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domingo, 5 de abril de 2009

DICCIDIABLE

Por Rufino Pérez


CAMELIA: vida prendida en un erizo.


SANTIDAD: lo que tú y yo nunca alcanzaremos porque nos gusta el vino y el marisco.


OCASIÓN: objeto destinado a perderse.


VIDA: si los demás no existiesen, entonces sería algo sólo mío.


CONTRADICCIÓN: yogur sin fecha de caducidad, aunque siempre un poco agrio.


YO: [concepto, no tomar por el mío propio] figura humana de cierta dimensión abarcable con la mirada, inaprehensible, incierto, preexistente, digno, metafísico, innecesario, fugaz, problemático. (yo sigo conservando el mío a pesar de todo).


TÚ: [aquí que cada cual lo tome como quiera] “pronombre” personal cuya función es tan importante que la Gramática ha decidido llamarlo “nombre”, unirlo así al “yo” y que juntos formen “nombrecitos”.


ALUMNO/A: pieza necesaria para que la Estadística tenga algo de qué ocuparse. Indefectiblemente unido a “maestro”. Antónimos recíprocos, dicen; no existen el uno sin el otro aunque te amarguen la existencia (no los ignores, disfruta con ellos, un día serán adultos y será peor).


ESCUELA: calle del pueblo con el rocío de la mañana en primavera, la pizarra, la fila siempre la fila, para entrar, para preguntar, para salir, enfilados a la vida en cuanto se rompía la fila. Afilados, jugando sobre el filo del tiempo.


SIETE. la magia de la numerología. No importa su verdadero valor, sólo el símbolo de los que sienten el número como suyo. Siete / set. en un coro de voces que se oyen unos a otros y hasta vienen a escucharlos –no muchos, pero de calidad-.


HOMBRE: distinto aunque no opuesto a mujer; entidad con poco que hacer, nada que ofrecer, mucho que ofertar –vid. gangas, ofertas-, no son pero existen. Buscados, encontrados, abandonados, reencontrados, abandonados de nuevo –y no se enteran-. Optan a ser ellos, pero sólo son dos electrones colgantes que amenazan con la espada de la vida a quien ya de por sí está continuamente amenazada, la cual los recibe sinuosa y los transforma en positrones que nunca llegarán a ver la luz.. En definitiva, un encanto.


MUJER: ¿alguien se atreve a definir?, ¿se puede vaciar al mar en unas breves líneas?, ¿Se ha literaturizado tanto el concepto que ya no sabemos la realidad?, ¿de verdad queréis saber lo que son?, ¿de verdad podréis soportar lo que son?. Porque sí que son y están, llevan la marca de unos pies en la tierra que pueden despegar y volver, despegar y volver. ¿Hablábamos de multi…? Las novias son mujeres. Y mi madre es mujer. Y mi mujer es mujer. Y mis hijas son mujeres. Y no son opuestas a mí –lo he dicho antes, son diferentes-. Se unen en contra de o frente a, se solidarizan entre ellas, van en pareja al WC, pero no son capaces de compartir piso o habitación durante mucho tiempo porque en la nevera necesitan un espacio en el que no se mezclen los yogures de otra. La Plástica se olvidó de crear una línea para dibujarlas, pero no importa, porque existen los colores que son más creativos.


OBLIGACIÓN: la que se me ha creado para cerrar esta semana con algo que parezca bonito, tenga sentido y aspire a rozar el nivel de los artículos precedentes. Tarde de lluvia, después de una mañana soleada en la que no he dejado el Instituto, sino que me he dedicado a hacer ostentación de él. Festa per la llengua, Castellón. Niños, hombres, mujeres, adolescentes, mayores, Proyecto Liber, entusiasmo todavía y a pesar, hablar, observar, ir de un lado para otro, pensar que el colectivo es calórico y que la alegría está en la sal y en las barras de tiza. Hay obligaciones gratas y hay ingratitud. Es el mercado. Vas y compras. Consumes y sales de nuevo a comprar. El Diablo no sabe de letras ni de orden alfabético.


BÚHO: Vid. fuhoto.

jueves, 2 de abril de 2009

Nuevo Diccionario Enciclopédico Vicevérsico






El diccionario del diablo: muestra aleatoria de los trabajos lexicográficos preparatorios para el Nuevo Diccionario Enciclopédico Vicevérsico (selección azarosa a partir de las entradas correspondientes a la letra M)

Por Ester Astudillo





maestro, -a. sust. Término con el cual se designa a las personas que ejercen dicha profesión, de origen moderno (v. modernidad) en las sociedades occidentales (aunque sus antecedentes hubo en épocas clásicas y latitudes alejadas del centro geopolítico actual), sometida a un auge espectacular en la época contemporánea a consecuencia del formidable avance social que supuso decretar como obligatoria, gratuita y universal la alfabetización infantil (v. Revolución Francesa; 2ª guerra mundial), y que consiste en que el profesional que la ejerce aspira, sin ningún tipo de garantía, a la iluminación (v. educación; ilustración) de su pupilo (v. alumno), a cambio de un emolumento fijo y legalmente estipulado (v. funcionario; sueldo), por métodos esmerados y diligentes, ajustándose tanto como le es humanamente posible en sus enseñanzas a los argumentos de autoridad y verdad, no sin cierta susceptibilidad esquizoide en dicho colectivo habida cuenta de que ambos argumentos son positivamente irreconciliables las más de las veces (v. Copérnico; Giordano Bruno), y recurriendo a técnicas máximamente afinadas a las peculiaridades de la siempre creciente (v. demografía) y diversa (v. diversidad) clientela (v. cliente) que requiere sus servicios, todo ello a causa de innumerables cambios de afectación planetaria, de índole variopinta y de imposible resumen en la presente entrada por obvias razones de falta de espacio (v. geopolítica; inmigración; mestizaje; multiculturalidad).

majadero, -a. sust. U.t.c.a. Generalmente usado en masculino, aunque no defectivo. Morfológicamente paradójico, dado que: a) deriva atípicamente de la forma femenina maja (v. Goya), y no de la masculina, utilizada casi siempre por defecto; y b) a pesar de derivar de la forma femenina, el término se usa prácticamente sólo en forma masculina. Dicho tipo de derivación no canónica confiere al término una connotación levemente despectiva y claramente motivada (contrariamente a la naturaleza arbitraria del signo lingüístico; v. Saussure), connotación que comparte con el resto de las escasísimas formas léxicas derivadas atípicamente a partir de voces femeninas. Dícese de la persona (habitualmente varón) cuyas alocadas (v. locura) y arbitrarias acciones y comportamientos se asemejan en tal magnitud a la manera de conducirse de las hembras de su misma especie (v. hembra; maja; mujer; tipicidad), que se hizo perentorio meritar tal fatal atributo en el propio sustantivo.

mojigato. [sic] adj. U.t.c.s. Defectivo, admite sólo flexión femenina. Aplicado a aquellas hembras de la especie sapiens sapiens que, haciendo gala de un excesivo puntillismo en su adhesión al estereotipo (v. tipicidad) femenino (v. género) imperante en la cosmovisión en la que se hallan culturalmente inmersas (condición patológica de etiología diversa y moderadamente frecuente en la sociedad de masas actual), niegan inconscientemente (v. Freud; psicoanálisis) no sólo la satisfacción (v. neurosis), sino la sola idea de estar sometidas ellas mismas (v. alucinación; delirio; psicosis) a las pulsiones sexuales y tróficas que biológicamente subyacen a todas las formas de vida primate conocidas hasta el momento.

multidisciplinar. adj. Invariable. Término de reciente incorporación al corpus léxico de la lengua debido a la obviedad de que nunca antes hubo necesidad de utilizarlo. Patrón canónico de composición a partir de los étimos latinos multus y discipulus. Prolijamente empleado en la actualidad, con liberalidad. Aplicado a aquellos productos inefables y prototípicos (v. prototipicidad) de la era posmoderna (v. posmodernismo) fruto del conocimiento y la erudición humanas y difícilmente encasillables bajo ninguna de las ramas del saber preestablecidas, frecuentemente eclécticos y, más a menudo que menos, profundamente vacuos e insignificantes, de tal guisa que la aplicación del adjetivo como coletilla salva felizmente el escollo y les confiere así un pedigrí totalmente acorde con los más rigurosos cánones de la estética y los estándares políticamente correctos que rigen la propiedad de las formas en la sociedad actual.

multiorgásmico. [sic] adj. Defectivo, admite sólo flexión femenina. Patrón canónico de composición paralelo al término inmediatamente anterior (v. supra). Dícese de la hembra sapiens sapiens que, con el propósito único de avergonzar, humillar y vilipendiar a su/s pareja/s sexual/es masculinas (v. cópula; sexo; violencia de género), alardea públicamente sobre una vivencia subjetiva no contrastada científicamente que, en los casos más agudos y delirantes, la afectada puede llegar a confundir cándidamente con la realidad, consistente en la fantasía de que es capaz de experimentar multiplicidad de clímax sexuales (v. orgasmo) sin solución de continuidad tras un proceso más o menos dilatado de estimulación vaginal y/o clitoridiana, y sin que deba mediar período de refracción alguno entre uno y otro clímax, como sí está en cambio empíricamente contrastado en el proceso de liberación sexual de los machos (v. eyaculación) de su misma especie, para gran escarnio de éstos.