domingo, 11 de abril de 2010

Intercambio


Por Rufino Pérez










Tenía sed y afortunadamente tenía agua abundante para beber. Bebió. Buscó algo que comer porque también tenía hambre, pero no tenía nada que comer.

Al otro lado, había alguien que tenía comida, bastante comida. Pero no tenía apenas agua.

Se miraron un momento. Eran enemigos. Pero decidieron, por instinto natural, intercambiar agua por comida. Y ese día y otro más comieron y bebieron los dos. Murieron enemigos, pero hartos, llenos de abrazos que se guardaron cada uno porque los dos tenían y no consideraron necesario intercambiar…

El pequeño, que parecía dormirse mientras escuchaba a su padre, se levantó de pronto y se fue a buscar su álbum de cromos.

3 comentarios:

Antonia Martos dijo...

Qué duro, pero que real. "Murieron hartos llenos de abrazos que se guardaron". En pocas palabras transmites mucho. Un abrazo,
Antonia

Ester Astudillo dijo...

Jaja, acabas de patentar un trueque con abrazo por moneda. Quizás en una próxima civilización.
Qué bonita metáfora el hartazgo de abrazos no dados! Lamento que sea tan realista y apropiada, auque casi nadie lo sepa.

Bessooooo;-)

Carso dijo...

lo mejor es que el niño crea que sólo es un cuento, que no viva la herida de una frontera, pero no porque las desconozca, sino porque no las haya...
en fin, eso sí que es un cuento.