martes, 16 de noviembre de 2010

Correspondencias


Un juego literario de desigual resultado es el de dotar de palabras a un cuadro o a una melodía que carecían (y a menudo no les hacía ninguna falta) de ellas. Esto es, contemplar a la Gioconda y dejarse imbuir de su misteriosa sonrisa a la hora de componer una glosa. Desde mi punto de vista es un riesgo innecesario, porque el resultado de la inspiración difiere normalmente del que uno tenía dibujado por cuenta propia en el libro de las sensaciones. Algo así como cuando vemos una novela llevada al cine y no nos convence ni el elenco de actores ni el tono empleado.

Sin embargo, el caso que os presento es otra cosa. No es el autor de las palabras el que se ha inspirado en un cuadro (que yo sepa), sino el lector, quien al leer el poema ha hecho las conexiones entre las dos obras.

El poema es hijo de Francisco Brines, Premio Reina Sofía de poesía Iberoamericana del presente año. En el artículo del Babelia donde lo leí se hacían eco de los 3 poemas inéditos que aparecen en la antología de reciente aparición “Para quemar la noche”. Mientras que el cuadro es El perro semihundido de Goya al que las palabras de Brines parecen venirle que ni pintadas.

Ahí os dejo con ellas.

Mis tres fauces

El perro aquél aulló varios veranos / siempre solo en la casa abandonada. // Aún sigue su terror en mis oídos, / dentro de mi aúllan / (con el miedo de Cristo abandonado / en el viejo olivar) / las fauces de aquel perro, tan sediento / de alguna compañía, / en aquel cielo azul que se apagaba / por entre las palmeras y naranjos / donde mi juventud / se miraba en el mundo. // Yo soy ahora el perro, que aún no ha muerto, / y soy también el miedo de Cristo abandonado / en el viejo olivar, / bajo los astros fríos. // Mis tres fauces: / del animal que soy, / de Dios (que me abandona) / y estos restos de espíritu y de carne / que se muerden.

10 comentarios:

Mercè Mestre dijo...

Brutal. Havia llegit el poema, però no coneixia el quadre de Goya. Dos abismes.

Gràcies per la teva lucidesa.

carlesrull dijo...

Magnífica asociación, compi. Leí el poema en Babelia, y ya conocía el cuadro, pero no se me había ocurrido unirlos. Podríamos dedicar una semana temática a esto.

Ester Astudillo dijo...

El título despista un poco, eh, compi? No conocía ni el poema ni el autor. Merci beaucoup;)

Mercè Mestre dijo...

Jo voto per aquesta setmana temàtica. És una mina.

paula dijo...

Guay la correspondencia, me ha encantao este correo blogero Oscar.Yo tampoco conocía ni el poema, ni el cuadro....y gracias a ti lo he disfrutado...auuuuuuuuuuuu!!!!

Carso dijo...

Gracias compis, me habéis resuelto una duda sobre la semana temática que me tocará convocar de aquí a unos meses, lo anoto en la libreta mental.

en cuanto al título es un guiño al soneto de Baudelaire en el que se sintetiza la estética simbolista. el hombre atraviesa una selva de símbolos y la poesía ejerce de guía estableciendo correspondencias.
¿qué es un poeta (dice Baudelaire) sino un traductor, un descifrador? exactamente lo mismo que Brines conmigo y el cuadro de Goya.

os dejo un enlace para leer el poema y un beso para mojar con el café con leche:

http://sanchezsottosanto.over-blog.es/article-35280045.html

Ester Astudillo dijo...

Jiji, bueno, lo de traductor el poeta... yo lo que oigo que se dice es que aun despista más...

Pero vaya, de perdidos al río, cada cual que elija el bosque donde prefiera extraviarse...;)

Carso dijo...

ya lo dicen, traduttore traditore, y si es poeta, dios te libre, puedes acabar como el quijote o la bovary: llena de pajaritos la cabeza. pajaritos del bosque, of course...

Ester Astudillo dijo...

Bueno, ya puestos, yo me pido a là Bovary: mejor loca de amor que loca de atar. Y un poco mejor parecida. Aunque al final los ríos siempre vayan a dar a la mar...

Qué librescos estamos. Cómo se nota que se acercan las e(r)ecciones, ui ui ui!!! ;)

Anónimo dijo...

Muy buen articulo, estoy casi 100% de acuerdo contigo :)