera Starsky y Hutch, snif!

Manolo Gómez, el de las pajas, jaja! Bueno, yo ese universo no lo conocí. Pero sí se decía, ya de muuuuuuy mayor, que había un colgao en la facu de filo-pedagogía-psico que se encerraba en el ovni -la biblio de entonces, en Pedralbes- y mataba la mañana, o la tarde, o lo que fuera, haciéndose pajas en cadena. Le debía poner ver a gente con un libro abierto, jaja!

Nadie va a hablar de Los Pecos??? Claro, que eso fue en los 70, creo. Brrrrr!

Ala, me voy, que tengo la ITV anual!!!

Siau;-)

ps. Yo cambiaba mis setenta por tus ochenta, así a bote pronto. Rápido rápido rápido, vaya que sí!!!

José G Obrero dijo...

Hola Ester, la verdad es que yo tampoco la veía. En aquella época estaba más por la labor de ver La vuelta al mundo en ochenta días, los Mosqueperros y la Bola de cristal, pero la musiquilla del inicio con los anillos cayendo si me gustaba.
Manolo Gómez no es el de las pajas, es el tocador de tetas bajo el sujetador (lo normal era hacerlo por encima del jersey de la chica y este hombre fue un avanzado).
Sí, mi niñez fue muy especial, esto lo he visto ahora. Tuve suerte.

Un abrazo.
Un saludo.

Ester Astudillo dijo...

Jaja, bueno, hombre, era un decir. Manolo Gómez, Pepito Palotes, Ramiro Pérez, nombres seculares omnipresentes en la vida de todo quisqui que hayamos vivido en esta piel de toro. Y las pajas, y las tetas, brrrrr!!!

Oye, que me doy cuenta de que tú debiste conocer el ovni en cuestión, porque geogr. e historia estaba en las torres, no? Pero el pajillero aquel -al que me refiero, que haberlos haylos aún, y los habrá también secularmente- en los 80, y tú entonces todavía no habías dado el salto a las torres, debías andar calando hogueras por Santaco.
Oh tempora, oh mores;-)
Besazu, wapuuuuu!

José G Obrero dijo...

Sí, sí. Yo fui de los que vivió el OVNI y ese gran bar que compartíamos varias facultades de Letras. También la poderosa visión del Camp Nou y algún que otro entrenamiento del equipo. Yo estudié ahí del 91 al 96, cuando hagamos la semana temática de los 90 lo dedicaré a esta facultad y su fauna (y los lavabos más sucios que he visto en mi vida).

Un abrazo.

Antonia Martos dijo...

Hola José, me ha encantado la foto. Pero si es Santa Coloma de Gramenet. Oi???
Te recomiendo ver la pelicula de Marc Recha "El Petit Indi" Es dura, pero vale la pena.
Yo también jugué mucho en mi infancia. Fueron buenos recuerdos. Muy buen texto.
Un abrazo,
Antonia

José G Obrero dijo...

Hola Antonia:

En efecto, Santa Coloma, visión de las Oliveras. Yo no soy de las Oliveras, soy del barrio desde donde se estoy tomando la foto pero esa visión estaba siempre presente.
Cómo no vas a jugar si somos de pueblos vecinos. Seguro que se parecían en muchas cosas. En ser ciudades a medio hacer con toda la libertad que eso proporcionaba a los niños.

Un abrazo.

MGJuárez dijo...

Me ha encantado toda esta película que nos has montado, ¡cuántas imágenes de recorrido emocional!
Saludos,
Montse.

José G Obrero dijo...

Muchas gracias, Montse. La verdad es que tu comentario es la sorpresa agradable del día. Bueno, en realidad es de esas sorpresas que te dejan la sensación de haber cerrado un buen día.

Un saludo.

Mercè Mestre dijo...

"El barrio arde en medio de la noche"... y, desde el futuro, Spiderman 3 lo cruza de un salto y, mágicamente, revive.

Mi abuela de Orihuela era como la tuya, José. Ella hacía tortitas y yo la ayudaba a hacerse el moño dándole las horquillas. De joven se ponía jazmines en el pelo.

Un besazo.

Ester Astudillo dijo...

Jaja, mercè, i cantava "Dos gardenias para ti... tararirori".

Una que no tuvo abuela(s);-)

José G Obrero dijo...

Mercé, has rescatado mi identidad secreta.
Ostras lo del moño. Mi abuela también se lo hacía. Incluso tenía un postizo para darle volumen (quién sabe dónde se conseguían esos postizos para moños y si todavía existen). Orihuela y Andalucía están muy cerca.

Un beso.

Carso dijo...

mis dos abuelas llevaban siempre el pelo 'agarrao' con un moño, hasta el punto que creía que era la forma natural de su cabello. recuerdo que la primera vez que las vi peinarse (no sé si fue a una o a la otra) me quedé impresionado. mi mi madre se le peinaba por las mañanas y lo tenían largo y liso como una cascada de plata.
fantástica evocación, jose.
un abrazo de llobregat a besós!

R.P.M. dijo...

Las abuelas, dios, no se tenían que morir nunca. Lo bueno de estos recuerdos desde visiones distintas es que se comparten universales que dan la nota precisa para entender el alma humana. Creo yo. Tu artículo tiene una frescura y un arte preciosos.

José G Obrero dijo...

Qué fuerte, qué fuerte. Tenía a esta señora en el inconsciente y veo la noticia de que Ana Diosdado presentó ayer en Córdoba un libro titulado, precisamente, Los ochenta son nuestros. Siete Voces demuestra, una vez más, que es un blog visionario y vidente.

Ester Astudillo dijo...

Pero qué dices, José!!! En serio? Y fuiste a verla y a decirle que había salido en nuestro blog??? Nuestros, vuestros, tuyos. Vaya vya, si es que con tanta bruja por aquí en algo se tenía que notar. Ala, ala, id tomando nota!!! que las cosas nunca son gratuitas, jaja!