jueves, 25 de febrero de 2010

Comando G


De pequeña yo quería ser Princesa. No una princesa de esas de Disney, qué pastelosas con sus vestidos rosas y sus coronas brillantes, sino la fantástica Princesa de Comando G, mi serie favorita. Y me peleaba con mi prima, a ver quién se parecía más a ella. Ninguna de las dos, claro, pues eran dibujos animados y además nunca podríamos dar aquellos saltos fantásticos y maravillosos. Qué envidia. Y pasábamos las tardes cantando Son cinco jóvenes y su robot…; Jimy, Kio, Jason, Mark y Princesa lucharán, nave Fénix a volar, la batalla van a ganaaaar..., y cruzando los brazos sobre la frente gritábamos: ¡¡Mutacióóóóón!
Debíamos de parecer un par de locas.

Más adelante empezó otra serie mítica, Candy Candy. Esperábamos ansiosas la llegada del domingo por la tarde y quedábamos de nuevo para sufrir juntas con las desventuras de la pobre protagonista y su amiga del alma, Annie. Qué culebrón, estábamos completamente enganchadas; qué vida tan desgraciada le tocó vivir a la pobre Candy. Nos recreábamos con su mala suerte y sus desdichas, con sus peleas y también con sus amores, ¿o es que me vais a decir que no os enamorasteis de Anthony? Y al salir del cole nos comprábamos cromos para el álbum, las chuches y todos los accesorios que existían sobre la serie. Qué vicio. Y cantábamos la canción en su versión original, qué sabíamos nosotras que ese idioma extraño era japonés; qué modernas.
Y luego llegaron otras series alucinantes, sí sí, literalmente alucinantes; seguramente los creadores se tomaban psicotrópicos antes de escribir el guión de Chopi y la Princesa, brrrrrrrrr!! Vaya locura; aún hay gente recuperándose del trauma que les ocasionó su repetida visión sin protección cerebral.

Sin embargo, el gran descubrimiento televisivo fue La bola de Cristal. Este programa nos dejaba boquiabiertos y nos enseñó múltiples palabras nuevas e insultos varios, muy refinados e inteligentes todos ellos, eso sí. Y los Fragel, otra inteligentísima y divertidísima serie con un peculiar fragel viajero, al más puro estilo de Sin Noticias de Gurb.

Entre serie y serie aún teníamos tiempo para peinar y maquillar a nuestras Nancys rubias (y morenas), mucho más grandes y estilosas que la guiri de moda, la Barbie Choni.

http://www.youtube.com/watch?v=V3cJHKipWbg

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7 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Buaaaa, Raquel, sorry, només reconec els Teleñecos, però la tonada del Comando G sí que em resulta familiar, com d'haver-la sentit de banda sonora de fons mentre jo feia altres coses.

Bic, bic, bic;-)

Carso dijo...

Mira que los revival de series resucitan las pesadillas más arrinconadas en el cuarto oscuro, pero me había olvidado de Comando G que junto a Ulises 31 eran lo más.
de hecho con Ulises 31 descubrí la Odisea de Homero, que no está nada mal.

Laerke Guapibi!! dijo...

jajaaaa! M'has fet fer revival també a mi jajaaaa!! Aquesta era la meva: http://www.youtube.com/watch?v=_nNNyekNj10&NR=1 en canvi, no era tant culebron com la candy aquesta jajaaaa!! I anava pujant de nivell, era en català jajaaaaa!!

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R.P.M. dijo...

Se renuevan las series pero persiste el deseo de ser princesa, unas a lo Disney y otras a los Comando G. Yo he conocido más del tipo Disney en aquellos tiempos, porque en el pueblo nosotros queríamos jugar a vaqueros y ellas sólo a mamás y era un rollo. Recuerdo que en algún caso las convencíamos para que se dejaran hacer prisioneras de los indios y veníamos a rescatarlas con beso final. Qué auténticos los Fragel je je.

José G Obrero dijo...

Mis primeras palabras inventadas en japonés las aprendí con Candy, Candy: "matashiwa, matashiwa, matashiwa Candi".

carlesrull dijo...

¡Comando G, qué grandes recuerdos! Raquel, gracias por resucitarlo y sacarlo del baúl de los recuerdos, larala. Yo tenía un disco con todas las canciones de las series, y me las sabía de memoria. Sobre todo la de los fragel:
Vamos a jugar,
tus problemas déjalos.
Para disfrutar,
ven a Fraggel Rock.
Y luego estaba el de Horacio Pinchadiscos.
Por cierto, ¿¿alguien se acuerda de los barbapapás???

Raquel Casas dijo...

Jajajaja!!

Sí, que gran Horacio pinchadiscos.

Horacio, qué qué qué..., cómo te lo montas tíooooo!!

Crec que jo també tenia un disc d'aquests perquè em resonen totes aquestes cançons una i altra vegada!

Uli-i-i-i-ses.... Yo soy Nonó pequeño robot, su amigo fiel...