martes, 8 de junio de 2010

De los nuevos tiempos

Por Carlos Rull

La página en blanco. Otra vez. Como cada tarde desde hace varios meses. En cuanto da cumplido término a sus obligaciones inexcusables, se encierra en el despacho dispuesto a la vana batalla con el vacío infinito de la hoja y de la imaginación. Pero esta tarde es la última: mañana tiene que entregar imperiosamente el texto a la editorial. Maldice por enésima vez el día en que se le ocurrió abrir la boquita en público para afimar que antes de final de año publicaba algo. Bocazas, boceras, facundísimo sacamuelas. Y venga a darle vueltas. Y a ver qué les digo mañana si no tengo nada escrito. Si no se me ocurre nada.

En realidad sí que ha alumbrado alguna idea e incluso ha esbozado un esquema mental de la misma. Pero ni en el más enloquecido y alucinado sueño se atrevería a manifestar por escrito lo que le ha venido rondando la cabeza durante los últimos tiempos. No puede escribir eso. No puede hacer público el infinitio hastío, el atroz desbaratamiento de los cielos, la espeluznante máscara de las piedras. Pero se ha quedada yermo de palabras, estéril de frases, árido de ocurrencias para seguir bailando el carnaval.

Finalmente, harto ya de meditar en vano, decide construir un “corta y pega” de citas ajenas. Será que no tengo donde escoger, piensa: veinte siglos dan para mucho. Y además se le acaba de ocurrir un título: De los nuevos tiempos. No puede evitar sonreir tristemente ante la ironía..

Cuando da por concluido el texto, las campanas de Roma estremecen las últimas luces del día. Es su primera encíclica.

4 comentarios:

R.P.M. dijo...

Vaya, compa. No sabía yo que conocieras tan bien los entresijos del Vaticano. La duda, el vacío, es connatural al ser humano, incluso para quien tiene algo de divino. En línea, my friend, un abrazo.

Carso dijo...

como dice Rufino: en línea, en la última línea, dándole el vuelco a la historia dejando en los oídos el eco del campanario y el olor a incienso.
fumata bianca con aplausos, my friend.

Ester Astudillo dijo...

Vamos, encíclicas como churros. O debemos interpretar que el Ratzinger es un conato de literato venido a (mucho) menos? O el post es una crítica de la excelsa literatura que planea por mostradores y estanterias de esos comercios llamados (no sé si aún) 'liberías'? O, más, mucho más pragmática esta interpretación, con los pies en el suelo -no sé si los míos o los tuyos, eso da para otra encíclica-, es una comida de tarro -esta sí tuya, jefe, ahhhh, se siente- de tanto corregir trabajos de alumni que son literalmente corta-y-pega de los variopintos 'textos' -vamos a llamarlos así, aunque si nos ponemos exigentes muchos no merecen ni siquiera ese calificativo- que circulan por la red?

Anda, programa otra encíclica para dentro de 15 días y nos lo explicas. Será un meta-texto. Hostia, esto estoy pensando que da para una temática, mmmmmmmm!!!!

ps.Com es nota que estàs en la recta final, eh? Si has programat ja la darrera temàtica! Has vist que coincideix justament 4 setmanes? Ho dic perquè els que us turneu torneu a repetir. Ala, ya está, callo, que en boca cerrada ....
Muax, jefe!!!;)

Mercè Mestre dijo...

Al Rincón del Vago, apartat Apunts, secció Encícliques, segur que hi ha un munt d'arxius de baves i mentides en pdf que ja servirien.

Per sortir del pas, vull dir.