miércoles, 7 de julio de 2010

SMS

Por José G. Obrero

Aquí estoy, empezando de cero cuando tenía volcada y programada la publicación del texto desde hacía tiempo y todo por una cuestión de escrúpulos literarios. El texto me parecía excesivamente autobiográfico y, aunque había tenido la prudencia de cambiar los nombres de los personajes así como de introducir escenarios y situaciones ficticias, todo era muy reconocible para cualquiera que nos conociese un poco a Elsa y a mí. Por ejemplo, a Elsa la llamaba Silvia y mi nombre no aparecía por la sencilla razón de que estaba escrito en primera persona. Hablaba del último sms que me mandó Elsa. Me lo envió al cabo de meses de no saber nada de ella y de que ella ignorase todos los que yo le había enviado previamente. Supongo que intentaba retomar el contacto conmigo pero, en el partido particular que ambos hemos jugado, hace ya tiempo que se nos agotó la prórroga y los penalties (que por cierto, chuté de manera muy previsible hacía su portería). En el relato también mencionaba cómo se fue. Escribí algo parecido a esto: “Silvia abrió la puerta, llamó al ascensor y lo siguiente que supe era que se encontraba en el aeropuerto. M voy a N. York. X favor no m buskes. Ncesito un break” En realidad Elsa se fue a Berlín y antes de mandarme el sms me avisó: “me voy a Berlín. Necesito un “break” (esta palabra sí la utilizó). Es mejor que no estemos en contacto durante un tiempo”. Para mí el sentimiento en la situación ficticia y en la real fue el mismo: se me abrieron millones de interrogantes porque el día anterior estuvimos bien, escuchamos Micah P. Hinson desde la cama durante horas y nos bebimos un Ribera del Duero enterito. No respeté sus deseos e intenté infructuosamente que me explicase qué le había hecho reaccionar de esa manera, por qué, en definitiva, había decidido fulminarme y expulsarme de su vida. En el relato, la voz del protagonista-narrador hacía muchas reflexiones pseudo-filosóficas del tipo: “conocemos sólo la punta del Iceberg de las personas que nos rodean y pretendemos entender sus decisiones sin ni siquiera bucear, quedándonos cómodamente en la superficie de unas aguas tranquilas”. Bufff, muy pretencioso. Pero sí que creo que no conozco ni conocí a Elsa, en absoluto, ni sus razones, ni sus inquietudes o miedos y que me mostró su lado más amable hasta que no pudo más y decidió, sencillamente, ocultarse. También escribí en el relato algo así como “no se puede dirigir la misma sonrisa a dos personas distintas porque los músculos de los labios trazan otras líneas” pero esto me lo inventaba. Cuando la vi de nuevo, por sorpresa, estaba sonriendo a otro tipo y besándolo, con idéntica sonrisa y apertura-cierre de boca-movimiento de lengua. No vale la pena responder a su último sms porque ya da igual encontrar o no respuestas. Y tampoco vale la pena publicar el relato.

7 comentarios:

Carso dijo...

compañero, en lenguaje taurino eso ha sido una verónica, en el futbolístico una palomita, y en el circense una pirueta.
siempre nos quedará la duda de por qué elsa prefirió berlín a seguir escuchando la discografía de P. Hinson, tal vez algún día nos retransmitas un email para completar la historia. o mejor no, está ya está la mar de bien cerrada.
saludos y cervezas a la vista.

Ester Astudillo dijo...

Bueno, voy a afinar el comment de Carso y a decir que en lenguaje filológico-textual, eso se llama metarrelato, porque, aunque soy muy legal y tal -lo cual juro que es cierto (y quien no se lo crea, peor para él), de forma que no entro nunca en un post programado pero aún no subido-, es cierto que vi tu post programado para hoy... y luego lo vi desprogramado, José, así que merced a mi legalidad, no puedo verificar la info de tu metarrelato y el baile de nombres femeninos. Aunque desde luego, estoy contigo en que éste sms de hoy no es naaaadaaaa autobiográfico, quiá!!!

Muax;)

Zápiro dijo...

Pues hay que ser desagradecida, encima de que si no llega a ser por ti no hubiera estado nunca en N. York...

No sé el otro, pero este post sabe a vida de la buena, buena

José G Obrero dijo...

Carso, Micah P. Hinson puede escucharse desde cualquier punto del planeta y, además, como decía un tal Cernuda:"frescos y codiciables son los labios besados/ labios nunca besados más codiciables y frescos aparecen", y si no hay Ribera del Duero lo sustitiyes por la bebida local. (Te hago una pirueta ya mismo).

Ester, ahá! has vivido una performance literaria, has visto como se creaba una historia a tiempo real. Qué cachondo (en sentido "divertido"). Bueno, entonces ya sabes que ficciono cosa mala. Me alegro de que leyeras el anterior, me gustaba a pesar de lo comentado y del puntito pretencioso. Un beso.

Zápiro, compañero de miércoles, muchas gracias, viniendo de alguien que escribe, para mí, tan bien si ve vida es que está en lo cierto, caray!! Un abrazo.

Ester Astudillo dijo...

Ah, no, José, que te digo que no lo leí!!! Soy muuuuu legal, o sea que lo vi programado... pero no lo leí, lo juro por los clavos de cristo!!! Me extrañó luego ver que había desaparecido, y me ha extrañado hoy ver que el título sí se había mantenido.

Bueno, a mí me cuesta poco ponerme cachonda ;P) (entiéndaseme, en sentido "divertido", jeje).

;)

José G Obrero dijo...

Bueno, bueno, Ester agradezco tu legalidad pero no hubiese pasado nada si lo hubiese leído. Estuvo mucho tiempo programado y una vez lo subes estás dando a entender que la decisión está tomada. Lo de "cachondo/a" es tan importante lo bonita que es la palabra, su sonoridad, y lo que te predispone a la alegría en cualquiera de sus acepciones que el resultado final. ¡Reivindico un uso abusivo de la palabra "cachondo/cachonda"!! Un abrazo.

Antonia Martos dijo...

Com dijo Ferlinghetti tu relato "reinventa la idea de la verdad". También estoy de acuerdo con Zápiro "sabe a vida de la buena".
Un abrazo,
Antonia