domingo, 18 de abril de 2010

La vida triste

(Por Sergio Belmonte)


Al nacer ya era distinto a todos. La infancia le fue muy cruel y la adolescendia no hizo otra cosa que aumentar su deformación. No se le conocieron amigos íntimos, ni parejas. Trabajó durante 43 años en una fábrica de conservas.

Murió solo.

A pesar de las advertencias, su madre no había dejado las drogas ni un sólo día durante su embarazo.


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7 comentarios:

Ester Astudillo dijo...

Ostia, Sergi, a mi em cauen 43 aquest any. Estàs parlant de mi???

Petons;-)

Mercè Mestre dijo...

Òndia, quina tanatografia!

Va, no dissimulis, Ester, que en fas 34. Ja s'està posant anys, la molt interessant...

Abraçades

Sergi(o) dijo...

Jajajaja! Ostres, si parlés de tu, Ester, hauries d'haver començat a treballar només nèixer, oi? Quina putada!! Això si que seria viure per treballar. Definitivament no parlava de tu, a més a més, feies 35 no?

Ester Astudillo dijo...

Que em voleu fer la rosca, macus? Què voleu de mi que us pugui donar i que no tingueu?

Sí, sí, entre 34 i 35 va la cosa, em vaig casar molt jove, vaig cremar les naus molt de pressa, jaja!

Muax muax;-)

Carso dijo...

te'n queden moltes de naus, ester, pirates, concretament!
pobre chico el de tu cuento, sergio. dejaré de tomar drogas la próxima vez que me quede embarazado, prometido!

R.P.M. dijo...

Hombre Sergio, yo creo que te has cebado con el personaje, pero con tu maestría lo has hecho emerger de lo real-literario. Cruel como la vida misma.

Sergi(o) dijo...

Si, reconozco que es un poco cruel. Pero muchas veces la realidad supera a la ficción. Gracias por los comentarios